Días de oscuridad

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Días de oscuridad

Mensaje  GaBiLLaS el Miér 08 Feb 2012, 21:02

Gabillas se aproximaba a la enfermería, en busca de su más querido jugador, el eslizón Axltsa. Probablemente estaría ya recuperado de la contusión, y riéndose de ello junto a su amigo Huan de la Desesperación, que había ido a buscarle antes que el propio entrenador. Lo único que quería es llevárselos de allí para celebrar el título.

Cuanto más cerca estaba de la puerta, más extraño se sentía. Todo estaba en el más absoluto silencio, lejos de la algarabía del público que coreaba el nombre de todos y cada uno de sus jugadores allí fuera. La fiesta estaba siendo espectacular, la verdad. Por fin se habían alzado con el título de liga, y los hinchas sabían que había sido duro. Pero Gabillas ya no pensaba en todo eso, tenía un mal presentimiento. Algo no andaba bien.

La puerta estaba abierta y nada más pasar el marco de entrada los ojos se le abrieron de par en par, fruto de la sorpresa. Todo estaba desordenado y allí no había nadie. Gabillas se asomó al pasillo, en busca de alguna señal de movimiento, pero aquello estaba desierto. ¿Dónde estaba los dos eslizones?

De repente, un pensamiento siniestro le vino a la cabeza. Se acordó del nigromante que le había contratado para entrenar un equipo lleno de jugadores creados en un laboratorio y la cantidad de veces que le había preguntado por Axltsa. Entonces lo supo, Kemmler, que había estado presente en la grada, debía tener algo que ver en todo esto. Gabillas salió corriendo de allí, directo hacia el campo de juego, donde estaban sus pupilos, con la esperanza de estar equivocado y ver allí a todos. Pero salió y vio a los mismos que había dejado allí antes. Quetcuaqteinq le vio, y algo debió ver en su cara, porque fue directo hacia él y le apremió:

-¿Dónde essstán?
-No lo sé.- respondió Gabillas, y su cara lo decía todo.
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Los Milicianos 0 - Guardianes de Sotek 2

Mensaje  GaBiLLaS el Mar 14 Feb 2012, 20:52


Pasó el tiempo y Gabillas seguía sin encontrar a los dos eslizones desparecidos. Por más que trataba de encajar los acontecimientos del día de aquella final, no podía encontrar nada que le dijera dónde podían estar. Días antes del partido, decidió buscar a Kemmler. Por lo que él sabía, el nigromante tenía un gran laboratorio en las afueras de la ciudad, así que se dirigió hacia allí sin pensarlo más.

Sumido en sus pensamientos se encontró, sin apenas ser consciente del trayecto, en unas instalaciones que distaban mucho de ser un laboratorio común. ¡En el recinto había un campo de Blood Bowl! Gabillas supuso que allí se realizarían pruebas para el otro equipo que entrenaba. Lo que no se explicaba era por qué no se le había informado de esas instalaciones, que pudieran haberle sido muy útiles en su entrenamiento. Nunca entendería a los nigromantes.

Llamó a la puerta el edificio que había junto al campo. Nadie respondió. Volvió a llamar, con idéntico resultado. Impaciente dio varios pasos en dirección a la salida, pero pronto se dio la vuelta. Observó el edificio, pensando que ese edificio parecía de todo menos un laboratorio. Más parecía una fábrica que cualquier otra cosa. Una fábrica y un campo de Blood Bowl al lado. Seguro que nunca antes había visto nada parecido. Gabillas sonrió nervioso pensando en cómo podía trabajar para personajes tan dispares. Los siempre místicos hombres lagarto frente a un extravagante, a la par que peligroso, nigromante.

Pasó el tiempo junto a la puerta, sumido en sus reflexiones, sin apenas darse cuenta del tiempo. Ya casi era de noche cuando una figura apareció en la entrada de las instalaciones. Parecía un humano vestido con una túnica que le cubría todo el cuerpo, incluida una capucha que ocultaba gran parte de su rostro entre las sombras. La simple visión puso los nervios de punta a Gabillas. Tras pararse un momento al verlo, la figura avanzó hacia la puerta, pasando de largo del entrenador y directa a abrirla con una llave, sin que éste pudiera verle el rostro.

Pero Gabillas, armándose de valor, consiguió articular palabra:
-Di-disculpe, ¿Kemmler?

Y el que parecía ser un hombre, se giró bruscamente, como encogiéndose. A Gabillas le sorprendió esa actitud tan temerosa.

-¿Quién pregunta? – dijo la figura bruscamente, sin darse la vuelta.
-Soy Gabillas.-respondió el entrenador, algo confuso por la actitud de su interlocutor.
-No te conozco.- respondió el otro secamente, con una voz que Gabillas nunca había oído.

Gabillas, algo más calmado, se acercó más, para intentar ver el rostro de quien le hablaba, ya que la voz, aparte de sonar muy distinta a lo que él conocía, le sonaba demasiado femenina. El encapuchado se apartó un poco, pero le miró, y Gabillas quedó atónito. La figura que tanto temor le había despertado en un principio era una joven de ojos verdes y mirada asustada, que lo miraba con cierto miedo. Entonces ella hizo intención de entrar al edificio, dejando a Gabillas atrás. Pero éste reaccionó a tiempo, sujetando la puerta antes de que la cerrara.

-Espera, es importante, puede haber amigos míos en peligro, y necesito hablar con él. Sé que este es su laboratorio, he trabajado para él.- Consiguió decir Gabillas lo más deprisa que pudo.

La frase hizo su efecto. De repente, ella abrió la puerta de par en par.

-Pasa.-dijo, y entró al edificio, desapareciendo momentáneamente de su vista.

Gabillas, armándose de todo el valor de que disponía, se adentró a través de la puerta. Se encontró en una pequeña estancia, que daba a otra puerta, por la que entró la encapuchada.

-Sígueme.- le dijo, señalándole con el dedo.

Eso hizo, y el olor a muerte llenó todos sus sentidos, dejándole paralizado por unos instantes. Cuando se acostumbró a respirar ese ambiente pudo observar como ella manipulaba una serie de viales que contenían una extraña sustancia humeante, otra vez de espaldas a él, como si no existiera. Tuvo tiempo para observar las instalaciones, llenas de todo tipo de artilugios cuyo uso Gabillas sería incapaz de comprender. Puedo observar que el desorden era generalizado. Lamentando el haberse casi olvidado de su cometido ante esa visión y de su mala educación, se dirigió a ella:

-¿Con quién tengo el placer de hablar?

Ella se giró como si se acabara de acordar de que estaba acompañada. Rápida y bruscamente se echó la capucha hacia atrás, descubriendo todo su rostro y su larga melena negra, que junto a esos ojos verdes, componían conjunto de gran belleza, cosa que a Gabillas le hizo preguntarse repetidamente en su interior qué hacía alguien así en ese lugar. Mostrando una sonrisa ligeramente pícara al darse cuenta de la sorpresa en el rostro de Gabillas, ella le habló:

-Me llamo Kattia, y trabajo aquí.

La cara de incomprensión de Gabillas se acentuaba más por momentos. No conseguía entender nada, y agitó la cabeza.

-Sí, era la aprendiz de Kemmler, ¿extrañado?-le dijo ella, no sin cierto tono sarcástico.
-Lo-lo siento, no esperaba encontrarme aquí alguien como… perdón, -Gabillas tosió nerviosamente.- a un aprendiz. Esperaba ver al nigromante Kemmler.
-Él hace tiempo que no pasa por aquí.- le respondió Kattia, haciendo que la cara de Gabillas cobrara aspectos cada vez más inusuales.
-Pero… yo sé que trabaja aquí.- le respondió Gabillas, temeroso de un engaño. De aquella mujer se podría esperar cualquier cosa.

De repente, el rostro de ella se ensombreció. Pero tras una breve instante, le preguntó bruscamente:

-¿Por qué querías hablar con él?
-Ya te lo he dicho, han desaparecido dos amigos míos, y creo que él me puede ayudar.- respondió él.
-Dudo que Kemmler te pudiera servir de ayuda. Él también ha desaparecido.- dijo Kattia mostrando nerviosismo.

Gabillas abrió la boca varias veces, sin ser capaz de articular palabra. Lo último que acababa de escuchar había caído como una losa sobre él y aún no era del todo consciente de lo que implicaba. Kemmler suponía su último enlace con los eslizones desaparecidos, y si no podía contactar con él, nunca sabría dónde buscar.

-Pero… ¿cómo?- logró balbucear.
-No lo sé, yo empecé como su aprendiz pocos días antes de que dejara de venir aquí, sin más. –Kattia parecía más confusa que Gabillas, si cabe. Tras un instante, continuó.-Ven, sígueme.- y guió a Gabillas hasta un rincón del laboratorio, donde había una gran estantería repleta de libros y un escritorio. Kattia se sentó y hojeó una especie de diario, se giró y le invitó a que se acercara.

-Este era el diario de mi maestro. Es lo único que tengo que me hace pensar que se traía algo importante entre manos y por eso debe de haber desaparecido. –mientras Kattia le contaba todo eso, Gabillas pudo vislumbrar algunos fragmentos de escritura, que parecían relatar partidos de Blood Bowl. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando vio el nombre de Axltsa repetido varias veces, e incluso el de alguno de sus compañeros. Antes de que pudiera averiguar nada más, Kattia apartó el libro y continuó.- Pero no está completo, algunas páginas fueron arrancadas y se me hace difícil descifrar el final.
-Podrías dejármelo, me sería útil. Creo que me podría ayudar.-pidió Gabillas probando suerte.
-Imposible. Ningún libro debe salir de aquí.-Fue la respuesta contundente de Kattia que, tras ver la cara de decepción de él, continuó.- Pero puedes venir otro día a explicarme tus motivos y quizás pueda contarte más sobre el libro. Ahora debes irte, es ya de noche y debo trabajar.

Gabillas se resistía a irse, ahora que había encontrado algo a lo que agarrarse. No se movió.

-¡Vete!-el tono amenazador de Kattia no admitió réplica y Gabillas tuvo que salir de allí, invadido por un temor repentino de algo que ni sabía identificar. Salió de allí, sin pensar en otra cosa que llegar a su piso en la ciudad.

Cuando llegó a casa se prometió armarse de valor para volver allí otro día. Pero ahora necesitaba dormir para estar entero para el partido que debía dirigir al día siguiente, el estreno de la nueva temporada al cargo de Los Guardianes de Sotek.

Al día siguiente, acudió al campo a reunirse con sus jugadores algo perplejo. No podía dejar de pensar en los hechos del día anterior, pero lo más inquietante es que sobre todo pensaba en aquella enigmática mujer. No sabía muy bien por qué, pero tenía ganas de volver. Los hombres lagarto estaban todos juntos esperándole, y sus caras decían que esperaban algo más que instrucciones.

-¿Hasss averiguado algo?- le preguntó Quetcuaqteinq nada más llegar.
-Todavía no.-mintió Gabillas, para que sus pupilos no albergaran falsas esperanzas. Bastante tocada tenían la moral como para recibir otro duro golpe.

A pesar del ambiente triste que reinaba en el vestuario, los Guardianes de Sotek defendían título esta temporada, y debían debutar contra un gran equipo de nórdicos que, a priori, les superaba en potencial, sobre todo debido a la baja de Tza-oatl del Oro, que no había podido recuperarse a tiempo de la lesión sufrida en la final. Gabillas les dio una breve charla para animarles y que se olvidaran de todo antes de salir, y parece que surtió efecto porque, para cuando salieron todos, las caras tristes habían cambiado por otras de ilusión ante lo que les esperaba en el campo: sangre, sudor y touchdowns. ¿Se puede pedir algo más?

En el campo esperaban Los Milicianos, unos nórdicos desafiantes, y deseosos de violencia. El público coreaba el nombre de ambos equipos con fuerza. Al parecer los jugadores no eran los únicos que llevaban tiempo ansiosos por que empezara el espectáculo.

Tocaba defender, y los nórdicos salieron a por todas, cargando con fuerza en un ataque muy agresivo. Y, al parecer, tenían un objetivo claro, y no era otro que lesionar al jugador estrella rival. Pronto Axltlaqs tuvo que ser retirado del campo inconsciente por la extrema violencia de los rivales, que avanzaron por su banda dispuestos a marcar. Por suerte, Quetcuaqteinq, con la ayuda de Kroqlantha, paró al corredor que llevaba el balón, con tal fuerza, que éste también fue retirado del campo. Otlpita no tardaría en recogerlo e intentar huir con él, pero fue rápidamente interceptado por uno de los nórdicos.

Los saurios protegieron el balón como pudieron pero, ante la pasividad de Kroqlantha, que no entendía la rapidez del juego, y la agilidad de los nórdicos, pronto el otro corredor se hizo con el balón y volvió a intentar marcar, esta vez por la otra banda. Con el yeti libre para seguir causando bajas, después de dejar inconsciente a Oytla, que había aguantado todo lo que había podido, había que cambiar la situación pronto. Y así lo entendió Oy del Sol, que hizo un gran esfuerzo para alcanzar al corredor y derribarlo, mandando el balón fuera. Las bajas se sucedían en ambos bandos, y Otlpita pudo volver a recoger el balón, que había caído cerca, desde la grada. Pero otra vez era derribado, aunque esta vez nadie más se hizo con él y, entre tanta baja, los saurios y, sobre todo Kroqlantha, que estaba haciendo estragos con su cola prensil, controlaron la situación. Así que Otlpita pudo levantarse, volver a hacerse con el control del balón, e irse lejos del alcance de todos, directo a marcar.

El tiempo que pasó mientras Otlpita llegaba lentamente a la zona de touchdown rival fue muy fructífero para el equipo de hombres lagarto, ya que, gracias a una inteligente falta de Gorodon, el yeti tuvo que ser retirado a la enfermería. Alguna baja más pudo provocar Quetcuaqteinq justo antes de que Otlpita marcara el 1-0 justo antes del descanso.

La segunda parte, con los hombres lagarto atacando y los nórdicos habiendo sufrido más bajas que el rival, prometía ser fácil, pero nada más lejos de la realidad. Nadie sabe cómo, pero esos duros hombres del norte se las arreglaron para recuperar a cinco de sus seis hombres inconscientes, completando así un equipo completo para la reanudación.

Los Guardianes de Sotek, perplejos, se durmieron y permitieron que el rival se les adelantara en el saque, montándoles una presión tremenda desde el principio. La presión fue tal, que antes de siquiera darse cuenta de la situación, tres eslizones estaban ya fuera del campo, entre ellos Otlpita, que sufrió un duro golpe que le hizo soltar el balón, inconsciente. Por suerte, un Axltlaqs completamente recuperado estaba cerca, y cogió el balón al vuelo. Pero en un momento los nórdicos le habían rodeado, y podría ser la siguiente baja.

Gabillas lo vio muy negro, y temió porque a su equipo le faltara concentración por las malas vibraciones que les habían estado rodeando todo este tiempo. Con el carismático Axltsa en el campo, además, se hubieran sobrepuesto a un golpe psicológico como el de ver a medio equipo rival despertarse de la inconsciencia. Pero él no estaba, y no estaba seguro de si podrían salir de la mala situación. Su cara se torno en sorpresa cuando vio lo que su equipo empezó a hacer.

Con una eficacia casi militar, los saurios, junto con Kroqlantha, formaron una línea en dirección al grupo de nórdicos, y cargaron con violencia. Axltlaqs, al ver un pequeño hueco, salió de allí disparado con el balón a la otra punta del campo, dejando a los rivales perplejos y acorralados contra la banda por los saurios. Lo siguiente fue brutal. Los pocos que intentaron salir de allí fueron interceptados por la cola prensil de Kroqlantha, que nunca antes se había mostrado tan efectiva, y el resto fueron sacados del campo uno por uno.

Sólo quedaron los pocos rivales que no estaban en un principio en esa zona, y fueron a intentar alcanzar a Axltlaqs, pero el eslizón marcó antes de que estos llegaran. “Con Axltlaqs todo es posible.”, pensó Gabillas. 2-0 reflejaba el marcador.

Todavía les quedaba tiempo para un ataque a los nórdicos que, a pesar de estar algo más mermados ya por las bajas, les intentaron poner las cosas difíciles a los hombres lagarto. Pero les perdieron las ganas de lesionar a Axltlaqs, que recibió dos duras faltas, con sendas expulsiones para los rivales. El eslizón, cabe decir, que aguantó esta vez en el campo como si de un saurio se tratara. “Parece que los árbitros respetan la grandeza de este gran jugador, porque no han dudado en castigar este juego sucio.”, pensaba Gabillas. Y los hombres lagarto taparon al portador de balón como buenamente pudieron, ya que éste avanzaba muy decididamente. Al final, pegado a una banda, fue interceptado por el mismo Axltlaqs con la ayuda de otros dos eslizones. Axltlaqs, además, recuperó el balón y lo protegió hasta el final del partido. Al final se quedó en 2-0, una victoria que daría confianza a Gabillas en que las cosas podrían ir mejor de lo que había esperado esta temporada. Saludó efusivamente al otro entrenador, Cata, y se fue, dejando a los hombres lagarto felicitando a Kroqlantha por su mejor partido desde que empezó. Era como si el equipo hubiese olvidado todo lo malo.

Pero Gabillas lo tenía claro, a Axltsa y a Huan de la Desesperación no iban a olvidarles nunca, y él seguiría buscándoles.





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Talabheim Buccaners 2 - 1 Guardianes de Sotek

Mensaje  GaBiLLaS el Vie 17 Feb 2012, 22:40


No pudo esperar más. El día después de su primer partido, Gabillas acudió a aquel extraño laboratorio, a la misma hora que había ido la primera vez, con la esperanza de encontrar a alguien allí. Más que a alguien, a Kattia. Aunque él no quisiera reconocerlo, el descubrir algo nuevo sobre sus amigos no era el único motivo por el que volvía allí.

Como la primera vez, nadie respondió a la puerta. Así que esperó, y esperó, hasta que llegaba el atardecer. Entonces ella apareció en la entrada de la finca, pero esta vez no se paró al verle allí. Siguió andando hacia él, hasta que llego a su altura.

-Hola, Gabillas. ¿Me estabas esperando?- le dijo Kattia, y esta vez sin nerviosismo en su voz.
-Sí, sí. Necesito ver el diario, por favor.- le respondió él.
-Pasa.- le dijo ella secamente, tras mirarle a los ojos un instante.

Aquellos ojos convencerían a cualquiera, y Gabillas no tardó un segundo en ir tras ella al interior del edificio, hasta el laboratorio en el que estaba el escritorio y la biblioteca. Pero antes, ella se paró en los mismos viales del otro día, mientras él esperaba de pie a que le invitara a ir hacia allí. Tras observarlos largo tiempo, asintió para sí misma, se dio la vuelta hacia él, y agitó un brazo en su dirección y luego hacia la biblioteca, a la vez que le decía:

-Entra, entra. Espérame allí sentado, que ya acabo. Tienes que responderme a ciertas cosas hoy.

Él se lo agradeció y fue directo hacía allí. Todo estaba igual que la primera vez, así que se sentó y, rápidamente abrió el diario y comenzó a leerlo. Pronto empezó a quedarse helado al constatar que, desde el inicio, los escritos giraban alrededor de Axltsa, apodado como “El Elegido de Sotek” por el escritor, en este caso Kemmler. Sin poder salir de su asombro, se vio sumergido en la lectura del primer partido de la temporada anterior, narrado a la perfección con todo detalle. Pero, de repente, el libro escapó de sus manos. Como despertando de un sueño, Gabillas levantó la cabeza y miró hacia donde había ido, y no era otro sitio que las manos de Kattia, que le miraba con una mezcla entre autoridad y picardía. Él sonrió nervioso consciente de su falta de educación, y ella, volviendo a poner el libro en su sitio, dijo:

-Antes de hojear este libro tienes que decirme porqué viniste aquí realmente. ¿Qué te hacía conocer a Kemmler?
-Me contrató para entrenar a un equipo que estaba creando, las Abominaciones les llamaba. – respondió Gabillas sinceramente.

Kattia tardó unos segundos en asimilar lo que le había dicho, pero su cara cambio completamente y se tornó seria cuando las debió asimilar. Pronto le invitó a que le contara toda la historia, y Gabillas trató de explicarla con todo detalle cómo un día, Kemmler había acudido a él misteriosamente para ofrecerle ese trabajo, que él aceptó con gusto, por su amor al Blood Bowl.

-¿Y qué tiene que ver él con tus amigos?-preguntó ella, interrumpiendo su relato.
-Él siempre me preguntaba por Axltsa, sin saber yo muy bien por qué. Y cuando desapareció el eslizón, supuse que Kemmler podría tener algo que ver.-le respondió él.

Ella se quedó pensativa, unos segundos, antes de volver a hablar.

-No creo que mi maestro tenga nada que ver con eso.-dijo
-Entonces, ¿por qué en ese diario sale su nombre tantas veces? ¿Qué se traía entre manos ese nigromante?-dijo Gabillas en tono despectivo. La actitud poco colaborativa de Kattia le empezaba a poner nervioso.
-Puede que tengas razón. Te ayudaré en lo que pueda, porque yo también necesito encontrar a Kemmler, o todo esto.-dijo ella señalando a todo el laboratorio- se vendrá abajo como no vuelva. Aquí hay cosas tan complejas que yo sola no puedo controlar. Pero bueno, no entenderías nada… Me voy por las ramas, perdón. Sí, te ayudaré.

No parecía haberse alterado ni un poco por el tono de Gabillas. Cosa que a éste le inquietaba, pero le alegró que estuviese dispuesta a colaborar, así que alargó la mano en señal de querer volver a leer el libro.

-Debes irte. Tengo mucho trabajo que hacer esta noche.-dijo ella de repente.

Gabillas quiso insistir, pero en seguida le cortó:

-Espero que esta vez me hagas caso, y no tenga que obligarte.-Su sonrisa al decir esto daba señales de que Kattia disfrutaba con la situación.

Antes de que terminara la frase él notó una sensación que le resultaba familiar y la última vez no le había gustado absolutamente nada. Así que, decidió no oponerse y despedirse de ella, saliendo del edificio en dirección a su hogar, con la seguridad de que volvería. Esa noche soñó con Kattia.

Al día siguiente Los Guardianes de Sotek tenían partido contra un equipo de humanos, llamados los Talabheim Buccaners. Eran una antigua banda de piratas que habían encontrado en el Blood Bowl satisfacciones que en la caza de tesoros no existían. Así que allí les esperaban, dispuestos a presentar batalla a los hombres lagarto. Estos saltaban al campo en fila cuando, justo antes de salir, Tza-oatl del Oro se giraba hacia Gabillas, preguntándole:

-¿Sssabesss algo nuevo?
-No, aún no.-respondió Gabillas, consciente de que entre su plantilla ya habían corrido rumores de sus visitas al extraño laboratorio. Aún así no quería distraerles con esas historias.

El saurio, con mala cara, saltó al campo junto con sus compañeros, que formaron la defensa, que iba a ser esencial si querían ganar este partido. Con la presencia del famoso Griff Oberwald en las filas enemigas no iba a ser nada fácil parar a esos humanos.

En seguida los humanos se hicieron con el balón, e intentaron abrir hueco por la banda izquierda de Los Guardianes de Sotek. Pero lo más sorprender fue ver como su receptor estrella se internaba por la derecha esquivando repetidas veces a sus rivales por lugares que no son muy habituales. Dos saurios se encargaron de cubrirle, mientras Kroqlantha paraba el avance por el otro lado.

Gabillas había reservado a Otlpita para la segunda parte, y se quedó atónito al ver cómo, en el primer golpe, mandaban a Axltlaqs al banquillo inconsciente. Sin eslizones ágiles en el campo iba a ser muy difícil lograr un contraataque. Por suerte, Quetcuaqteinq reaccionó al ver esto y no tardó en dejar también inconsciente a un humano, cosa que aprovechó Oatlgorodon para presionar al lanzador humano, que llevaba el balón. Pero Griff Oberwald no tardó en entrar en acción, y le derribó. Por suerte, los eslizones reaccionaron y, mientras uno realizaba un placaje heroico a uno de los receptores, otros dos acudían en ayuda del saurio, frenando al rival.

Kroqlantha no perdía el tiempo y se encargaba de sacar a un rival del campo. Parecía que los hombres lagarto se las iban a arreglar para completar la defensa, pero Griff realizó una auténtica exhibición. Por cada vez que Oatlgorodon derribaba al lanzador, aparecía Griff esquivando y retomando el control de la situación hasta llegar luchando hasta la propia línea de touchdown. Era casi seguro que a base de empuje un eslizón acabaría cogiendo el balón y marcando, pero no fue así.

Griff Obberwald forzó al máximo, derribó in extremis al saurio, y esta vez el lanzador fue capaz de recoger el balón y correr exageradamente hacia el medio campo, donde le pasó el mismo a un receptor, que pronto fue presionado por dos saurios y Kroqlantha. Era difícil salir de allí, enredado entre la eficacia defensiva de Tza-oatl de Oro y la cola prensil de Kroqlantha. Pero el humano lo consiguió, y realizando una carrera prodigiosa marcó el 0-1, que ponía por delante a los humanos.

Entonces se formó una tangana entre los hombres lagarto, que se quejaban de que ese receptor habría tomado productos dopantes, y los humanos que, indignados, respondieron con dureza a las acusaciones, llamando abusones a los otros. Esto haría perder un tiempo precioso a los Guardianes de Sotek, que no pudieron empezar un ataque completo antes del descanso. Los hombres lagarto estaban irreconocibles y faltos de concentración, y Gabillas sabía que las desapariciones no ayudaban. En el descansó trató de motivarles, pero no consiguió gran cosa, y los hombres lagarto salieron al campo de nuevo, convencidos de que la cosa estaba muy difícil.

Comenzó la segunda parte sin más incidentes, y los saurios comenzaron a buscar el contacto continuo con los humanos, con la esperanza de lesionarles mientras Otlpita avanzara con el balón. Quetcuaqteinq, el experto en violencia, sí que conseguía dejar a uno inconsciente, pero sus compañeros eran incapaces. Así que, uno de los humanos, confiado por la falta de bajas en sus filas, decidió presionar a los eslizones por detrás, esperando forzar un fallo. No fue así, y los hombres lagarto pudieron avanzar por la izquierda mientras en la derecha se quedaban algunos golpeando al rival. Los golpes se sucedieron, pero no había bajas. Estos humanos parecían tener la dureza de los mejores enanos.

Se avanzó decididamente por la banda, y sólo Griff Oberwald podía intentar dificultar el avance con algo de ayuda de sus compañeros. Lo más sorprendente fue que, en el momento de cargar, se llevó a Quetcuaqteinq por delante, lesionando al mejor de los saurios, lo suficiente para que abandonara el campo dolorido. Gabillas no podía creer que, golpeando mucho más que el rival, al final fueran ellos los que acusaran una baja importante. Pero Otlpita no dudó, y marcó el 1-1 en cuanto pudo, consciente de que era arriesgado pero que no tenía alternativa.

Otra vez había que defender, y trataron de hacerlo lo mejor posible. Incluso se las arreglaron para presionar al lanzador en su campo, entre Oytla y Axltlaqs, pero un fallo de concentración de Tza-oatl, que se fue a una banda a tapar huecos, propició que, tras una acción portentosa del lanzador, esquivando a los rivales y realizando un pase perfecto, consiguiera hacerle llegar el balón a un blitzer en la otra banda que, aunque no era especialista en ello, lo atrapó sin problemas y se fue lejos de los rivales, directo a marcar. Con ayuda de Oatlgorodon, que lesionaba al ogro que le estorbaba, Oatluaxtilt pudo ir a estorbar al blitzer, pero éste le esquivó como si de un elfo se tratase y marcó el definitivo 1-2, que suponía la primera derrota de la temporada. Un partido perfecto el realizado por los Talabheim Buccaners, que siguieron a la perfección las acertadas órdenes de su entrenador Luccino, y aprovecharon la falta de concentración de unos tocados Guardianes de Sotek, donde Oatlgorodon fue el mejor jugador y el eslizón Xholtenqzh destacó por sus repetidos placajes heroicos en el partido.

Gabillas abandonó el campo pensativo. Los hombres lagarto deberían dirigir la derrota y dejar en manos de su entrenador las investigaciones sobre Axltsa si querían hacer algo importante esta temporada.




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Guardianes de Sotek 1 - Nobleza Obliga 2

Mensaje  GaBiLLaS el Miér 22 Feb 2012, 22:57

-Alguien se las llevó antes de que siquiera yo supiera que existía este diario.-decía Kattia, mientras observaba a Gabillas detenidamente.

-Pero, ¿qué podían contener esas páginas para que se las llevaran, y no el libro entero? ¡Esto es una locura!- hablaba un nervioso Gabillas, que había acudido al laboratorio de Kemmler un día más, en busca de respuestas.


El contenido del diario, que esta vez ya había podido terminar de leer, le resultó sorprendente. Kemmler había hecho un seguimiento completo de la anterior temporada de los Guardianes de Sotek, estudiando a Axltsa para controlarlo. Aquello, unido al último encuentro con el eslizón en la enfermería, hizo que Gabillas temiera lo peor. Pero el que faltaran las últimas páginas y no poder saber cómo acabó ese encuentro lo desesperaba.


-Estoy convencido de que tu maestro se ha llevado a los eslizones a algún sitio.- le dijo a Kattia.

-Tranquilo, eso seguro que no ha pasado. De haberlo controlado ambos estarían aquí y tú no habrías podido entrar nunca.-el convencimiento con el que Kattia hablaba dejó al entrenador pasmado.- Debemos encontrar esas páginas, o no tendremos nada.


Gabillas, tras largo rato debatiéndose entre estrangular a esa mujer o calmarse y seguir su consejo, asintió dándola la razón. Se levantó de la silla, algo confuso, e hizo ademán de irse a su casa. Se dirigía a la puerta cuando ella le llamó por detrás:


-Creo que quien tenga esas hojas tiene que pertenecer a este mundo del Blood Bowl, sería la explicación más lógica. Tal vez los altos elfos contra los que se enfrentarán tus hombres lagarto puedan tener información privilegiada. Es una raza que ha estado siempre muy relacionada con la magia y, nunca se sabe, las anotaciones de un gran nigromante como Kemmler podrían tentar a algún elfo sediento de poder. Intenta averiguar algo mañana, ese es mi consejo.

-Gracias, lo tendré en cuenta.-tras decir esto Gabillas y volvió a encaminarse hacia la salida.


Esta vez salió de allí, meditando sobre sus siguientes pasos. ¿Debía confiar en Kattia, o la aprendiza de Kemmler no podía hacer otra cosa que despistarle para que nunca encontrara lo que él quería? Sin saber muy bien por qué, decidió confiar en la enigmática mujer. Cuando llegó a casa ya sólo pensaba en el partido de mañana, en el que debería estar muy atento por si los elfos mostraban una actitud poco corriente.


Al día siguiente, sus jugadores le esperaban ansiosos. Desde lejos les vio como habían formado un corro a la entrada del estadio, hablando muy fluidamente entre ellos. Tal sería la importancia de la conversación, que no escucharon su primer saludo. Al poco rato, Oatlgorodon se giró, y se dirigió hacia él:


-Bienvenido Gabillasss. El equipo necesssita sssaber.

-¿Qué necesitáis saber, si se puede saber?- respondió Gabillas perplejo.

-¿Hasss dessscubierto algo nuevo?- le dijo el saurio.


Entonces Gabillas decidió ser sincero con ellos, y les reunió para contarles todo lo que había vivido estos días.


-No dudéis en contarme cualquier cosa rara que veáis en el campo.- terminó.


Poco más pasó, salvo que entraron al vestuario y se prepararon para el partido. Gabillas no estaba seguro de si había hecho bien en contarles todo, ya que en sus caras veía que aún no terminaban de asumir la información. Temía por que esto les afectara en el campo. Al fin y al cabo, tenía derecho a saber, decidió pensar finalmente. Saltaron al campo, donde esperaba un grupo de nobles elfos en perfecta formación. Ver a ese equipo era un lujo para la vista. Perfectamente equipados como estaban con sus armaduras resplandecientes, parecían estar por encima del resto de los mortales. Pero, si querían ganar a los Guardianes de Sotek, tendrían que luchar duro.

Sorprendentemente para Gabillas, Nobleza Obliga (así se llamaba el equipo) eligió empezar defendiendo. Pronto comprendería porqué. La jugada de ataque que iniciaron los hombres lagarto fue bastante limpia. Salvo por un intento fallido de internarse en la formación alrededor de Axltlaqs por parte de uno de los elfos para intentar robarle el balón, el equipo rival no mostró mucha oposición. Pero los continuos forcejeos inútiles de Tza-oatl del Oro y la dificultad de Kroqlantha para centrarse en el juego provocaron que el único lesionado de este avance fuera un eslizón, en este caso Xholtenqzh, que pronto fue alcanzado por los elfos. El avance fue rápido y acabó con una internada por un estrechísimo hueco de Axltlaqs, que anotó el 1-0 mediada la primera parte.

Gabillas celebraba el tanto con alegría, poco consciente de que habían caído en la trampa de los altos elfos. Cuando empezó la siguiente jugada, esta vez para defender, se dio cuenta del error. Los altos elfos, evitando a perfecta defensa de los hombres lagarto, fueron capaces de internarse por una banda, donde dejaron inconsciente a Axltlaqs. Esto supondría que en cualquier momento uno de ellos podía recibir el balón de manos del lanzador y anotar. Por suerte, hubo un error de uno de los elfos, que se cayó al suelo incapaz de esquivar a Oy del Sol. Esto propició que el saurio tuviese una oportunidad de llegar hasta el lanzador pero, cuando estaba a punto de alcanzarle, tropezó y se fue al suelo, igual que el otro elfo hubiese hecho antes.

Gabillas no sabía si pensar en que esto hubiese sido mala suerte o falta de concentración de sus jugadores, pero el caso es que la oportunidad se escapó, provocando además que lesionaran a un Otlpita que se había entregado a fondo en defensa. Sin sus dos mejores eslizones y viendo como Kroqlantha era incapaz de estar al juego, el entrenador dudaba de que fueran capaces de salir airosos de esa primera parte. Pero Kroqlantha reaccionó y tapó a los posibles receptores, y Quetcuaqteinq fue capaz de lesionar al primer elfo. Todo indicaba que la defensa podía ser exitosa cuando se acercaba el descanso, pero los altos elfos, esquivando a los saurios y al kroxigor como si de basura se tratasen, consiguieron colocar a uno de sus jugadores en zona de touchdown para que recibiera un pase perfecto de uno de sus compañeros y añadir a la cuenta el primer touchdown para ellos. 1-1 reflejaba el marcador cuando se fueron todos al vestuario.

Incapaces de despertar a Axltlaqs, los hombres lagarto tuvieron que salir a la reanudación sin ningún eslizón realmente capaz de dar la vuelta al partido, pero aún así debían intentarlo. Tal fue la charla que Gabillas les había dado en el descanso, que realizaron una penetración defensiva que les hizo llegar hasta el balón. Pero los ágiles elfos reaccionaron, y un blitzer llegó hasta Tenquaxotl para robarle el balón. Es eslizón cayó inconsciente por el golpe. Con Kroqlantha incapaz de comprender la situación y el eslizón Taiothron fuera de combate por otro golpe de los elfos, se acababan las esperanzas de coger ese balón. Así que los elfos se quedaron con él y empezaron a reposicionarse, mientras seguían causando bajas en el equipo rival.

Resulta increíble ver como un equipo feroz como el de los hombres lagarto, perdía hasta a uno de sus saurios a manos de los, supuestamente, frágiles elfos. Oatlgorodon salía del campo con el brazo fracturado, ante la perplejidad hasta del público. Seguramente sería la falta de concentración. Los altos elfos lo aprovecharon y mantuvieron la posesión del óvalo dejando correr el tiempo. Pero los hombres lagarto que quedaban consiguieron reorganizarse, y para cuando los elfos decidieron avanzar, Oytla fue capaz de derribar al portador del balón en el último momento, provocando la indignación en el equipo rival.

Pero estos eran elfos y del más alto linaje. Así que, cuando Tza-oatl del Oro cayó al suelo intentando tapar el último hueco, volvieron a hacerse con él y esperando confiados al último momento, que les permitiría marcar y no dejar reaccionar al rival. No contaban con la capacidad del saurio para abrirse paso, que le permitió llegar de nuevo al portador y derribarlo, dando una última oportunidad a su equipo.

Por desgracia, no era el día de los hombres lagarto, ya que el eslizón Carnoteinq fue incapaz de recogerlo del suelo, dejando una posibilidad más al rival para marcar. Y si además el rival se sirve del uso de la magia para sacar ventaja, esto suele resultar fatal. Y así fue, un rayo cayó del cielo para derribar al eslizón, y un elfo solo tuvo que recoger el balón del suelo y anotar el definitivo 1-2, que significaba la segunda derrota consecutiva de los Guardianes de Sotek.

Gabillas fue a saludar y felicitar a Mitch, el entrenador de los Nobleza Obliga, convencido de que no podían tener nada que ver con la desaparición de las hojas del diario de Kemmler. Además de que los nobles elfos se habían comportado con total indiferencia hacia los hombres lagarto todo el partido, presumiendo de una superioridad moral como raza, la magia de los elfos provenía de la luz, no de la oscuridad, y era imposible que esos elfos hubiesen tenido nada que ver con cualquier intento de aproximarse a la nigromancia.

Tendría que seguir investigando si quería encontrar algún día a Axltsa y a Huan de la Desesperación. Si no lo conseguía, estaba convencido de que su equipo acabaría desmoronándose y estas derrotas sería sólo el principio.




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Re: Días de oscuridad

Mensaje  Juaky1976 el Sáb 25 Feb 2012, 16:51

Engaaaa, Gabillas que tienes a Kattia en el bote, a ver si despiertan esos Guardianes de Sotek Guiño
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Guardianes de Sotek 1 - 1 Cuatro

Mensaje  GaBiLLaS el Sáb 25 Feb 2012, 17:22

Gabillas llevaba horas en su casa viendo vídeos de los partidos de su próximo rival. El equipo del Caos, llamado Cuatro, era uno de los que más problemas les habían ocasionado la temporada anterior. La clave eran dos hombres bestia extremadamente ágiles, que no tenían nada que envidiar a los eslizones de los Guardianes de Sotek. El entrenador, preocupado por la ausencia de Oatlgorodon por la fractura de brazo del anterior partido, temía que les faltara fuerza para parar a semejante grupo de destrucción. Por suerte, en uno de los últimos vídeos, vio que habían perdido recientemente a su experimentado minotauro.

Sentado en su sofá, le daba vueltas a la estrategia a seguir. De repente, oyó un leve ruido en su puerta, cosa que le sorprendió, dadas las altas horas de la madrugada que eran. Se acercó, lentamente, y vio como metían un sobre por debajo de su puerta. Se quedó parado, estudiando la situación, y pronto corrió hacia la puerta, la abrió, miró a un lado y a otro y allí fuera no había nadie. Asustado, volvió a entrar en su hogar, recogiendo el sobre. Era un sencillo sobre, que no tenía nada escrito, así que lo abrió. Dentro contenía una breve nota, con una caligrafía perfecta:



“Hola Gabillas,

lamento que no hayas venido al laboratorio esta semana, pero he de comunicarte que he hecho algunos descubrimientos. Es posible que vuestro próximo rival tenga información privilegiada sobre la desaparición de los eslizones. La temporada pasada fue vuestro rival, y las fuerzas del Caos siempre suelen estar muy relacionadas con desapariciones de este tipo. Deberías estar atento por si ocurre algo extraño en vuestro partido.

P.D.: Espero verte pronto por aquí para preparar la siguiente temporada de Campus de las Abominaciones.

Atentamente,
Kattia.”




Gabillas sonrió tras leer la nota, contento de recibir noticias de ella. No es que le hubiese aportado mucha información que no conociera ya, pero la haría caso. Se fue a dormir, cansado de ver vídeos. El día siguiente sería importante, de una forma o de otra.

Llegó el partido. Los hombres lagarto parecían más dispuestos a centrarse en el partido esta vez. Sus conversaciones ese día eran más relacionadas a su rival que a los eslizones desaparecidos, y eso le gustaba a Gabillas. Necesitaban una victoria si querían tener una mínima opción de llegar a play-offs. Cosa que ya estaba seriamente complicada, porque estaban más cerca del descenso que de los puestos de arriba.

Los Guardianes de Sotek salieron ansiosos al campo, donde esperaba el equipo del Caos, entrenado por Juaca, al completo. Gabillas se sorprendió de ver a un minotauro en sus filas, pero pronto comprendió que era una bestia muy joven, y que probablemente daría más problemas a su entrenador de los que arreglaría. Se alegraba de encontrar a un gran rival como ese también tocado por las bajas. Esperaba no echar de menos a Oatlgorodon.

Por primera vez en la liga, les tocó elegir en el saque. Eligieron atacar, más que nada para no recibir demasiadas bajas en un hipotético empuje del mortífero equipo del Caos. Si ellos eran los que avanzaban, quizás sería al revés. El saque fue muy alto, y Axltlaqs se encargó de cogerlo al vuelo, para en seguida avanzar hacia el medio del campo, donde los saurios se quitaban de encima la primera línea rival limpiamente. Kroqlantha, seguramente extrañado de no ver ninguna lesión, se quedó parado. Por suerte, el joven minotauro se revolcaba en el suelo salvajemente, para desesperación de su entrenador.

Gracias a la gran defensa de Cuatro, los Guardianes de Sotek no avanzaban, y eran incapaces de lesionar al minotauro ni a nadie, ni siquiera haciendo faltas. Las primeras bajas del partido fueron para los hombres lagarto, que pronto perderían a dos saurios, que fueron retirados del campo inconscientes. Para entonces, gracias a la fuerza de Oy del Sol y a que el minotauro no aportaba demasiado al juego rival, los hombres lagarto habían podido avanzar por la banda izquierda, lo justo para que, cuando el saurio abrió un hueco, Axltlaqs marcara el 1-0 en una impresionante carrera. El tanto había venido algo pronto, obligados por las bajas entre los saurios, que podrían haber roto la formación por completo de esperar un poco más. Así que a las hordas del Caos les daría tiempo a un ataque más antes del descanso.

Gracias al saque que salió fuera, un guerrero del caos pudo empezar con el balón en las manos. Posiblemente esto les obligó a ir más lento de lo normal, cosa que ayudó bastante a la defensa de los Guardianes de Sotek, que obligaron al rival a arriesgarse, desmarcando a su hombre bestia estrella en busca de recibir un balón cerca de la zona de touchdown en el último momento. Pero ahí apareció Quetcuaqteinq (recuperado de la inconsciencia sufrida en la jugada anterior), que haciendo uso de toda su furia, le derribó y lo mandó directo a la enfermería. Aún así, los Cuatro casi fueron capaces de colocar otro hombre bestia a distancia de touchdown a base de empujones. Pero, cuando el otro hombre bestia ágil, una cornudo con tres brazos, intentó darle el balón, éste se le resbaló de las manos y se frustró la ocasión. Los hombres lagarto habían aprovechado en el último momento para cometer falta lesionando a un guerrero del caos. El árbitro lo vio y no dudó en expulsar al infractor, Carnoteinq.

Las bajas en la recta final de la primera parte habían provocado que la segunda parte empezara con diez hombres lagarto contra nueve miembros del caos. Parecía que la victoria era posible, así que Gabillas se concentró en estudiar más al rival, en busca de alguna señal que le indicara que los Cuatro tuviesen algo que ver con el asunto de Axltsa. No veía nada raro.

Obligados por la falta de saurios, los Guardianes de Sotek tuvieron que poner en primera línea a tres eslizones, que aguantaron los golpes bastante bien al principio, cosa que ayudó a organizar bien la defensa. Eso y que el minotauro no paraba de mostrar su salvajismo, ignorando las órdenes de su entrenador. Pero, entonces, los eslizones dejaron de aguantar, y aunque después de que Gorodon quedara inconsciente Oy del Sol lesionara a un hombre bestia, pronto cayeron lesionados Kaikuit y Tenquaxotl. Esto ayudó a que el rival avanzara rápidamente con el balón, portado por su hombre bestia con tres brazos. ¡Menuda aberración! Eso debió pensar Kroqlantha, porque se quedó parado en el sitio ante el avance, para desesperación de Gabillas, que veía que iban a recibir el empate sin poder hacer nada.

Pero entonces ellos se arriesgaron (seguramente animados por el empuje del público, que gritaba sin parar a favor de Cuatro), y avanzaron más de la cuenta, permitiendo que los hombres lagarto les rodearan y que Tza-oatl del Oro, abriéndose paso, forcejeara con el portador del balón, haciéndole soltar la bola. Y una pelota en el suelo es sinónimo de eslizón recogiéndola. Y así fue, Axltlaqs, viniendo desde lejos, la recogió y se apartó lo poco que pudo. El juego se embarulló, y el minotauro no tardó en derribar al eslizón, permitiendo que el hombre bestia volviera a recogerlo, para volver a ser interceptado por Tza-oatl del Oro. Entonces lo recogió Otlpita, para que le volvieran a derribar. Otra vez Gabillas veía como lo recogía ese hombre bestia, que intentó un pase a un compañero, pero el balón acabó en el suelo entre todo el barullo. Nadie se explicaba cómo no salía nadie lesionado de esa situación, así que el lío se fue incrementando cerca de la zona de touchdown de los Guardianes de Sotek.

-Axltlaqs, ¡cógelo!-gritó Gabillas, con la esperanza de que el eslizón lo escuchase.

Entonces, éste fue directo al centro del barullo, pero el balón se le escapó del las manos, permitiendo que saliera fuera del lío de piernas y lo acabara recogiendo el hombre bestia con tres brazos, que se lo entregó a un compañero con éxito para que marcase el, a la postre definitivo, 1-1. Y fue definitivo porque se generaron grandes disturbios en el campo, con aficionados saltando al césped para aporrear a unos maltrechos hombres lagarto, que acabaron en el suelo, lamentándose de otro mal resultado, que no servía a ninguno de los dos equipos para sus objetivos. Al menos había sido un partido muy emocionante, donde el empate realmente era el resultado más justo. Gabillas se despidió de Juaca, felicitándole por el buen juego desplegado por su equipo, y se fue hacia sus jugadores, convencido de que los Cuatro no tenían nada que ver con el asunto de Axltsa. No podía evitar lamentarse de que un jugador tan ágil como Axltlaqs hubiese fallado esa acción decisiva al final del partido. Entonces llegó Oatluaxtilt a hablar con él, con cara de abatimiento, y respondió a sus cavilaciones.

-Míssster, tenemosss que encontrar a Axltsa.-le dijo el saurio.



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Re: Días de oscuridad

Mensaje  Tossferina el Sáb 25 Feb 2012, 23:17

Como siempre impresionante tus relatos muy bueno


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Re: Días de oscuridad

Mensaje  GaBiLLaS el Dom 26 Feb 2012, 02:04

Gracias chicos! Esto me anima a seguir escribiendo Sonrisa
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Guardianes de Sotek 1 - 0 Gods of the Arena

Mensaje  GaBiLLaS el Jue 01 Mar 2012, 17:42


Gabillas estaba últimamente bastante desorientado. No tenía ninguna pista nueva del paradero de Axltsa, y no podía contactar con Kattia porque ésta había salido de viaje quién sabe a dónde. Así que no le quedó más remedio que centrarse en su siguiente partido con los Guardianes de Sotek. Les tocaba enfrentarse a un equipo de orcos llamado los Gods of the Arena, liderados por Scaryboli. Unos rivales a los que ya se habían enfrentado en los play-offs de la temporada pasada, con victoria para los hombres lagarto. Pero, ahora, estos orcos estaban en lo más alto de la clasificación, así que nada garantizaba que el resultado pudiese ser el mismo de la temporada anterior. Deberían darlo todo para ganarles. Y con ese pensamiento acudió al partido, y en cuanto se reunió con sus jugadores en el vestuario, les dijo las cosas claras:


-¡Hoy sólo vale ganar!
-¡Por Sotek!- gritaron todos.
-¡Por Axltsa! ¡Por Huan!-volvieron a gritar todos, emocionando enormemente a su entrenador, que salió al banquillo a ver como sus jugadores salían al campo con una decisión que hacía tiempo no veía en sus escamosos rostros, iluminados por las gotas lluvia.


Deberían esforzarse, porque empezaban defendiendo, cosa que no les había venido muy bien últimamente. Y, tan pronto como Quetcuaqteinq pateó el balón hacia el campo rival, dejó de llover, y comenzó el espectáculo. Los orcos empezaron fulgurantemente, recogiendo el balón sin problemas y lesionando al eslizón Tenquaxotl, tomando así ventaja numérica. Su estrategia estaba muy elaborada y además contaban con un goblin que se dedicaba a hacer faltas siempre que podía, sin que el árbitro detectara nada. Pero los hombres lagarto se aplicaron con tesón en la defensa, provocando que el avance rival fuera muy lento. Fruto del esfuerzo, uno de los orcos tuvo que abandonar el campo magullado. Pero los Guardianes de Sotek no terminaban de entrar del todo en el partido, y un inexperto Oytla erró al intentar derribar a un rival, dejando un hueco por el que los orcos avanzaron más de la cuenta, incluso llevándose por delante a otro eslizón, Xholtenqzh, que quedó inconsciente por las sucias agresiones del goblin.

Pero esa fue la tecla que encendió a los saurios y, en un abrir y cerrar de ojos, Oy del Sol abría violentamente un hueco en la formación rival, dejando fuera de combate a un orco negro, para que Tza-oatl del Oro se abriera paso y derribara al portador del balón. Quetcuaqteinq hizo lo mismo con otro de esos orcos negros, y el balón acabó rebotando hasta detrás de la línea defensiva, donde Axltlaqs lo recogió pero, por desgracia, falló el pase que intentaba darle a Otlpita. Su blitzer estrella, desesperadamente, se intentó acercar a esa zona, pero cayó tropezando con los rivales, así que Axltlaqs pudo volver a coger el ovalado y alejarse de allí, hacia campo rival.

Mientras, los saurios y Kroqlantha habían seguido dejando orcos fuera de combate, dejando la situación muy favorable para los hombres lagarto. Pero los orcos venían muy bien preparados a este partido, y su hechicero lanzó un rayo sobre Axltlaqs, que fue derribado haciéndole soltar el balón. Por suerte, el goblin que andaba cerca no pudo recogerlo del suelo, permitiendo la llegada de refuerzos para que Axltlaqs se lo quitara de encima y se lo volviera a llevar. Sorprendentemente, su blitzer estrella, más ágil de lo normal, apareció esquivando a medio equipo y pudo derribar al eslizón de nuevo, evitando el avance. Y, para cuando Axltlaqs pudo levantarse, éste evitó el ataque del eslizón haciéndole caer de nuevo al suelo. Y a punto estuvo de conseguir un touchdown para los orcos, si no llega ser porque su compañero desmarcado, menos ágil, no fue capaz de atrapar el pase perfecto que le dio éste después de haber cogido el balón de los pies de los rivales. Finalmente, se llegó al descanso con el resultado de 0-0, a pesar de haber estado a punto de ser distinto.

Los Guardianes de Sotek se fueron al descanso confiando en que las cosas iban por el buen camino, ya que habían defendido el ataque rival y obligado a usar su magia, que no podrían volver a usar durante el partido. Así que saltaron de nuevo al campo de nuevo, dispuestos a realizar un ataque perfecto que les diera el partido. Y, para más buenas noticias, jugarían contra diez orcos, ya que su barril de Nenas Bloodweiser debía de ser de mala calidad y no les había despertado a todos de la inconsciencia.

El ataque comenzó sin incidentes, y los hombres lagarto fueron avanzando poco a poco hacia la banda derecha. Pero uno de los orcos negros, presa del agotamiento por el esfuerzo de la primera parte, se cayó de bruces delante de los saurios, dejando que estos aceleraran el avance por la falta de oposición. Durante ese trayecto otro orco negro quedó fuera de combate por la embestida de Oatluaxtilt.

Pero los Gods of the Arena eran un gran equipo, y no se iban a rendir fácilmente. Su blitzer estrella, consciente de sus cualidades, se lanzó sin temor hacia el interior de la formación rival, llegando hasta Otlpita, que portaba el balón. Pero, en el último momento, las dudas hicieron que fallara su arremetida, acabando impotente en el suelo. El resto fue un Otlpita concentrado en mantenerse lejos de los rivales, mientras sus compañeros evitaban que nadie se acercara e, incluso, causaban más bajas en el rival. Al final marcó el 1-0 sin problemas y todo volvió a su color habitual, el de la victoria, que fue celebrada con muchas ganas, en especial por Tenquaxotl, que había sido felicitado por su valentía en el juego, tan peligroso siempre para un eslizón.

Gabillas felicitó a su rival Scaryboli por la gran temporada que estaban haciendo y por la deportividad ante la derrota, algo poco común en los orcos. Pensaba que con esta victoria parecía que durante un tiempo se olvidarían de los problemas, pero se equivocaba.


-¡Cómo me gussstaría que Axltsa essstuviese aquí para ver esssto! –le dijo Axltlaqs cuando abandonaban el campo celebrándolo.
-Y a mí, Axltlaqs, y a mí… -respondió Gabillas más para sí mismo que para el eslizón.



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Re: Días de oscuridad

Mensaje  Aenor7 el Jue 01 Mar 2012, 21:45

Muy buena cronica como siempre muy bueno
Luego dices que no tienes tiempo para jugar, normal, esto debe de llevar su tiempo escribirlo Guiño
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Re: Días de oscuridad

Mensaje  GaBiLLaS el Jue 01 Mar 2012, 22:42

Sí, lleva su tiempo Sonrisa

Pero vamos... q para mí es parte del juego, le da cierto aliciente.
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Guardianes de Sotek 1-1 ogrosunidos.org

Mensaje  GaBiLLaS el Lun 12 Mar 2012, 21:03

“Hace mucho que no la veo.”, pensaba Gabillas mientras observaba a sus jugadores empezar el partido contra el equipo de ogros de la liga. Los Ogrosunidos.org, entrenados por Lerdus, era un grupo de ogros intelectuales que se habían propuesto demostrar en los campos de Blood Bowl que la raza ogra no sólo sabe ser violenta, que hay algunos que saben usar su inteligencia también. Últimamente se estaba generando una especie de movimiento generalizado en torno a esa idea. El mundo estaba cambiando.

Por el momento los ogros no demostraban andar sobrados de esa cualidad porque, a pesar de haberse colocado perfectamente en defensa, habían dejado avanzar a los hombres lagarto por la banda derecha sin demasiada oposición. Se podía ver a algunos de ellos en la otra banda preguntándose cómo llegar hasta allí. Quizás estuviesen haciendo cálculos matemáticos de cuál era el camino más rápido. Mientras tanto, los saurios se empleaban a fondo golpeándoles, aunque sin demasiado éxito. Esos ogros eran realmente duros, e incluso el golpe más fuerte en la cabeza era incapaz de hacerles caer en la inconsciencia.

Tras varios intentos de uno de esos grandes individuos de llegar hasta el portador del balón, Axltlaqs se vio obligado a marcar el 1-0 mediada la primera parte, para evitar un inoportuno robo de balón. Para aquel entonces, sólo Quetcuaqteinq había sido capaz de causar alguna baja. Dos snotlings yacían inconscientes en la banda, junto con un pequeño contusionado que se había tropezado al intentar meterse donde no debía.

El último ataque de esa parte, por parte de los ogros, fue decisivo. Los Guardianes de Sotek realizaron una internada veloz en el saque, e incluso Axltlaqs fue capaz de coger el balón al vuelo antes de que cualquier rival se acercara. Tal despliegue de velocidad podría darles la ansiada victoria que tanto necesitaban. Pero no fue así. Sorprendentemente los ogros reaccionaron contundentemente, sin dudarlo. En un momento, como si de una orquesta se tratase, dejaron a Tza-oatl del Oro fuera de combate, que se retiró quejándose de las costillas, y derribaron a Axltlaqs, realizando uno de ellos una espectacular maniobra que consistió en abrirse paso y cargar contra el eslizón, que nada pudo hacer para aguantar el equilibrio.

Con el balón recuperado, los ogros empezaron a avanzar, pero con gran esfuerzo los hombres lagarto pudieron contenerlos. Pero el precio a pagar fue muy caro: Quetcuaqteinq también tuvo que abandonar el campo. Gabillas estaba impresionado, con siquiera la mitad de golpes que su rival, los ogros habían conseguido una superioridad clara que, estaba seguro, les iba a costar cara.

La segunda parte, con diez jugadores contra once, sólo trajo dolor. En un abrir y cerrar de ojos, los ogros lesionaron a tres eslizones, dejando totalmente mermadas las posibilidades de aguantar de los hombres lagarto. Pero los saurios y Kroqlantha, aunque sin posibilidad de robar el balón, al menos evitaron su avance durante un tiempo, y aprovecharon para dejar a un par de snotlings fuera de combate. Pero nada pudieron hacer contra unos ogros metamorfoseados, que no fallaron ni una sola acción, y acabaron doblegando completamente a la defensa para acabar marcando el 1-1 poco antes del final.

A los hombres lagarto ya no les quedaba nada que hacer, ya que Axltlaqs (el único capaz de marcar en el poco tiempo que quedaba) había sido pisoteado en la anterior jugada ante la pasividad del árbitro y no podría continuar. Así que llegó el pitido final pronto con el resultado final de 1-1, que dejaba a los Guardianes de Sotek con escasas posibilidades de entrar en los play-offs esa temporada, y a los ogros con la moral por las nubes tras su demostración de buen juego de ese día. Probablemente en el seno del movimiento intelectual ogro estarían contentos con este partido.

Gabillas, un poco ajeno a todas estas cosas, decidió que debía ir al laboratorio de Kemmler en seguida. Esto no podía seguir así. Mientras, sus jugadores observaron extrañados cómo abandonaba el campo casi sin despedirse de ellos.



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Guardianes de Sotek 1-4 Ratillas Apestosas

Mensaje  GaBiLLaS el Mar 13 Mar 2012, 22:57


-Estoy casi segura.- dijo Kattia.
-De acuerdo, se lo diré a los jugadores.-respondió Gabillas, justo antes de abandonar el laboratorio tras un largo día de trabajo en el campo de entrenamiento preparando la Campus del equipo que Kemmler había creado. Pero, al día siguiente tenía que jugar contra los skaven de la liga, las Ratillas Apestosas.


El equipo dirigido por Tossferina ya había jugado en varias ocasiones contra los hombres lagarto, con resultados dispares: derrota en la primera temporada en 2ª división, y victoria a favor de los Guardianes de Sotek en los play-offs la temporada anterior. Y, según las investigaciones de Kattia, todo indicaba a que esos skaven eran los culpables de la desaparición de las hojas que faltaban en el Diario de Kemmler. La nigromante, que ya había dicho que todo apuntaba a que los rivales de la temporada anterior tenían que saber algo, había descubierto indicios de presencia skaven en su laboratorio. Así que Gabillas pasó toda la noche pensando cómo conseguir que esos skaven confesaran. Casi no durmió, y al día siguiente se lo contó a los jugadores.


-Yo misssmo lesss arrancaré lasss palabrasss de sssu lengua.-dijo Quetcuaqteinq, con una cara que invitaba a pensar que no iba a buscar el diálogo.
-Tranquilosss, pensssemosss todosss que no deben esssperarlo, o nosss engañarán. Juguemosss el partido e improvisssemosss.-dijo Otlpita para calmar al saurio.


Gabillas era consciente de que esto distraería mucho a sus jugadores, y ganar iba a ser muy difícil en estas condiciones. Pero confiaba en ellos y por eso les había contado la realidad. Ahora sólo faltaba esperar los resultados. Todos, excepto un Tza-oatl del Oro lesionado, salieron al campo con decisión, dispuestos a aplastar a esas ratas hasta que les contaran la verdad. A pesar de que el frío era casi insoportable con la nevada que estaba cayendo, los jugadores de ambos equipos parecían ser ajenos al clima, y en sus caras sólo se veía desafío.

Comenzó el partido con ataque por parte de las Ratillas Apestosas que, en un abrir y cerrar de ojos dejaron pasmado a Gabillas, que tuvo que observar como Oatluaxtilt, Xholtenqzh y Kroqlantha eran retirados del campo lesionados nada más empezar. Se sintió como en un mal sueño, como si eso no estuviera pasando en realidad. Un partido en el que sus jugadores podrían haber saciado sus ansias de violencia se había convertido en todo lo contrario. Con tal inicio, sólo cabía esperar una dolorosa derrota. Pero entre Quetcuaqteinq y las faltas de Tenquaxotl fueron equilibrando la balanza poco a poco, dejando a unas pocas ratas inconscientes. Incluso alguna fue expulsada por el árbitro, pero demasiado tarde, ya que uno de los corredores recibió el balón, ya en campo rival, y saltó a los eslizones que habían formado bien en defensa, pero que nada pudieron hacer ante un skaven tan ágil, recibiendo el 0-1 mediada la primera parte, que provocaba el júbilo del público, en mayor parte favorable a las Ratillas Apestosas durante todo el tiempo.

No había que desesperarse. A pesar de las bajas y el resultado negativo, el siguiente ataque de los hombres lagarto prometía aportar algo positivo al partido, dada la igualdad numérica que se presentaba sobre el campo, con diez hombres lagarto contra nueve skaven. Además, nada más empezar, Quetcuaqteinq, ansioso de castigar a esas ladronas, aplastó a un rival y lo mando directo… al cementerio. El saurio estaba disfrutando como ningún día, a pesar de todo. Ayudados por alguna baja más, los eslizones pudieron ir avanzando con el balón, hasta llegar casi al touchdown acompañados por Oytla. Pero, entonces, una bola de fuego cayó del cielo y provocó absoluta destrucción. Otlpita aturdido, el balón por el suelo, Gorodon a la enfermería, y el saurio al suelo, con Axltlaqs atónito viendo cómo uno de esos temibles corredores skaven recogía el balón con su mano gigante, se lo pasaba a otro, y éste último se lo entregaba a un compañero en el otro campo para que marcara el 0-2, ante el desconcierto generalizado.

Bajo la nieve, aún quedaba esperanza de, en otro ataque más, marcar antes del descanso en una jugada ultrarrápida, pero una penetración de la defensa rival y el suelo resbaladizo evitaron que Otlpita llegara a pasar el balón a Axltlaqs, que había sido colocado por sus compañeros a distancia de touchdown. Así se llegó al descanso, con el 0-2 y los hombres lagarto todavía pensando el qué habían hecho mal.

La segunda parte no trajo novedades, aparte de ver despertar a todos los skaven inconscientes del banquillo. Otra exhibición de la defensa rival, penetrando en el campo de los hombres lagarto antes de que el balón cayera al suelo, propició que los roedores se apoderaran del balón. Axltlaqs reaccionó y consiguió derribar al portador, pero al intentar apartarse de la situación acabó en el suelo, dejando que los skaven lo volvieran a recoger y avanzaran sin oposición. Además, las bajas volvieron a mermar las filas de los Guardianes de Sotek y, esta vez, dejaron al equipo sin Oatlgorodon ni Tenquaxotl. Para cuando marcaron el 0-3 ya no quedaba esperanza alguna de remontada.

En el siguiente ataque, con la lección bien aprendida, fueron los hombres lagarto los que se movieron más rápido, y en un avance rápido de los eslizones esquivando a sus rivales, consiguieron marcar el 1-3 a manos de Axltlaqs mientras sus furiosos compañeros dejaban inconscientes a varios rivales. La cosa se puso tensa, y se generaron disturbios. El ambiente no era el más adecuado para la práctica del Blood Bowl: jugadores calientes y clima muy frío. Gabillas ya sólo quería que esto acabara.

Tanta violencia favorecía a los hombres lagarto, que veían caer a los skaven uno tras otro, pero estos se las arreglaron para avanzar inteligentemente en su ataque hasta marcar el 1-4. Gabillas no podía explicarse cómo esos individuos despertaban de la inconsciencia con tanta facilidad, dejando en esfuerzo inútil la violencia de los pocos saurios que poblaban el campo.

El último ataque, a pesar de ser intrascendente dado el resultado, empezó con otra penetración defensiva de los skaven, pero que esta vez fue parada por los hombres lagarto, manteniendo como pudieron el menos deshonroso resultado de 1-4, que no digerirían en muchos días, pero que había sido inevitable, dada la extraña forma en la que se habían desarrollado las cosas, con una efectividad absoluta del rival, y unas desgraciadas acciones propias.

Iban todos a abandonar el campo cabizbajos, olvidándose de su verdadera misión. Todos menos Quetcuaqteinq, que ese día tenía bien claro a lo que había ido allí. Nadie sabía cuando se había ido, pero volvía de los vestuarios con uno de esos corredores skaven arrastrándolo como si de un muñeco se tratase.


-Él nosss contará lo que necesssitamosss.-dijo Quetcuaqteinq, ante la cara de asombro de sus compañeros y la media sonrisa de Gabillas.


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Re: Días de oscuridad

Mensaje  Tossferina el Mar 13 Mar 2012, 23:30

Seguro que ese skaven es el que di por muerto en el terreno de juego... mi rata ogro dara cuenta de tus lagartijas como se te ocurra hacerle algún daño malvado


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Re: Días de oscuridad

Mensaje  GaBiLLaS el Mar 13 Mar 2012, 23:36

Tenían que ser esas ratas... ¡cómo las odio! No quedaba otra Te observo
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Guardianes de Sotek 2 - 1 Sombras de Kharond Khar

Mensaje  GaBiLLaS el Dom 18 Mar 2012, 14:14

-Pronto nos contará algo.- dijo Kattia mientras ajustaba los cables que salían de la estructura donde estaba aprisionado el skaven.
-Es importante que no muera antes de habernos contado dónde están esas páginas.-le recordó Gabillas, temeroso de ver al hombre-rata convertido en un zombi antes de tiempo.
-Tranquilo, Gabillas. Los skaven no son conocidos especialmente por su valentía, estoy segura de que en unos días podré darte buenas noticias.-Kattia sonrió al decir estas palabras, y Gabillas no dijo nada más, solo la miró.



Tras una larga tarde viendo como Kattia preparaba la celda electrificada de aislamiento para el skaven que habían “secuestrado” el día anterior gracias a que sus compañeros lo habían dado por muerto según contó Quetcuaqteinq, Gabillas volvió a su casa para trabajar en el siguiente partido contra los elfos oscuros de Txlanhualpec, un gran entrenador. Sabía que sería complicado, pero la importancia de este partido para la permanencia de los Guardianes de Sotek en Primera División era máxima, así que debía trabajar duro para llevarse la victoria sin la capacidad defensiva de Kroqlantha, lesionado en el partido anterior.

El día del partido tuvo que explicar a sus jugadores la importancia de centrarse en el rival mientras dejaban a Kattia hacer su trabajo, aunque no todos estaban de acuerdo:


-Yo misssmo sssacaría lasss palabrasss de essse maldito ssskaven con mucho gusssto sssi me dejaráisss.-dijo Quetcuaqteinq apretándose los puños.
-Tranquilo, Quetcuaqteinq, te necesitamos en este partido más que en ninguno.-le tuvo que decir Gabillas.


El saurio asintió, y se unió a sus jugadores, que entraron al campo decididos a mostrarle a esos elfos oscuros que no iban a poder reírse de ellos ese día, y que desde el primer momento dominarían el partido con contundencia.

Pero las Sombras de Kharond Khar no pensaban igual, y nada más empezar, se internaron defensivamente en la formación rival, apoderándose del balón al vuelo, para desconsuelo de Gabillas, que maldecía sin parar, temeroso de tener otro partido igual que el de la jornada anterior, mientras veía como los saurios, tras varios intentos, eran incapaces de hacer soltar el balón al portador. Es más, los elfos oscuros cargaron contra Tenquaxotl con violencia, que quedó tendido en el campo inmóvil, para preocupación de sus compañeros, que tuvieron que continuar defendiendo, ya que ahora el portador se iba a la otra banda y le pasaba el balón a un compañero, donde Tza-oatl del Oro forcejeó con el nuevo portador, haciéndoselo soltar, pero con tan mala suerte que acabó en las manos de otro elfo, que no pudo ser derribado por nadie.

Ese elfo encontró un hueco para internarse en campo rival y pasárselo a un compañero, que acabó con él casi en la línea de touchdown, a punto de marcar. Allí llegaron Otlpita y Axltlaqs para intentar impedírselo y, aunque no consiguieron robárselo y llegaron más elfos para ayudar, esto facilitó que llegaran los saurios a tiempo de poder derribar al corredor que estaba perdiendo tiempo para marcar lo más tarde posible. Mientras tanto, el resto del equipo se empleaba con dureza y estaba causando numerosas bajas en las filas de los elfos oscuros, cosa que iba tranquilizando a Gabillas, que se empezaba a replantear la situación. Ya no iba tan mal la cosa.

Pero, tras robar el balón, los elfos consiguieron derribar a Axltlaqs, que lo había cogido antes, y provocaron otra recuperación por parte élfica, que ya fue definitiva, debido a que Tza-oatl del Oro, en un último esfuerzo, fue incapaz de llegar hasta el portador, acabando tirado en el suelo en el intento. Así que el rival anotó el 0-1 y tomaba una ventaja importante en el partido. Gabillas reunió a sus jugadores mientras Tenquaxotl era retirado a la enfermería, todavía inmóvil.


-Aún nos queda tiempo para marcar antes del descanso, pero debe ser una jugada muy rápida si queremos lograrlo. ¿Sabéis la jugada? La hemos entrenado -les decía Gabillas a los jugadores que formaban en torno a él y se miraban unos a otros asintiendo.
-Yo lo haré.-dijo Axltlaqs dando un paso al frente.
-De acuerdo, si sale no tendremos que depender todo el partido de nuestra defensa.-terminó Gabillas, mientras todos juntaban las manos en el círculo.
-¡¡¡Por Sssotek!!!-gritaron todos al unísono antes de salir al campo.


La jugada fue clara, mientras Otlpita esperó atrás la llegada del balón, los saurios se encargaron de formar una melé que, a base de empujones, dejó a Axltlaqs algo adelantado, donde recibió el balón y ya sólo tendría que correr hacia el touchdown con un obús. Pero uno de los pocos elfos que estaban cerca lo zancadilleó vilmente, y el eslizón cayó de cabeza al suelo, quedándose prácticamente clavado para asombro del resto. Le dieron la vuelta, y vieron que no respiraba. Todas las alarmas se encendieron entre los Guardianes de Sotek. No podía ser, Axltlaqs muerto.


-¡Un médico!-gritó Gabillas.


Y el médico apareció corriendo inmediatamente. Con una maniobra de sus manos fue capaz de sacar la lengua del eslizón, ya que este se la estaba tragando. De pronto, Axltlaqs empezó a respirar entre gritos de dolor.


-Tiene la mandíbula rota. Me lo tendré que llevar.-dijo el médico.


Los corazones de todos empezaron a latir a su ritmo normal de nuevo mientras los elfos ensayaban pases con el balón despreocupados de la suerte del eslizón y el médico y sus asistentes se llevaban en camilla al accidentado.

Con todo esto se llegó al descanso, donde a los Guardianes de Sotek les llegó otra mala e inesperada noticia:


-Tenquaxotl ha muerto, me lo acaba de confirmar el médico.-les dijo Gabillas.
-Parece que Sotek necesssitaba llevarssse un essslizón con él hoy.-dijo un solemne Oatluaxtilt.
-¡¡¡Por Tenquaxotl!!!-gritaron todos.


Con este grito salieron a jugar de nuevo, conscientes de que, a pesar del touchdown en contra, este había sido conseguido a muy caro precio. Formaban once hombres lagarto contra ocho elfos oscuros nada más. Una buena defensa podría dar la vuelta al partido perfectamente, pero debían ser muy cautelosos.

Tras el saque, formaron una línea defensiva perfecta, que hizo que los elfos sufrieran para colocarse, tanto que Tza-oatl del Oro pudo llegar al portador del balón y derribarle, mientras éste, inesperadamente, lo lanzó con intención de realizar un precipitado pase. Pero el balón salió fuera, y fue devuelto en mitad del campo de los elfos oscuros, donde Otlpita lo recogió solo, mientras sus compañeros cerraban filas detrás de él, impidiendo que nadie llegara a golpear al eslizón. Así se consiguió rápidamente el 1-1, con más facilidad de la que se había esperado. Además, habían causado otra baja en el equipo rival, dejándolo sólo con siete jugadores.

La siguiente defensa no fue perfecta, pero los hombres lagarto, conscientes de que el portador del balón elfo podía soltarlo en cualquier momento a un compañero, fueron muy cautelosos. Y ganaron posiciones poco a poco, aprovechándose de la superioridad numérica y conscientes de que quedaba mucho tiempo. A pesar de todo, el corredor elfo fue capaz de internarse pegado a una banda cubierto por sus compañeros como buenamente podían. La cobertura fue tal, que sólo los eslizones Otlpita y Kaikuit podían llegar hasta él, y fue éste último el que se lanzó contra él con más fuerza, consiguiendo in extremis sacarle del campo. Mientras caía fuera, el elfo fue capaz de dejar el balón dentro, pero éste fue bien cubierto por los hombres lagarto, que evitaron que otro elfo oscuro llegara hasta él en un intento desesperado.

Quedaba ya muy poco tiempo, y Kaikuit lo recogió mientras sus compañeros lo cubrían y los eslizones se desmarcaban para recibirlo. Fue en el último instante cuando se lo dio a Gorodon, que marcó el definitivo 2-1 para regocijo de su entrenador, que saltó de su asiento como loco celebrando el tanto definitivo, sin darse cuenta de que, al fin y al cabo, ese era un día de luto. La victoria, aunque muy importante, no se celebró. Todos se acordaron de su compañero caído, Tenquaxotl.

Inconscientemente, también pensaban en Axltsa y Huan de la Desesperación.


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Guardianes de Sotek 2 - 0 13 Monos

Mensaje  GaBiLLaS el Sáb 24 Mar 2012, 21:37


-Es gracioso, dice que lo intentaron, pero que ellos no han sido.-decía Kattia.
-¿Cómo?- Gabillas no entendía nada, esto empezaba a cansarle.
-Cuenta que se colaron en el laboratorio, intrigados por el rumor de la existencia de un objeto de gran poder en nuestro laboratorio, pero que oyeron un ruido cuando ya estaban dentro, y el olor a podredumbre unido al miedo les hizo salir corriendo. –La historia de Kattia empezaba a parecer casi inverosímil.- El olor era tan intenso que ni se plantearon volver a un lugar tan asqueroso. Algo extraño, teniendo en cuenta que viven en alcantarillas. Además, es curioso el olor que me ha descrito con total detalle. No parece nada relacionado con lo que manejamos aquí. Más bien parece fruto de la podredumbre de Nurgle.
-Así que, ¿quieres decir que es posible que algún esclavo de Nurgle pueda ser el ladrón? Tiene sentido.- dijo Gabillas
-Sé que jugáis contra un equipo de Nurgle hoy. Será una buena oportunidad para descubrir algo de una vez por todas.-le dijo Kattia, justo antes de despedirse y adentrarse en el laboratorio ansiosa de seguir trabajando.


Tras emitir un largo suspiro, Gabillas abandonó el laboratorio sin despedirse, y se fue directo a casa a estudiar al equipo de 13 Monos, entrenado por Tharsis. Debía visionar muchos vídeos para buscar algo sospechoso y, ya de paso, estudiar sus tácticas.

La noche se hizo corta, y el entrenador ni durmió. Nada más acabar de ver el último video se dio cuenta de que era la hora del partido. Salió corriendo de casa directo al estadio, donde le esperaban sus jugadores. Había decidido días atrás que compartiría todo con ellos, a pesar del riesgo de falta de concentración en los partidos. Pero ellos no merecían ser ajenos a todo. Los desaparecidos eran sus compañeros, y ellos, más que nadie, debían ser partícipes en su búsqueda. Así que, les contó la sospecha que tenían él y Kattia, y en seguida se enfurecieron.


-¡Ellosss! No me extraña, ssson una maldita plaga, con sus garrasss, y ansssiosssosss de violencia. Pagarán por esssto.-dijo un, más que enfurecido, Oy del Sol.
-Tranquilo, tranquilo. Aún no sabemos que sean estos en concreto.-le calmó Gabillas cuando veía que el saurio iba a salir al campo antes de tiempo para repartir justicia.


Parece que al final se calmó un poco, y pudo esperar a que todos juntos salieran al campo a enfrentarse al equipo rival, fruto de la podredumbre de Nurgle. Nada más lejos de la realidad, cuando antes del saque inicial se formó una trifulca en la que los hombres lagarto culparon directamente a los rivales de la desaparición de las hojas desaparecidas ante la atónita mirada de los asquerosos guerreros de Nurgle. Parece que la cosa no fue a más, e incluso todo se calmó para empezar el partido.


-No han sssido ellosss.- le dijo Otlpita desde el campo a Gabillas, haciéndole gestos.


El entrenador no sabía si sentir alivio o frustración por la noticia. Habría que seguir buscando después de todo, y ahora sólo había que centrarse en el partido, en el que los Guardianes de Sotek comenzaban atacando, y muy efectivamente. El avance fue rápido, con un Otlpita haciéndose cargo por completo del balón, debido a la lesión de Axltlaqs. A pesar de los disturbios generados, las bajas fueron escasas en ambos equipos, aunque los hombres lagarto avanzaron sin demasiada dificultad.

Es verdad que la cabeza hueca de Kroqlantha provocó que la estrategia inicial se viniera abajo, pero el empuje de los saurios permitió que, al final, Otlpita se adentrara pegado a la banda derecha, bien cubierto por Carnoteinq y el mercenario Slibli, que hoy les estaba acompañando debido a la importante baja del eslizón estrella del equipo. Entre la superior movilidad del equipo de hombres lagarto y la torpeza, en especial, de la Bestia de Nurgle, el ataque finalizó fácilmente con el primer touchdown. 1-0 y no quedaba demasiado tiempo para el descanso, tendrían que aguantar una última defensa para aguantar este resultado.

Y formaron perfectamente en defensa después del segundo saque, tanto que forzaron el fallo del rival y los eslizones pudieron acercarse al balón, aunque los pestigors reaccionaron bien y los apartaron para poder cogerlo y aguantarlo hasta el descanso, sin que el resultado se moviera más. Y, a pesar de haber llevado la iniciativa de los golpes, en la segunda parte las bajas eran sólo para los eslizones, ya que dos de ellos yacían inconscientes en la banda, mientras que los 13 Monos contarían con todos sus jugadores. Pero Gabillas sabía que debía estar contento por poder seguir contando con once jugadores tras el descanso para formar su alineación, ya que estos equipos solían ser muy violentos.

Comenzó la segunda parte, y esta vez fueron los rivales los que fueron más rápidos en ataque, provocando un avance por la banda izquierda, en el que Kroqlantha se mantuvo totalmente ajeno, ya que no se daba cuenta de la situación. Pero, por suerte, la torpeza de la Bestia de Nurgle volvió a ser decisiva. El enorme gusano, cuando intentó derribar a Oytla, provocó un desastre que acabó con ambos en el suelo, dejando un hueco que pronto aprovecharon los hombres lagarto. Oytla se levantó rápidamente y cargó contra el portador del balón, que andaba cerca, dejándolo contusionado en el suelo sin moverse. En un momento se habían quedado dos rivales fuera de combate, ya que la bestia de Nurgle no se movía.

Todo esto lo aprovechó Otlpita para coger el balón, aunque fue derribado rápidamente por un pestigor, que permitió que un rotter recogiera el ovalado y recuperara la posesión. A Oytla no le quedó otra opción que presionar, ayudado por el eslizón Gorodon, que pronto fue quitado de en medio a empujones por otros rivales y, el rotter, con gran habilidad, esquivaba al saurio para irse a la otra banda con el balón.

A los hombres lagarto no les quedó más remedio que recolocarse para un nuevo intento de robo, asumiendo la baja de Gorodon, que quedó inconsciente a base de golpes. Debido a la superioridad numérica, los hombres lagarto fueron acorralando al portador del balón, hasta que, finalmente, Quetcuaqteinq le derribó, dejando vía libre para que Otlpita volviera a coger el balón e irse, esta vez, muy lejos del rival. Hoy era el día de los Guardianes de Sotek, porque las bajas se seguían sucediendo en las filas de Nurgle, mientras que estos eran casi incapaces de derribar a nadie. Sólo Gorodon acabó en el banquillo en esa segunda parte. Al final, con los rivales ya rendidos en el suelo, Otlpita marcó el 2-0 justo antes del pitido final, consiguiendo la segunda victoria consecutiva de los Guardianes de Sotek, que respirarían ya más tranquilos, dando la enhorabuena a Oytla, por realizar el mejor partido de su carrera e integrándose ya por completo al equipo.

“Unos vienen y otros se van.”, pensó sorprendentemente Gabillas al verlos. Empezaba a darse por vencido, tras ver como ese día se esfumaban todas sus expectativas de encontrar alguna pista para encontrar a Axltsa y Huan de la Desesperación. Por su reacción, estaba claro que este equipo de Nurgle no sabía absolutamente nada de ningún diario ni de eslizones desaparecidos ni laboratorios, así que debería seguir buscando. El entrenador era consciente de ellos, mientras, por otro lado, se alegraba de ver cómo Oytla se integraba por fin en el equipo.

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Re: Días de oscuridad

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