-PIEL DE MINOTAURO-
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino

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chakkal2001
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Los Guardianes de Sotek persiguen su destino

Mensaje  GaBiLLaS Mar 15 Feb 2011, 19:45

Axltsa recorría uno tras otro, velozmente, las escaleras y laberintos que conducían a la zona superior de la gran pirámide donde siempre había vivido y en la que, desde hacía pocos años, había entrado a formar parte de la servidumbre del mismísimo Quatzlapok, el Mago Sacerdote de aquel lugar. Había sido requerido para una audiencia urgente en los aposentos personales del amo. Cada vez que era llamado, Axltsa siempre era el primero de los sirvientes en llegar, así que, cuando llegó a la gran puerta de entrada, dedicó unos segundos a observar la estatua del Dios Serpiente Sotek, como le gustaba hacer siempre. Le daba fuerzas.

La gran puerta se abrió de repente, como si hubiese detectado su presencia. Tras el sobresalto, Axltsa reaccionó rápidamente(todo lo que hacía en su vida era rápido), y se dispuso a cruzar el umbral. Por una vez en su vida, se quedó atónito, lo estaban esperando. En el Gran Trono reposaba su gigantesco cuerpo verde Quatzlapok, mientras observaba ensimismado aquella placa de oro con miles de inscripciones que conservaba desde que Axltsa tenía uso de razón. A sus flancos se encontraba su guardia personal al completo, esos ocho grandes saurios que podían permanecer inmutables durante horas en su posición. Lo que realmente le sorprendió es ver a sus amigos, que llevaban media vida compartiendo esta servidumbre con él, en frente del trono, arrodillados. Huan, Uatltz, Otlpita, Xliltz y el joven Adohigarit-qa parecían también extrañados ante tal situación.

-Me pressssento ante Sssssu Grandeza, oh! Gran Quatzlapok!- dijo Axltsa.

No hubo reacción, tras unos interminables segundos, Quatzlapok apartó su mirada de aquella fascinante placa. Le miró fijamente y habló:
-¡Losssss Ancessssstralesssssz han hablado! -Los ocho guardias al unísono golpearon con sus picas el suelo dos veces. –¡Hasssssss sssido elegido!
Un desasosiego se apoderó de su interior, “¿elegido yo? ¡Si soy un simple eslizón más! No puede ser…”
-Guiarásssss a 10 miembrossss másssss de tu razzzzzza a la victoria. Deberéisss viajar a las tierrassss de las razassss inferioresssss y participar en la gran liga Piel de Minotauro. Nuesssssstra victoria ssserá el principio del fin del CAOSsss. – continuó diciendo Quatzlapok. –Aquí sssse encuentran todosssss, pronto ssssabráss cómo liderarlessss, Sssotek te proteje.

Cuatro guardias se adelantaron y fueron andando lentamente hacia la posición de Axltsa. Cuando llegaron a su alrededor, uno de ellos habló:
-¡Quetcuaqteinq, Qla de Itza, Oatluaxtilt y Tza-Oatl del Oro sssse presssszentan!

Axltsa daba por hecho que debía de estar amarillo ya, a veces le pasaba si se ponía muy nervioso, pero sabía que debía tranquilizarse y asumir la decisión de los Dioses. Él había sido elegido. Sabía que no debía siquiera hablar pero, según se fue tranquilizando se dio cuenta de que algo fallaba. Si, como bien había deducido inteligentemente, sus 5 amigos y esos 4 saurios le acompañarían… eran sólo 9, y el gran amo había dicho 10. Se atrevió a hablar:

-¡Oh, Gran Quatzlapok! Falta uno de nossssotrossssz, ¿quién va a ssser el elegido?

El gran amo le miró con furia y no dijo nada, Axltsa se encogió cada vez más, seguramente volviendo al color amarillo y esperando el castigo divino por tal herejía. “La palabra de los ancestrales no se cuestiona, vas a ser castigado”, pensó. De repente, la sala empezó a retumbar rítmicamente, estaba convencido de que iba a sufrir. Poco a poco el retumbe fue yendo a más hasta que, de repente, las puertas se abrieron con violencia y una figura gigantesca apareció tras ellas. Atxltsa tiritaba mientras veía disiparse la nube de polvo que se había levantado, tras ella surgió un gran Kroxigor, el más grande que había visto en años.

-¡Kroqlantha presssentar! ¡Yo sssservir amo!.

Ya eran 11.
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Hijos de la Anarkía 1 - Guardianes de Sotek 2

Mensaje  GaBiLLaS Jue 17 Feb 2011, 23:25

Gran batalla la que se presentó esta tarde entre los hombres lagarto de los Guardianes de Sotek y el afamado equipo de elfos Hijos de la Anarkía, que jugó como local en un campo con el césped totalmente cuidado.

El partido estuvo marcado por la insistencia de Axltsa, el capitán eslizón de los hombres lagarto, en retrasar el partido para esperar a que llegara su entrenador, que había contratado a última hora por unas cuantas monedas de oro. El entrenador Gabillas no era, hasta el momento, nada más que un profesional del montón que había dirigido a múltiples equipos en ligas de medio pelo sin grandes resultados. La gente parecía preguntarle al eslizón algo así como “¿Por qué ese entrenador?”. Se escuchó decir a Axltsa: “Sotek me lo ha dicho en un sueño”. Finalmente llegó Gabillas, dio una charla rápida a sus nuevos pupilos (todos le escuchaban ávidamente como si fuera su salvador, excepto Kroqlantha el Kroxigor que parecía no entender su idioma y su cara era todo un retrato).

Saltaron al campo ambos equipos, los visitantes sin saber dónde ponerse, y los elfos en perfecta formación como si llevaran toda la vida haciéndolo. La moneda que lanzó el árbitro al aire decidió que debían decidir los elfos, que quisieron recibir para empezar a marcar touchdowns lo antes posible. Gabillas ordenó rápidamente a sus jugadores, 3 saurios recibirían los primeros placajes élficos mientras los eslizones, defendidos por Kroqlantha y un saurio, esperarían su turno más atrás. El eslizón que sacó demostró q estos lagartos no habían jugado a este deporte en su vida, ya que el balón pateado salió fuera.

Esto a los elfos les venía de perlas, ya que habían amasado casi todo su equipo en una banda, por lo que el receptor que pasaba por allí se encontró con el balón en sus manos sin hacer el más mínimo esfuerzo. Se podía ver en esa misma banda a Axltsa rezando muy concentrado, así que no vió venir el placaje élfico. Ordenadamente, los locales se adentraron por ese lateral hasta llegar muy cerca de la línea de touchdown, mientras los saurios recuperaban su posición y no podía prácticamente placar a nadie. Se vió a unos eslizones por allí derribar y pisotear a alguien, sin hacerle daño.

El receptor elfo se vió rodeado por una nube de lagartos, así que, con la ayuda de uno de sus compañeros decidió no mirar atrás y correr hacia delante, donde un eslizón le esperaba para ponerle la zancadilla. Balón fuera cayó en el mejor sitio de todos, delante de el Kroqlantha, que parecía preguntarse qué hacía eso ahí. Algo sobrenatural empezó a pasar sobre el campo, de repente un elfo cae lesionado por un brutal placaje, ¿quién le mandaba estar cerca del balón? Uazltz, un eslizón que había aprendido a jugar a esto en cuestión de segundos, recogió el balón del suelo mientras el resto de sus pequeños compañeros salía junto a él. Kroqlantha se quedó en el sitio donde segundos antes había caído el balón, todavía preguntándose por qué ahora atacaban ellos, no reaccionó. La fuerza sobrenatural siguió actuando, ya que el lanzador elfo se chocó con un saurio y cayó de bruces como si hubiese chocado con una piedra. El joven eslizón Adohigarit-qa no supo disimular el pisotón que le daba a ese mismo elfo, y el árbitro le expulsó. Aún así se pudo ir tranquilo porque sus compañeros ya habían llegado a la otra punta del campo sin más oposición, esperando órdenes de su entrenador. Un blitzer elfo no parecía conforme con ese golpe de mala suerte, así que lo pagó lesionando a un saurio, que tuvo que retirarse del campo contusionado. Esta reacción del equipo elfo, tras unos minutos de indecisión mientras más elfos se acercaban, obligó a Uazltz, a pesar de los deseos de su entrandor, a hacer el primer touchdown del partido. 1-0 y 9 lagartos contra 9 elfos en el campo.

Los elfos parecieron hacerse señas entre ellos antes del saque, y salieron muy rápido, cogiendo el balón al vuelo y avanzando por la misma banda de la jugada anterior. Esta vez los eslizones estaban avisados y aguantaron la embestida, aún así el receptor elfo se colocó en posición de anotar a falta de un minuto más. Los saurios ocuparon posiciones alrededor de tanto elfo, junto con el Kroxigor, pero fueron incapaces de derribar a nadie. Una fuerza sobrenatural volvió a entrar en escena, cuando un elfo cayó al suelo intentando placar a un saurio. La ocasión se perdía y los eslizones se ensañaban con el elfo en el suelo, rompiéndole el tobillo, Xliltz saltaba de alegría ante su acierto.

Comenzó la segunda parte con 9 hombres lagarto vs 8 elfos, y con recepción por parte de los visitantes. El saque cayó muy cerca del mediocampo, tanto que un saurio puso nervioso y cayó al suelo a la vez que derribaba al elfo más cercano, menos mal que los pequeños eslizones habían rodeado el balón como si fuera el más precioso de los tesoros. Los elfos fueron tan vehementes a la hora de ir hacia él que uno de ellos tropezó llevándose por delante a un pequeñajo. Xliltz, el más listo de los eslizones, recogió el balón aprovechando tanto desconcierto. Qla de Itza cargó sobre el elfo que más estorbaba y se le vio decirle a Xliltz “¡Conmigo!”. En un abrir y cerrar de ojos el eslizón se encontraba dentro de una caja formada por sus compañeros más fuertes, mientras sus pequeños amigos esquivaban los golpes como podían. Aquello fue un desconcierto total, en el que tanto atacantes como defensores acababan por los suelos cada vez que intentaban hacer algo. “¿Alguien habrá echado brea por el suelo?”, se preguntaba Axltsa mientras decidía correr hacia la línea de touchdown en busca de una ocasión. Cuando todo parecía favorable, debido a la escasa suerte que tenía el equipo local para deshacer esa muralla alrededor del balón, Kroqlantha deshizo toda la estrategia con una caída en el momento más crítico, dejando a Xliltz totalmente descubierto y temiéndose lo peor. Pero, de repente, esa fuerza sobrenatural volvió a actuar. El público se quedó totalmente en silencio cuando vio como un elfo se resbalaba cuando iba a esquivar a un saurio apra placar al portador del balón. Esta vez Xliltz no se lo pensó más y corrió hacia su capitán para darle el balón, que en un abrir y cerrar de ojos se plantó en la línea de touchdown dispuesto a rematar la faena. Mientras Uazltz terminaba su participación al llevarse un fuerte golpe mientras intentaba esquivar al rival que había estado entreteniendo durante mucho tiempo. Axltsa anotó sin pensárselo, mientras gritaba “Sssotek!!! Ssssotek!!!”. 2-0.

Entre tanto barullo Axltsa no se había dado cuenta de que ahora los elfos les igualaban en número. Esta vez estuvieron muy atentos al saque, tanto que Kroqlantha, ante el asombro generalizado de todos, se plantó muy cerca de donde iba a caer el balón. ¿Cómo un kroxigor podía ser capaz de hacer eso?. Los eslizones, impulsados por la bravura de su compañero, lo siguieron, mientras uno de los saurios encerraba al receptor elfo contra la banda. Parecía que todo estaba hecho pero el orgulloso lanzador elfo, aprovechando que el balón rebotaba lejos del kroxigor, hizo patente la calidad de este equipo lanzando un pase magistral al receptor que, para hacer el honor a su compañero, esquivó al saurio y se lanzó como un poseso a marcar perseguido por 2 eslizones. Sólo tendría una oportunidad. Qla de Itza, que se postulaba como el mejor de los saurios, se lanzó de cabeza hacia el elfo, derribándole y provocando un murmullo generalizado en el público. Mientras Qla se golpeaba el pecho en señal de victoria, el elfo se levantó y recogió el balón para hacer el 2-1 final, ante la admiración de los hombres lagarto. “Para ser una raza inferior lo hacen muy bien” pensó Qla de Itza.

Hijos de la Anarkía 1 – Guardianes de Sotek 2

Finaliza el partido y ambos entrenadores se felicitan, Juaky lamentándose de su mala suerte y Gabillas emocionado ante su primera victoria. Varios elfos se retiran apoyándose en bastones, mientras Quetcuaqteinq les mira sonriente, el saurio ha sido responsable de 2 de las lesiones, y ha disfrutado como nunca. Axltsa sabe que no ha sido mala suerte lo que ha hecho perder a los elfos, “Ssssotek ha esssstado hoy pressssente protegiéndonosssss en losss momentosss difícilesssss. ¡Ssssomossss losss elegidosss!”.

Uazltz es elegido como mejor jugador de su equipo por los comentaristas, que le preguntan:
-¿Es posible que alguien que juega por primera vez a esto lo haga tan bien? Has sido sin duda el mejor de todos.
-Soy un eslizón, nací para esto.- Uazltz estaba eufórico.

Ahora Gabillas observa a su nuevo equipo celebrar la victoria con pasión, pero es prudente. “La próxima semana serán orcos, espero que mis 11 jugadores sigan presentes cuando acabe el partido”.
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Orckulez BBC 1 - Guardianes de Sotek 0

Mensaje  GaBiLLaS Miér 23 Feb 2011, 23:03

Hoy vamos a narrar lo que ocurrió aquel día soleado en el que nuestro amigo Axltsa descubrió lo que era el verdadero Blood Bowl. El deporte de la sangre y el sacrificio, donde cada raza utiliza sus armas para mantener eso que llaman balón y llevarlo al fondo del campo rival. El arma de estos orcos era la violencia pura y dura, y éstos nunca quieren decepcionar a sus aficionados, que piden sangre y dolor.

Los Guardianes de Sotek se desplazaron a tierras orcas envalentonados por la victoria de la primera jornada. Los orcos esperaban en el campo, Axltsa pudo observar como lo miraban a él y a sus compañeros eslizones con hambre. Sí, parecía ser hambre.

-¿Essss normal que tenga miedo de una raza inferior?-, le comentó Xliltz.
-No te preocupesss, Ssssotek nosss protege-, fue la respuesta de Axltsa.

El árbitro dio el pitido inicial y Uazltz pateó el balón profundamente con mucha maestría. “¡Este eslizón es un maestro de esto!” se oyó gritar a los comentaristas. El equipo local comenzó a lo suyo, derribando a los saurios que intentaban bloquear la línea del medio del campo. Kroqlantha el kroxigor se quedó en el medio del campo preguntándose por qué sus compañeros aguantaban tan poco, él no pensaba dejarse humillar por un orco negro. Incluso un eslizón como Xliltz aguantó el placaje de uno de esos sucios orcos.

Parecía que seguía habiendo cierta protección divina sobre este equipo, porque el goblin que jugaba en las filas del equipo local era incapaz de coger el balón por más que lo intentara. Kroqlantha dejo inconsciente a uno de esos orcos negros que tanto había empezado a odiar, ¡eran realmente molestos!, eso sí, cayó al suelo con la violencia del golpe. Mientras, Huan se había acercado al goblin utilizando la velocidad común en los eslizones. Axltsa estaba pensativo, algo fallaba, tenía una sensación extraña. De repente vio como Qla de Itza, cayó inconsciente como si, en vez de un saurio, fuera un eslizón. Por suerte, al goblin le seguía resbalando ese oscuro objeto de deseo que era el balón. Huan cayó al suelo intentando huir del blitzer que protegía a su compañero goblin. Tanto él como uno de sus compañeros cercanos al balón quedaron bloqueados por 2 blitzers orcos, la cosa no pintaba bien, porque los saurios y Kroqlantha no eran capaces de dominar la situación en el medio del campo. Axltsa se asustó cuando el goblin cogió el balón y empezó a correr hacia delante. Se oyó al entrenador Gabillas dar alguna orden a los eslizones Uazltz y Adohigarit-qa, que se colaron entre la multitud para robar el balón al goblin. El poco público que apoyaba a los hombres lagarto saltó de emoción, pero rápidamente fueron silenciados al ver como los orcos rodeaban al nuevo portador del balón (Uazltz) y los saurios eran incapaces de romper ese cerrojazo. Kroqlantha no sabía ya ni donde golpear, eso era un caos. Desesperado, Uazltz cayó intentado salir de esa caja en la que le habían metido, todos los saurios empezaron a caer al suelo, y un blitzer orco se apoderó del balón con tal fuerza que mató a Xliltz de un placaje. “¡Noooooooo!” el grito de Axltsa debió oírse en medio mundo, “¡Sssalvadle, por favor!”. Ningún médico se movió ante la incomprensión de su amigo. No volvería a verle, incluso se vio a los comentaristas realmente afectados al ver como retiraban el cadáver del campo. Tanto desconcentró esta muerte a sus compañeros, que uno de ellos cayó al suelo zancadilleado por un orco sin piedad. Estos hombres verdes parecían no tener ni un gramo de deportividad, pero a esto ya está todo el mundo acostumbrado. El carácter que mostró el joven Adohigarit-qa fue digno de mención, ya que devolvió la zancadilla al portador del balón. Los orcos ya no podrían marcar en esta parte, pero si aprovecharon para lesionar a Otlpita (ese desconocido eslizón que solía intervenir poco en el juego), aprovechando la caída del saurio Tza-oatl del Oro cuando derribó a un orco. Parecía que esta iba a ser la tónica del partido para los saurios, caerse cada vez que derribaran a un rival.

El árbitro pitó el final de la primera parte ante la alegría de los hombres lagarto, que celebraron su gran defensa ante la ovación del público. 0-0 al descanso.

Trataron por todos los medios de reanimar a Qla de Itza, pero Axltsa y sus compañeros eran incapaces, no respondía a ningún estímulo, así que lo dejaron por imposible. “No passsssa nada, Hay dossss de essssossss orcossss durmiendo también. Ssserá fácil para mí internarme entre sssusss líneasss con el balón.”, dijo el intrépido Uazltz. Gabillas animó a sus jugadores a sobreponerse y dedicarle una victoria al espíritu de Xliltz, que estaría velando por ellos a la sombra de su gran dios Sotek. “¡Yo vengar muerte!”, gritó Kroqlantha, haciendo temblar a todos sus compañeros.
Axltsa tenía una extraña sensación, sabía que algo fallaba y que hoy no era un buen día para combatir. Entonces lo vio, los dos orcos inconscientes se habían despertado. “Y… ¿por qué Qla no ssse ha dessspertado?”, esa pregunta no paraba de repetirse en su cabeza. Deberían atacar 8 contra 11, iba a ser muy duro.

El balón cayó cerca de él y de Uazltz, se aproximó hacia él y cubrió la zona sin saber muy bien qué hacer. Uazltz no se lo pensó y recogió el balón, manteniendo las distancias con la línea orca. “¡Por Sotek que son muchos!”, pensaba el portador del balón. Que tendrían esos hombres verdes que, cada vez que eran placados, el saurio que lo conseguía caía al suelo. Uazltz se quedó bloqueado por un blitzer sin que sus amigos pudieran apoyarle, debido a la conmoción de la caída del Tza-oatl del Oro. Aún así pudo esquivarlo y corrió a toda prisa hacia delante, mientras Axltsa y Huan le hacían la cobertura como podían. Era complicadísimo llegar a la línea de TD, pero no por eso dejaba de ser posible. Todo en lo que había creído Axltsa hasta ese momento se tambaleó cuando vio como Kroqlantha era retirado del campo ante los rugidos incontrolados de un orco negro, todo se volvió muy oscuro después de ver como Huan de la Desesperación se caía al derribar al goblin (parece que existía algún tipo de maldición que tiraba al suelo al que placara a cualquier jugador del equipo local), pero oscuro porque, ante tanto desastre, Axltsa ni vio como un orco le arrollaba y lo mandaba directo a la enfermería, aquello era incontrolable, los orcos parecían presas de un frenesí golpeador. Rodearon a Uazltz contra la banda entre 4. No pudo salir, cayó al intentarlo. Los saurios estaban desbordados.

Nuestro amigo no vio como sus chamanes tuvieron que salvar de la misma muerte a uno de sus compañeros saurios. Todo se vino abajo, tampoco pudo ver como 2 de sus compañeros resistían solos en el campo las embestidas de esos indeseables hombres verdes, que marcaron sin esfuerzo ante tan poca oposición justo antes del pitido final. 1-0 para los locales.

Entonces Axltsa lo comprendió, mientras Gabillas se preocupaba por su estado físico y emocional y Kroqlantha se daba cabezazos contra el suelo haciendo saltar a las hormigas que poblaban la tierra, cosa que, por lo menos, despertó a su amigo Qla de Itza(ya había dormido bastante). No, no era ninguna maldición de ningún chaman orco.

-Sssotek nosss ha abandonado a nuessstro dessstino.-dijo tristemente a su entrenador.

Finalizó el partido y el equipo orco se retiraba feliz coreando un cántico que se escuchaba a su afición: “¡No zon zaurioz! ¡Zon ezlizonez! ¡No zon zaurioz! ¡Zon ezlizonez!”. Los comentaristas quisieron hacer un homenaje a Xliltz y le dieron, a título póstumo, el trofeo a mejor jugador de su equipo. Ningún jugador quiso hacer declaración alguna.

Gabillas se quedó solo en el campo pensativo, mientras sus pupilos abandonaban cojeando aquel lugar maldito (uno de los eslizones incluso tenía un tobillo roto). Sabía que para la próxima jornada necesitarían refuerzos para hacer frente, esta vez, a otro equipo de elfos, pero estos con muy malas artes, capaces de apuñalarte por la espalda en medio de un partido. Esta vez tendrían que ganar o esto sería irrecuperable.
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty buena Cronica

Mensaje  Invitado Jue 24 Feb 2011, 01:57

jajaja muy buena la cronica! no te a faltado ningun detalleee ! maldito goblin de pacotilla! jeje

chapo por la cronica muy currada me he reido mucho! jejeje

un abrazo y da todo lo que no as podido dar contra mis Hombre Verdes!
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Re: Los Guardianes de Sotek persiguen su destino

Mensaje  GaBiLLaS Jue 24 Feb 2011, 10:06

Gracias Kalitri! Por leerla y por valorarla tan bien, se agradece el detalle. A ver si el próximo partido es algo más positivo, que de este he sacado un muerto, un lesionado permanente y 0 PJE. Mucha suerte en tus próximos partidos.
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Guardianes de Sotek 2 - Dark Elf Rappers 0

Mensaje  GaBiLLaS Lun 28 Feb 2011, 23:56

14000 espectadores acudieron ese día a la reconciliación de Axltsa con su gran dios Sotek, o… ¿era de noche?, los hombres lagartos no entendían porque les habían puesto a jugar en una gran cueva, dando una enorme ventaja a los elfos oscuros, que se sentirían como en su casa, cuando se supone que ellos eran el equipo visitante. Bueno, era el problema de haber venido desde tan lejos, no podían esperar jugar en una selva de su amada Lustria.
Gabillas pagó la novatada, y el entrenador rival, Chakkal, le tuvo que explicar las reglas, y hacerle entender que no tenía derecho a acusar a ninguno de sus jugadores de dopaje. Los Dark Elf Rappers eran un equipo superior y se había visto obligado a hacer esto y a comprar un barril de cerveza Nenas Bloodweiser para animar a sus jugadores. Chakkal demostró que la fama de asesinos y traidores de los elfos oscuros podía ser infundada, al permitir que tal fallo en la interpretación de las reglas por parte de los hombres lagarto quedara en una mera anécdota.

Todavía hundidos moralmente por la derrota anterior en tierras orcas y la muerte de su estimado compañero Xliltz, Axltsa vio como les había sido enviado otro miembro de la Guardia de Sotek desde su tierra natal. Un joven saurio llamado Oatlgorodon, que jamás había jugado a esto. Adohigarit-qa seguía recuperándose de su rotura de tobillo, así que también hizo falta buscar un eslizón entre los mercenarios de aquellas tierras. Encontraron a Loq, de las tierras de Pahualaxa.

Los elfos decidieron empezar defendiendo, así que cuando el árbitro pitó el inicio, uno de ellos pateó el balón con una perfección que dejó impresionado a Axltsa. “Nunca había visto a nadie sssacar asssí”, pensaba mientras en su cabeza resonaba continuamente la misma frase: “Esssstamosss sssolosss, essstamosss sssolosss!”. Corrió a cubrir la zona donde caía por si alguien aparecía y se lo llevaba (no se fiaba de estos elfos, que con esa cara demacrada inspiraban cierto temor en el pequeño eslizón). Cuando se pudo dar cuenta de la situación, sus compañeros Quetcuaqteinq y Oatluaxtilt estaban placando brutalmente a los defensas élficos, mandando a ambos a la enfermería, uno de ellos con la mandíbula colgando. Axltsa pensaba que hoy ellos escribirían su propio destino, confiaba en la brutalidad de sus queridos saurios.
Pero este deporte es muy exigente, y a veces el exceso de brutalidad se paga: Oatlgorodon había llegado con tantas ganas al equipo que se cayó cuando intentaba placar a uno de aquellos elfos, que supo protegerse a la perfección de la embestida. Sin apenas darse cuenta, Loq el mercenario, cayó inconsciente cuando le placaron. Sombras del partido anterior empezaron a pasar por la mente de Axltsa, mientras más elfos se aproximaban a él. “¡¡¡Tengo que decidir mi propio desssstino!!!” se le oyó gritar. Apretó los dientes y decidió coger el balón, ante la mirada atónita de su compañero Uazltz, que habitualmente era el encargado de hacer eso. Por poco se le resbaló de las manos, pero algo en su interior bullía y le hizo superarse a sí mismo. Fue protegido por sus compañeros, que formaron alrededor de él, mientras Kroqlantha gritaba “¡¡¡Nadie passsar!!!”, hoy parecía más despierto que otros días. Lentamente, fueron avanzando, mientras 3 malvados elfos se ensañaban con Oatlgorodon tirándole una y otra vez al suelo, lejos del barullo. Huan trataba, con la ayuda de sus compañeros más pequeños, de pisar a los elfos que caían al suelo, sin mucho éxito, cosa que el árbitro parecía no ver. Algo ocurrió, estos elfos eran muy astutos, aprovecharon un descuido de Kroqlantha para apartarle a un lado y placar al pobre Axltsa, que quedó en el suelo aturdido mientras se llevaban el balón. La furia de los saurios se disparó por las nubes y, aprovechando la torpeza de los elfos al andar entre tanta cola de lagarto, empujaron uno tras otro al portador del balón, que parecía esquivar todas las embestidas, hasta que, por detrás Oatlgorodon le golpeó haciéndole caer y soltar el balón. Axltsa no iba a desperdiciar esta oportunidad, miró alrededor, y el resto de eslizones parecían estar defendiendo al corredor elfo, así que, despertándose de su aturdimiento recogió el balón otra vez. No pensaba soltarlo nunca más. No sabiendo muy bien si los elfos se caían solos por algún tipo de maldición(quizás lanzada por algún brujo goblin vengándose de la derrota del la anterior jornada) o porque Sotek les estaría echando una mano para evitar otro fracaso, decidió correr como nunca lo había hecho, dejando muy lejos todo aquel tumulto, en el que los saurios parecían estar devorando literalmente a los desafortunados elfos. Kroqlantha hacía estragos con su cola prensil ante la inutilidad de los elfos en esquivarle, realmente debían de estar malditos. Otlpita, que parece que nunca hacía nada, se escabulló entre la multitud para destrozarle la cadera al blitzer estrella de los rivales de un pisotón. No volvería a causarles tantos problemas. La ovación del público fue ensordecedora, y el árbitro parecía ni saber porque de repente le estaban dejando sordo, se le veía asustado al ser observado con tanto odio por las brujas elfas de la grada. No sabía cuál era la razón de que le quisieran coser a latigazos, así que el juego continuó como si nada. Casi con el tiempo cumplido, Axltsa penetró en la línea de touchdown gritando “¡¡¡Xliltz!!! ¡¡¡Esssto va por ti!!!” mientras miraba al cielo. La cosa iba muy bien, Sotek debía de estar contento, 1-0 y con 3 jugadores más, ya que le tiraron un cubo entero del fantástico brebaje Bloodweiser encima al mercenario, que despertó y entró a toda velocidad al campo.

Cuando sacó Uazltz en la segunda parte, pareció que los elfos oscuros le habían leído el pensamiento, porque se empezaron a mover prácticamente antes de que el balón saliera disparado de sus pies y lo cogieron sin problemas. Axltsa empezó a sentir en toda la cueva una fuerza ancestral que le resultaba muy familiar, y la cara se le iluminó cuando vio como uno de aquellos seres demacrados de orejas puntiagudas cayó al suelo como si al placar a Qla de Itza hubiera chocado con un muro de piedra, dejando el hueco justo para que Kroqlantha, que estaba irreconocible, embistiera al portador del balón dejándolo totalmente inconsciente. “¡¡¡Sssotek ha vuelto!!! ¡¡¡Le ha dado inteligencia a Kroqlantha!!!”. Ese día el Kroxigor había jugado a la perfección hasta el momento. La astucia de los elfos era difícil de combatir, no obstante, para cuando los eslizones que pudieron se habían acercado al balón, sin éxito al recogerlo del suelo, ya había medio equipo elfo en las proximidades. Oatlgorodon acabó su participación en su primer partido al ser lesionado por un rival que se intentaba hacer hueco en el campo. Aquello se convirtió en una especie de circo, como si Nuffle se estuviera riendo de los elfos. Los pequeños lagartos eran incapaces de coger el balón con sus escurridizas extremidades, pero es que los elfos parecían hacerlo peor. Todos se preguntaban si realmente eran de la familia de los elfos, no podía ser. Las cosas parecieron volver a su caudal lógico cuando fue un elfo el que cogió el balón, pero no nos engañemos, aquellos elfos estaban ese día subyugados por la voluntad de un ser superior, si no, nadie podría explicarse cómo Kroqlantha sequía siendo el jugador perfecto, esta vez, evitando que el portador se escapara derribándolo con su gran cola prensil. Axltsa había recuperado su fe, tanto que volvió a tomar la decisión de coger el balón y correr hacia delante mientras sus compañeros se quedaron enzarzados con los rivales. “¡¡¡Yo sssalvaré el mundo!!!” se le pudo llegar a escuchar. No quiso mirar atrás. Si lo hubiese hecho, habría visto como, a pesar de la mala suerte que parecía dominar al quipo visitante, Qla de Itza caía inconsciente al chocar contra uno de aquellos “blanditos” rivales. Ese fue su error, le dio tiempo a uno de aquellos “blanditos” elfos a placarle, y mandarle a la enfermería directo. Pero hoy sus compañeros estaban enfurecidos, no pensaban desaprovechar la oportunidad. Rodearon el balón como si de una placa de oro ancestral se tratara, hasta que Huan tuvo el coraje de recoger el balón de suelo para marcar el último y definitivo touchdown. 2-0. Irónicamente, aquella cueva había resultado una trampa para los elfos oscuros.
Aún quedaba tiempo para seguir luchando. Uazltz estaba tan emocionado ante la inminente victoria que sacó tan alto que casi da el balón en el techo de la cueva, de tal forma que un elfo se colocó perfectamente para cogerla al vuelo. El orgullo de los elfos estaba herido, así que pensaban marcar el touchdown del honor, se llevaron a Loq el mercenario por delante, directo a la enfermería, pero hoy no era su día. Fallaron el pase decisivo en el último momento. Es imposible luchar contra una fuerza superior, eso Axltsa lo había comprendido muy bien en el anterior partido, y se compadeció de los tristes elfos, que abandonaron el campo cabizbajos y maldiciendo a su suerte. No habían merecido ese resultado, habían sido mejores, sabían jugar a esto mucho mejor que los hombres lagarto, pero hoy estaba escrito que tenían que perder.

Axltsa se preguntaba si iba a acabar en camilla todos los partidos que jugara. “Me vale, ssssiempre y cuando ssse cumpla la voluntad de Sssotek”, se dijo a sí mismo.

A los comentaristas no les había pasado desapercibida como al árbitro la falta de Otlpita, lesionando al mejor jugador de los elfos. Así que decidieron que el mejor jugador del partido debía ser él. La sorpresa se reflejaba en el rostro del eslizón. Ante las preguntas de la prensa sólo se le escuchó responder: “¿Yo?”. Sus compañeros le mantearon, bueno, a Kroqlantha se le fue un poco la mano y casi lo deja pegado en el techo de la cueva.

Gabillas no podía dejar de preguntarse cómo había sido posible esa victoria. ¿Quién era el responsable de que ese día los elfos fueran incapaces de esquivar a casi nadie y de que Kroqlantha hubiera acatado todas sus instrucciones sin el menor fallo? No era normal en un kroxigor, en su carrera nunca había visto nada igual. ¿Sería Sotek, el gran dios de sus pupilos? ¿Los elfos habían sido víctima de alguna maldición? Nunca lo sabría, así que abandonó el campo, no sin antes felicitar a Chakkal por el gran trabajo que estaba haciendo con su equipo (jugaban realmente bien) y desearle suerte para el resto de la liga.
En el próximo partido tendrían que volver a tierras orcas. ¿Otra vez saldrían masacrados? Esta vez, pensaba que no.
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Mensaje  chakkal2001 Mar 01 Mar 2011, 00:46

Retransmisión en directo de la rueda de prensa ofrecida por el equipo visitante tras el partido:

El portavoz de los Dark Elf Rappers, DefJamMajorist, apareció con la altivez característica de los de su raza. Su cólera era patente no sólo en su rostro marcado por las cicatrices, los periodistas asistentes se asustaron cuando el orgulloso elfo empujó al hombre lagarto que le ofrecía el asiento, y echaba miradas furibundas a los lagartos de la organización allí presentes.

"Nos vamos de este cubil de lagartijas con la cabeza alta. Demasiado acostumbrados estamos a las tretas de las razas inferiores para ganar ventaja, pues saben de sobra que nuestra habilidad como raza superior es imposible de batir. Dejando de lado la obviedad de que sobornaron a los mercenarios que se nos unieron para suplir las bajas, pues fingieron una lesión nada más empezar, sólo el favor de su estúpida deidad ha sido capaz de salvarles de hacer el ridículo. Vosotros reptiles deberíais quedaros cazando moscas entre excrementos y dejar los campos de este noble deporte limpios de vuestras asquerosas escamas. Os vaticino el peor de los designios si seguís confiando en chismes esotéricos, y nos veremos en nuestro campo, dónde la influencia de vuestro salvador no podrá ayudaros."

DefJamMajorist se levantó y salió de la sala rápidamente sin contestar ninguna pregunta de los presentes.

Antes de que los elfos subieran al autobús, pudieron coger a ODB (Ol' Dirty Bastard) , el kicker de los elfos oscuros, rezagado antes de subir al vehículo, liándose un porro y discutiendo con unos lagartos que le decían que fumar es malo. Ante las preguntas sobre su opinión sobre el partido, contestó:

"https://www.youtube.com/watch?v=OKk2It4FwCc"
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Tiranos del Monte Gundabad 1 - Guardianes de Sotek 1

Mensaje  GaBiLLaS Lun 07 Mar 2011, 21:16

Axltsa leía interesado “El Heraldo de Reikland” en el viaje de camino al Monte Gundabad, donde se celebraría el próximo partido. Al parecer, las declaraciones del portavoz de los Dark Elf Rappers no habían resultado indiferentes. El mismísimo Quatzlapok reclamaba la cabeza de DefJamMajorist por tales afrentas. ¿Cómo podía un insignificante elfo referirse tan despectivamente a la gran raza de hombres lagarto, que existía mucho antes de que el primer elfo fuera creado? Tanto era el agravio que estaba pensando en enviar otro saurio al equipo para eliminar todo ser de sangre caliente que pisara los campos de esta liga.
Llevaban varios días de viaje, hoy llegarían. El Monte Gundabad estaba realmente lejos, tanto que medían el tiempo de forma diferente. Allí, al parecer, el Sol salía más tarde. Mientras Axltsa reflexionaba sobre esto, ni se dio cuenta de que ya habían llegado, justo a tiempo para empezar el partido. Los orcos, que tenían tiranizada a toda la comarca, tenían preparada una pradera, en lo alto del monte, donde se podría realizar perfectamente la práctica del Blood Bowl. Parecía haber un extraño festival en el lugar, porque todos iban disfrazados y la cerveza corría a raudales por todos lados.
Aquellos pielesverdes esperaban en el campo, desafiantes, dispuestos a machacar a los “escamosos” visitantes. A uno de ellos se le pudo ver beberse una extraña poción que no pareció afectarle mucho. Eligieron empezar atacando. Axltsa aún no comprendía por qué la moneda lanzada al aire todavía no les había favorecido en toda la liga, pero no le preocupaba en exceso, hoy se sentía con fuerzas para enfrentarse a cualquier cosa.
Uazltz golpeó el balón ante el pitido inicial, con tan poco fuerza que quedó en el medio del campo, muy cerca de ellos. Axltsa pensó que esto podía ser una ventaja, pero por poco tiempo, ya que en seguida vio como uno de los 3 orcos negros dejaba inconsciente al saurio Qla de Itza. Su lanzador cogió el balón, y casi todos los orcos existentes en el campo le rodearon, formando una bola temible.
A Gabillas parecían haberle sentado mal las cervezas que había bebido durante el viaje, ya que cometió el peor de todos los errores que pudiese haber tenido en su carrera. “¡¡¡Noooo!!!”, pensaba Axltsa. “Cómo puede essstar ordenándole a un kroxigor que esssquive a essse orco???”. Así era. Ante la incomprensión de Kroqlantha, Gabillas le estaba gritando que hiciera un placaje a la bola orca desde un sitio inverosímil.
-¡¡¡Kroqlantha obedecer!!!- Gritó el kroxigor.
Una nube de polvo inmensa rodeó a los orcos. Se pudo ver a Kroqlantha rodando por los suelos y maldiciendo.
-¡¡¡No!!! ¡¡¡No te decía ahí!!!- Gabillas parecía al borde del llanto.
Los orcos avanzaron entre risas sin la menor oposición por parte de sus rivales, que eran incapaces de derribar a nadie para hacerse hueco. Axltsa fue arrollado por un orco, que le dejó inconsciente, al igual que su compañero Otlpita. Todo se volvió negro.
Gabillas, ante tal desastre, decidió ordenar la situación, ordenando a los saurios rodear a los orcos, mientras los eslizones esperarían detrás. La derrota parecía asegurada cuando Oatlgorodon chocó contra un blitzer orco, cayendo de espaldas. Esto permitió al equipo local llegar casi a la línea de touchdown, pero Oatluaxtilt no iba a permitir que unos seres de sangre caliente volvieran a derrotarle, eso no era digno de un saurio, ¿qué le iba a decir a su dios Sotek cuando se reuniera con él en la otra vida? No pensaba decirle que unos pielesverdes se rieron de él. Arremetió contra el lanzador orco por un hueco que le hizo Quetcuaqteinq y se lo llevó por delante, lanzando el balón fuera de la nube de orcos.
Uazltz no iba a desaprovechar la oportunidad, y lo recogió para alejarse de todo el barullo, camino del otro campo. No tuvo suerte, ya que uno de esos seres verdes, a la desesperada, le derribó, haciendo rodar el balón por el suelo. Kroqlantha estaba cerca, pero no comprendió que tenía que ir a proteger el balón, así que se quedó parado sin hacer nada. Oatluaxtilt agravó la situación, cayéndose al intentar quitarse de en medio a un rival, así que el blitzer no tuvo problema en coger el balón y correr hacia la victoria. En un último intento desesperado, mientras Quetcuaqteinq lesionaba al goblin enemigo, Uazltz intentaba robar el balón, consiguiendo sólo arrinconar al portador contra su amigo Kroqlantha. Los orcos no tuvieron problemas en apartar al kroxigor para que su compañero hiciera el primer touchdown del partido, en los últimos momentos del primer tiempo, aunque todavía quedara tiempo para un saque más.
Axltsa despertó al lado de sus compañeros Qla y Otlpita, que también estaban desperezándose. Vieron como estaba todo dispuesto para el saque y entraron corriendo al campo. Se efectuó el saque. El orco que estaba delante lo miraba con sorna, en la cabeza de Oatluaxtilt empezaba a resonar un cántico que no le resultaba desconocido: “¡No zon zaurioz! ¡Zon ezlizonez! ¡No zon zaurioz! ¡Zon ezlizonez!”. El rugido del saurio se escuchó en todo el Monte Gundabad. Enloquecido de ira le había arrancado de un mordisco la cabeza al orco que tenía delante, escupiéndola con repulsión. Los hombres lagartos se dejaron llevar por el brote de furia de su compañero y pisotearon a un blitzer que había caído al suelo hasta dejarlo inconsciente. El público empezaba a enfurecerse porque el árbitro permitía todo, así que éste decidió pitar rápidamente el final de la primera parte para calmar la situación.

La segunda parte prometía ser más fácil, por lo menos para poder empatar el partido, ya que Axltsa y sus compañeros se enfrentaría solamente a 8 orcos. Así que alentó a sus compañeros, prometiéndoles que esta vez no iba a pasar lo mismo que la última que se enfrentaron a esta raza. “¡¡¡Por Sssotek!!!”, gritaron todos al unísono.
El inicio fue abrumador. Aunque el saque fue muy profundo, no pasaba nada, todos los orcos que habitaban el mediocampo fueron derribados sin piedad. Aquello se convirtió en un avance inexorable de los hombres lagarto, mientras Uazltz, portador del balón, era protegido por todos sus compañeros. Qla de Itza dejó a un orco negro inconsciente, pero el avance empezaba a complicarse, ya que los orcos mostraban bravura, aguantando las embestidas de los saurios, y volviéndose a levantar siempre que podían. Axltsa no sabía si debía desmarcarse para intentar anotar, porque cada vez que lo intentaba él o cualquier compañero, los defensas cargaban contra ellos, dejándoles al borde de la lesión.
“Debemosss hacer algo”, les decía a sus congéneres, mientras rodeaban a un orco que habían tirado al suelo. Entonces Otlpita los miró con esa mirada pícara que le caracterizaba cada vez que iba a hacer una falta. Todos lo comprendieron. Empezaron a pisar una y otra vez a ese molesto orco ante la indiferencia del árbitro hasta que algo crujió. El jugador estrella del equipo orco no volvería a ver la luz del sol, ni una hora antes, ni una después. Sin darse cuenta le habían desnucado, silenciando por completo al público y ante las lágrimas de su entrenador Haleth, un tipo honorable a pesar de dirigir a unos orcos. Al grupo de eslizones les dio igual que acudiera otro blitzer orco para vengar a su compañero. Tras aguantar el golpe de ese pielverde, lo rodearon, y Otlpita se lanzó contra él, placándole y lesionándole. Axltsa miraba maravillado a su compañero:
-¿Cómo lo hasss hecho?
-No ssse.- Le respondió Otlpita extrañado.
-¡¡¡Muy bien chicosss!!!- Les gritaba Uazltz mientras les adelantaba como una flecha directo a la gloria.

Axltsa se quedó boquiabierto al ver cómo, a pesar de lo que les había costado, ya se encontraban muy cerca de la línea de touchdown rival. Así que organizó a sus eslizones para que cubrieran cualquier vía de penetración de los orcos, que habían sido arrastrados al otro lado del campo por los saurios y Kroqlantha. Algo les entretuvo viendo como Qla de Itza se caía al suelo rebotado contra un blitzer (aquellos jugadores repelían muy bien los placajes). Al ver tanta confusión, Gabillas les gritó que aguantaran esa situación, que podían contener sin problemas, a pesar de que los blitzers hacían rebotar contra ellos a los saurios, protegiéndose a la perfección.
-¡¿A qué esssperamosss?!-Le gritaba Axltsa a su entrenador.
-¡¡¡AHORA!!!- Les gritó Gabillas.
¡¡¡TOUCHDOWN!!!
Uazltz lo había hecho. Había traspasado la línea de touchdown, y había roto el maleficio. Habían evitado la derrota. El resultado final sería de 1-1.
Axltsa no podía dejar de sonreír como un tonto, sin casi darse cuenta de que le estaban dando el trofeo al mejor jugador del partido. Al parecer les había gustado su forma de organizar a los eslizones para hacer frente a un enemigo más grande que ellos. Ese día, a pesar de ser sólo un empate, tenían algo que celebrar.
Gabillas saludó cabizbajo a Haleth, ya que aún no se perdonaba el error de la primera parte. A pesar de las dos muertes sufridas por el equipo local, ambos entrenadores intercambiaron varios consejos y se desearon suerte para el futuro.
Esa noche la fiesta orca se convertiría en un homenaje a sus dos jugadores caídos, pero en especial a Ghardak, que hasta ese día había sido el mejor de su equipo. Los cánticos en su nombre duraron hasta el amanecer.
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Mensaje  Ferramis Mar 08 Mar 2011, 17:08

Que cronicas mas buenas, me estoy enganchando jeje.
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Mensaje  GaBiLLaS Vie 11 Mar 2011, 21:25

Gracias Ferramis, yo mismo me estoy enganchando xD. Me mola escribir la crónica casi tanto como jugar el partido. Ahí va la última:




- Tenéisss que confiar, el nosss guiará.- dijo Axltsa.
- No me gusssta Gabillasss, no sssabe tratar a un kroxigor.- dijo Tza-oatl del Oro.

El grupo de saurios no estaba conforme con la forma de entrenar al equipo que tenía Gabillas, excepto Quetcuaqteinq y Oatluaxtilt, ningún saurio había aprendido nada en los cuatro partidos que llevaban jugados. Además Kroqlantha iba empeorando día a día. En cambio, los eslizones estaban muy contentos porque cada día se les daba mejor este deporte y habían superado ya el miedo tras la muerte de Xliltz, Gabillas les había enseñado a protegerse a sí mismos, todos juntos. La discusión no fue a mayores, ya que el entrenador llegaba ya y debían saltar al campo, situado en las profundidades de una montaña, cercano a los calores más intensos del subsuelo.

-Vamosss chicosss, ¡hoy ganaremossss!-gritó Axltsa para arengar al grupo.
-Ssssí, hoy esss un día para machacar cráneosss. Esssosss goblinsss parecen frágilessss.- decía Qla de Itza con tono confiado.
-Pero debéis tener cuidado con sus astucia, acostumbran a hacer trampas.- Gabillas llegó por fin a su altura.
Venía acompañado de otro saurio, de aspecto más delgado del habitual. Parece ser que el prometido refuerzo en busca de más violencia había llegado.
-¡Uazyolt ssse presssenta!- dijo éste, poniéndose firme.
-¡Por Sssotek!- gritaron todos al unísono.

Sin apenas hacer nada más, saltaron al campo todos juntos ante el clamor del público, mayoritariamente a su favor. A su vez entraban esos pequeños seres verdes, llamados goblins, acompañados por dos trolls, uno de ellos de un tamaño gigantesco, de sobra conocido por casi todos en esta liga. Le llamaban Blogroth Destripador, el simple hecho de tenerlo cerca causaba pavor hasta al más intrépido de los saurios. Kroqlantha no parecía siquiera haber reparado en él, estaba casi más atento a su entrenador, que trataba de decirle donde ponerse, sin mucho éxito. Axltsa reparó en algo que no pudo pasar por alto, había goblins que llevaban ¡ARMAS!

-¡Árbitro! ¡Llevan armasss!

No pareció escucharle, así que decidió dedicar sus esfuerzos en pensar cómo librarse de esos individuos. Uno llevaba una moto sierra, y no paraba de reírse, sin parar, parecía estar un poco loco, tanto, que hasta sus compañeros se apartaban de él. Había otro con una bola de pinchos amarrada por una cadena más grande que él.
Como era de esperar, comenzó el partido, y los goblins decidieron atacar primero, así que Uazltz realizó un saque profundo que, sorprendentemente cogió al vuelo un goblin que estaba ¡SUBIDO A UN MUELLE!
La fama de Blogroth no tardó en hacerse presente, cuando nada más empezar cogió a Oatlgorodon y lo lanzó hacia los goblins, que empezaron a pisotearlo indiscriminadamente, mientras el portador del balón se acercaba al medio campo y el goblin con la bola enorme avanzaba hacia los saurios peligrosamente. Quetcuaqteinq se deshizo de tan molesto ser dejándolo inconsciente. El nuevo, Uazyolt derribaba a un troll al ver que Kroqlantha seguía parado sin saber qué hacer. Se distrajo, y no vio levantarse a su rival, que le machacó con ambas manos, cayendo sin vida al suelo. Rápidamente los médicos se lo llevaron para intentar salvarle la vida. La cosa se ponía muy fea, porque Oatlgorodon resultaba lesionado ante los pisotones de los goblins. El que llevaba una moto sierra fue expulsado, tanto pisotón había resultado excesivo a ojos del árbitro.

-¡Esssto es una locura!- le decía Uazltz a Axltsa.
-No te preocupesss, ya no tienen armasss.- le respondió.

No paraban de oírse las risas incontenidas de los goblins, parecían estar disfrutando de este partido como nadie. El más débil de los troll caía una y otra vez derribado por los saurios, que a su vez eran incapaces de derribar a un solo goblin, ante la habilidad demostrada por estos esquivando todos los golpes. Mientras tanto, Blogroth seguía haciendo de las suyas, dejando inconsciente a Huan. Nunca un eslizón había parecido tan extremadamente pequeño. Parecía que la situación estaba controlada por los goblins, que había cambiado el balón de manos. El “goblin del muelle” se cayó solo al suelo, causando un gran revuelo, que permitió a Tza-oatl del Oro y a Qla de Itza acorralar al portador del balón. Finalmente acabó perdiéndolo ante los golpes de éstos. Otlpita y Uazltz se habían acercado al balón ante la torpeza de sus rivales al intentarse abrir paso entre los saurios. Se resistía a llegar a sus manos, pero finalmente Otlpita logró cogerlo y correr hacia la línea de touchdown, no sin antes ver cómo Oatluaxtilt dejaba inconsciente a uno de los goblins, incapaz de esquivar su golpe.
A pesar de los mamporros que estaban repartiendo los dos trolls, que hasta terminaban con ellos en el suelo, Otlpita no tuvo oposición para hacer el touchdown en el último momento y permitir a su equipo llegar con 1-0 al descanso.

-Nosss essstán machacando.- decía Quetcuaqteinq en los vestuarios. El saurio había estado recibiendo la mayor parte de los golpes de esos violentos trolls.
-Tranquilo, nosss haremosss con el control, ¡sssufrirán!- Qla de Itza trataba de animar a todos con estas palabras, pero no se le veía del todo convencido.

Axltsa tuvo un presentimiento extraño al observar hablar a su compañero, de pronto empezó a sentirse asustado sin razón aparente.
Salieron otra vez al campo donde ya les esperaban los goblins, que a pesar de ir perdiendo, reían a carcajadas. Uno de ellos dio un silbido, y entró corriendo un goblin con una mochila y una ¡BOMBA! en la mano. Otra vez Axltsa gritó al árbitro, pero éste seguía sin oírle. Al menos no había dejado entrar de nuevo al de la bola de pinchos, algo era algo…
No sabía por qué, pero Axltsa estaba especialmente asustado ante ese jugador. No le dio tiempo a siquiera pensarlo, porque Qla de Itza ya se había encargado de lesionar al troll más pequeño. A lo mejor iba a tener razón su compañero y no había que preocuparse. Eso debía estar pensando Kroqlantha en esos momentos, porque estaba quieto sin hacer absolutamente nada. Uazltz cogió el balón, que había caído casi detrás del kroxigor, y se fue con él para atrás todo lo que pudo.
De repente Axltsa vio volar una bomba hacia Tza-oatl y Qla sin llegar a creerse que eso pudiese estar pasando en un campo de Blood Bowl. Para su sorpresa, Tza-oatl la cogió al vuelo.

-¡Tírasela a esos goblins!- Se oyó gritar a Gabillas ante la incomprensión de Tza-oatl, que sólo quería librarse de ella.

A pesar de todo, y ante todo pronóstico, hizo caso a su entrenador y la lanzó hacia los goblins más cercanos, que la cogieron, no sin problemas, y se la volvieron a lanzar. La explosión no dejó ver nada de esa locura a Axltsa, que temía por la vida de su compañero. ¿Estaban jugando al Blood Bowl o esto era la guerra?, no podía comprenderlo. Hasta el goblin que iba en el muelle se había caído inconsciente intentando huir de ese lugar esquivando al propio portador del balón. Al final, Axltsa pudo ver como se levantaba Tza-oatl, que había resultado derribado por la onda expansiva. En cambio, Qla yacía en el suelo destrozado e inerte, sin reaccionar a los empellones que le daba Tza-oatl.

-¡Dessspierta!- La mirada que Tza-oatl le dedicó a su entrenador estaba cargada de odio. Estaba claro que se arrepentía de haber hecho caso a la orden de lanzarla hacia los goblins, habría sido mucho mejor deshacerse de ese artilugio simplemente.
-Creo que lasss relacionesss de Tza-oatl con el míssster no van a mejorar a partir de ahora, amigo. Pero yo sé quién es el verdadero culpable- le dijo Otlpita a Axltsa mientras cubrían a Uazltz.

El juego continuó entre las carcajadas del equipo visitante, que parecía disfrutar especialmente del espectáculo de pirotecnia mortal. Sin tiempo a lamentar la muerte de su compañero, los Guardianes de Sotek habían adelantado posiciones y Uazltz corría hacia un nuevo touchdown. Otlpita lo tenía claro, el culpable de esta muerte era el bombardero, así que se lanzó como una bala dispuesto a placarle, pero en el último momento cayó exhausto a los pies del goblin, que no pudo hacer otra cosa que troncharse de risa al ver como su agresor se rompía la mandíbula y era retirado del campo.
El estruendo que causó Blogroth al caerse realizando un placaje permitió a Uazltz pasar desapercibido y llegar a un nuevo touchdown. ¡¡¡2-0!!! La victoria, aunque iba a resultar muy cara, era más posible que nunca. Además, el árbitro había decidido expulsar al bombardero. Esas malas artes no podían permitirse en un campo de juego.

-No puede ssser… si estaba lesionado…- Axltsa observaba incrédulo como volvía a salir al campo el troll que había salido en camilla hace muy poco tiempo. Parecía estar completamente intacto, estos bichos tenían una capacidad de recuperación increíble.

El saque fue recogido fácilmente por el equipo de goblins, que cogió posiciones en el centro del campo, formando un bloque compacto, difícil de romper por los pocos saurios que quedaban, sin contar al kroxigor, que estaba resultando de poca utilidad ese día.
De repente, los trolls empezaron a coger a sus compañeros más pequeños y a intentar lanzarlos al aire, sin demasiado éxito, ya que no conseguían hacerlos despegar del suelo. A pesar de ello, no paraban de reírse, como si sus grandes compañeros les hiciesen cosquillas. Ante los intentos fallidos de Kroqlantha para derribar a esos goblins, incluso llegando a caerse al suelo, el portador del balón salió volando directo a la posición donde se encontraba nuestro amigo Axltsa que, cansado de tanta locura, decidió ponerle la zancadilla, haciéndole perder el balón. Ante el fallo de Uazltz al intentar agarrar el balón, el más pequeño de los trolls apareció allí de repente, asustando a los pequeños eslizones, que no sabían qué hacer ante la mirada hambrienta del enorme rival. De repente, el troll cayó inconsciente al suelo ante la incredulidad de los pequeños lagartos, que seguían sin alcanzar el balón, muy cerca de su propia línea de touchdown. Quetcuaqteinq lo había golpeado brutalmente por la espalda. Esto no parecía gustarle al “Destripador”, porque se llevó por delante a Adohigarit-qa, dejándole lesionado para el resto del partido. Finalmente Tza-oatl del Oro cogió el balón, y no permitió que nadie más lo cogiera en lo que quedaba de partido, mientras miraba desafiante a su entrenador, Gabillas. Tardaría en perdonarle el error de ese día.

-Lo perdonará.- reflexionó Axltsa, muy seguro de sí mismo.

Finalmente, resultado de 2-0 para los hombres lagarto.
Quetcuaqteinq abandonaba agotado el campo, cuando le pararon los comentaristas poniéndole el micrófono en las narices.

-Has aguantado como nadie las embestidas de esos trolls, que os hacían parecer simples eslizones.- fue la pregunta que le hicieron.
-¡¡¡Sssoy un sssaurio!!!- Quetcuaqteinq estuvo a punto de comerse el micrófono de un mordisco, pero antes el comentarista había salido corriendo dejando caer el trofeo de Mejor Jugador al suelo.
Axltsa lo recogió para dárselo a su compañero, no sin antes decirle:
-Nosss resarciremosss con losss hombresss rata, Sssotek exige sssangre.
Quetcuaqteinq asintió solemnemente y ambos abandonaron el campo en pos del resto del equipo, que corrían hacia la enfermería. Al parecer “el nuevo” se había salvado de la muerte. Qla de Itza, en cambio, sería recordado como un gran defensor.


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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Guardianes de Sotek 1 - Ratillas Apestosas 2

Mensaje  GaBiLLaS Lun 14 Mar 2011, 23:24

Los funerales por la muerte de Qla de Itza estaba siendo realizados en la lejana tierra natal del saurio, la ciudad de Itza. Mientras, Axltsa reflexionaba en los aledaños de la montaña donde iban a jugar el partido de ese día contra el equipo de hombres rata. ¿Qué sentido tenía este deporte? ¿Cómo iban a destruir la amenaza del Caos jugando con una pelota? Sotek (o sería su propia mente, que se la estaba jugando) le había hablado al final del partido anterior, exigiéndole víctimas skaven en el siguiente partido para aplacar su furia por la falta de violencia del equipo de hombres lagarto, que deberían estar comiéndose a bocados a todo ser de sangre caliente que se les acercara en los terrenos de juego, incluido el árbitro. El eslizón se sentía impuro al dudar de los designios de su dios, pero en su cabeza las cosas no estaban nada claras, y las diferencias entre Tza-oatl del Oro y el entrenador Gabillas no ayudaban. El saurio aún culpaba a éste de todas las cosas malas que ocurrían en el equipo.

Dejando todo a un lado, se dirigió hacia el interior de la montaña, donde se encontraban sus compañeros a punto de saltar al campo, con un Oatlgorodon ya recuperado, pero la ausencia de Uazyolt y Otlpita, lesionados gravemente en la locura de la jornada anterior. Allí se encontró con todos discutiendo, sobre todo Tza-oatl con Gabillas:

- Debemosss comérnossslasss a todasss.- Decía el saurio.
- No os dejéis llevar por el ansia de violencia, estos skavens se pueden colar por cualquier hueco que dejéis y anotar sin que siquiera os deis cuenta.- Gabillas trataba de apaciguar a sus jugadores, que parecían muy nerviosos. – Hoy tenemos a una nueva incorporación.
-¡Oy del Sssol ssse presssenta!- El saurio, que había estado en segunda línea escuchándolo todo, dio un paso al frente.
-También contaremos con Garconqua de Xlanhuapec para este partido, se ha ofrecido a ayudarnos a cambio de unas monedas. – Gabillas miró directamente a Tza-oatl, que no parecía muy contento con la incorporación del mercenario eslizón, pero no dijo nada más.

Tras una larga charla, salieron al terreno de juego, dónde esperaba el equipo de skavens, que parecían apartarse lo más posible de los grandes lagartos. En ese momento, hasta Axltsa pensó que Tza-oatl del Oro podría tener razón, y los hombres-rata podrían acabar masacrados. Además disponían de un barril de Nenas Bloodweiser para evitar el mayor número de bajas.

Como venía siendo habitual, fue el equipo rival el que eligió empezar atacando, así que Quetcuaqteinq, que iba a ejercer de último defensor, hizo un saque profundo y dio comienzo al juego. Rápidamente el equipo rival intentaba abrir un hueco por una de las bandas, pero sus compañeros aguantaron posiciones cerrando todo hueco, ante los rugidos incontrolables de la rata ogro. “¿Qué poderesss pueden crear tan vil abominación?”, pensó Axltsa al ver a tan despreciable ser.

Los hombres lagarto se las arreglaban para mantener posiciones e incluso arrinconar contra la banda a su jugador estrella, un blitzer que tenía fama de tumbar hasta a los enanos más resistentes. Pero el rival no lo ponía nada fácil, el blitzer hacía honor a su fama, y era capaz de salir de ese arrinconamiento dejando inconsciente a Huan de la Desesperación en su avance. Aunque no conseguían avanzar, Garconqua el mercenario se lesionaba al intentar salir de la maraña de ratas que había en el mediocampo. Pero lo peor estaba por llegar, la rata ogro machacó literalmente a Kroqlantha mandándolo gravemente lesionado a los vestuarios.

-Hemosss sssubessstimado a essstasss ratasss.- Le dijo Axltsa a su compañero Uazltz. La cara de éste fue todo un poema, al borde de las lágrimas.

Pero los hombres lagarto no lloraban, las emociones de su lado humanoide estaban muy atenuadas por su sangre fría y su orgullo, así que continuaron defendiendo sin inmutarse. Mientras Tza-oatl miraba a su entrenador enfurecido por el planteamiento tan conservador que habían presentado, no se dio cuenta de que tres skavens lo habían rodeador. El golpe fue preciso y premeditado, haciéndolo caer violentamente, tanto que no pudo continuar por el gran golpe.
En un abrir y cerrar de ojos habían dejado el equipo con tres efectivos menos, y se habría un gran hueco en la defensa, por donde pasaron sin gran oposición. Axltsa trataba de correr a tapar el hueco, pero era inútil, cayó al suelo tropezando contra un rival. Esa caída era el símbolo de la derrota, desde el suelo, impotente, no pudo evitar que más y más ratas se colaran entre sus líneas. Ante la imposibilidad de darle la vuelta a esta situación, Gabillas decidió darles una orden a sus pupilos:
-¡A por la rata ogro!
Excepto Axltsa, que cayó inconsciente ante el placaje de un rival que no le dejó casi ni levantarse, el equipo al completo fue a derribar y pisotear a la rata ogro. Tenían que eliminar a su jugador más fuerte para igualar las bajas, pero éste parecía aguantarlo todo. Una y otra vez esquivaba las faltas del rival ante la incomprensión del entrenador local y prácticamente de todo el público. Así que, la cosa quedó igual, con la excepción de un touchdown para los skavens, que fue realizado en el último momento, dejando a los hombres lagarto sin la posibilidad de anotar en la primera parte.

Pasó la segunda parte y ninguna rata había salido herida. “Sssotek debe de essstar muy enfadado.”, pensó Axltsa cuando despertó de la inconsciencia y vio que no iban a poder cumplir la promesa de más sangre, jugando ocho contra once. Su compañero Huan era incapaz de despertar por más que Oatluaxtilt lo zarandeara.

-Déjalo, tendremosss que ssseguir sssin él.-Quetcuaqteinq parecía abatido al decir esto.

Pero Axltsa estaba decidido a complacer a su dios, ningún sucio y pestilente hombre rata le haría sentirse inferior. Aquella raza era lo más bajo de la creación, en su opinión no merecían ni vivir, así que esto no podía estar pasando. Había que arreglarlo, ya se le ocurriría algo.

Saltaron de nuevo al campo ante los abucheos del público. Parece ser que los hinchas esperaban mucho más de ellos, y no estaban nada contentos con el 0-1 que reflejaba el marcador. Tanto era así que, en cuanto sacaron los skavens, una enorme piedra procedente del público impactó en la cabeza de Quetcuaqteinq y lo dejó aturdido en el suelo. Parecía que las desgracias no iban a acabar nunca, hasta el entrenador rival, Tossferina, miraba con compasión a Gabillas, que estaba saliendo vapuleado el día de hoy. Los astros debían de estar muy mal alineados ese día, porque los saurios eran incapaces de derribar a nadie, así que Uazltz cogió el balón y esperó atrás bajo la protección de los escasos compañeros que tenía.

-Essspera tu oportunidad. – le decía Axltsa a su compañero, casi ensordecido por los rugidos incontrolables de la rata ogro.

Pero la cosa no paraba de empeorar, y ahora era Huan, que acababa de despertarse, el que caía inconsciente ante un nuevo golpe de un rival. Los hombres rata se sentían cada vez más fuertes y acorralaron sin piedad al grupo de Axltsa y Uazltz. Pero, gracias a la ayuda de los saurios, se abrió un hueco entre tanta rata.

-¡Ahora Uazltz!- gritó Axltsa.

El eslizón salió como un obús hasta más allá del medio del campo, bajo la cobertura de Axltsa, q intentaba tapar cualquier posible hueco de penetración rival. La maniobra exigía sacrificios, y él lo sabía, así que no se inmutó cuando vio al pequeño Adohigarit-qa caer inconsciente. Pero se dio cuenta de que había un hueco que era imposible cubrir, y por ahí llegó a toda velocidad uno de los corredores, que fue capaz de tocar el balón lo suficiente para que Uazltz lo soltara.

La cosa se ponía cada vez peor, tanto que Uazltz cayó inconsciente al golpearse mientras intentaba apartar al corredor que estorbaba en su nuevo camino hacia el balón. “No puede ssser verdad”, pensaba Axltsa continuamente. El partido parecía tan decidido que los skaven se confiaron y decidieron empezar a hacer un juego de pase para dar espectáculo. Este fue un gran error, porque el balón se les cayó al suelo. “Sssotek ha escuchado mis plegarias.”, pensó nuestro amigo. Corrió como nunca antes lo había hecho para lanzarse contra el corredor que había intentado el pase y se mantenía cerca del balón, derribándolo heroicamente y recogiendo el balón del suelo. Por lo menos cuatro hombres rata, enfurecidos, cargaron contra él, rodeándole y asustándole sin piedad. Podría haber sido el día en que Axltsa hubiese salido herido ante una de sus heroicidades, pero hoy no era ese día. Axltsa se escabulló entre tanta extremidad y corrió hacia la zona de touchdown anotando el empate.

-¡Va por ti, Qla de Itza!- Axltsa homenajeó a su compañero caído ante el clamor del público, que rugía enfervorecido ante semejante muestra de coraje.

¡AXLTSA! ¡AXLTSA! ¡AXLTSA! ¡AXLTSA! ¡AXLTSA! ¡AXLTSA!

Los gritos eran constantes y, a pesar de quedar sólo seis jugadores y tener que jugar contra once, los hombres lagarto se sentían más fuertes con el apoyo de la afición que antes los había apedreado. Su espíritu estaba tan renovado que nada más sacar se plantaron en el campo rival, siendo Uazltz capaz de coger el balón antes que el rival. Axltsa empezaba a creer en ello firmemente mientras veía a Quetcuaqteinq cargar hacia un rival en dirección al balón, pero cayó exhausto en el intento. El partido estaba siendo demasiado duro, y lo pagó. Volvió a aparecer la misma rata que en la jugada anterior y volvió a robar el balón. Esta vez no había opción alguna, porque las ratas, aprovechando su superioridad numérica, rodearon el balón como si un cacho de queso se tratase. Además la rata ogro, que llevaba ya dos víctimas, estuvo a punto de matar a Oatluaxtilt, que fue felizmente salvado por los médicos de equipo. Los fantasmas del partido anterior no se disipaban.

A pesar de un último intento de Uazltz para coger el balón entre tantos rivales, fue derribado y éste pasó a manos del equipo visitante que, ante tanta baja, no encontró oposición para llegar a la línea de touchdown y anotar sobradamente el 1-2 definitivo.

Axltsa y sus compañeros se retiraban cabizbajos hacia la enfermería, para ver el estado de sus compañeros caídos. Allí dentro, Tza-oatl estaba recibiendo el trofeo a mejor jugador por parte de los comentaristas. Nadie entendía por qué, pero Axltsa sospechaba que lo que querían era alimentar la polémica entre el saurio y el entrenador, que, por cierto, estaba siendo felicitado por Tossferina, que afirmaba haber ganado sólo por la mala suerte en las lesiones del rival.

-Pero habéis jugado muy bien, este deporte es así.- intentaba responder humildemente Gabillas, aunque en el fondo pensaba que las lesiones del inicio les habían roto todo planteamiento posible.

-Sssotek nosss cassstigará…- Axltsa se había aproximado a Gabillas en busca de consuelo.

Ambos abandonaron el lugar, sumidos en el más absoluto silencio.

Los designios de Sotek no estaban nada claros en esos momentos. ¿Qué futuro les deparaba a los hombres lagarto?
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Mensaje  Tossferina Miér 16 Mar 2011, 17:36

jajjajaja no me habia reido tanto hace tiempo contento, en fin para como fue el partido no me puedo quejar, esas armaduras defectuosas que te vendieron para los saurios las has pagado caro carcajada

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Mensaje  GaBiLLaS Miér 16 Mar 2011, 22:46

Me timaron xDDD

Suerte para los próximos ratilla jeje.
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Guardianes de Sotek 2 - Vas a morir 0

Mensaje  GaBiLLaS Lun 21 Mar 2011, 23:26

“Vas a morir…”, un susurro casi imperceptible resonaba en la cabeza de Axltsa. “Vas a morir…”, el nombre de su próximo rival no paraba de repetirse en su cabeza como enviado por una fuerza malévola que trataba de desestabilizarle. Quizás fuese el nigromante que había creado el equipo de no-muertos al que tenían que enfrentarse aquel día, una combinación de zombis, esqueletos, tumularios y temibles momias, acompañados por esos devoradores de cadáveres, los necrófagos. ¿Cómo se enfrentarían a la gran fuerza de las momias sin la ayuda de Kroqlantha?

-Kroqlantha no poder moverssse… ¡Querer matar a uno de esssasss momiassss!- El kroxigor era incapaz de moverse, un pinzamiento nervioso le había dejado inservible para este partido. Axltsa todavía se estremecía al recordar las babas de la rata ogro que lo había provocado.

-Pero… ¿cómo ssse mata a algo que ya essstá muerto?- preguntaba el novato saurio Uazyolt.
-¡Re-matándolo! Sssssszsz, szsssssssss, sszssssss.- las risas de Otlpita, el eslizón, contagiaron a todo su equipo, incluyendo al tullido Kroqlantha.
¡¡¡SSSSSSZZSSSSZS, SSSSSZZZZSSSSZS, SSSSSZSSSSZSSS!!!
-¡Vamos chicos! Despedíos de Kroqlantha por hoy, el rival ya ha llegado.- Gabillas les instó a que corrieran hacia el campo.

Todos corrieron hacia campo abierto, donde se iba a disputar el encuentro de hoy. Excepto Tza-oatl del Oro, que para llevar la contraria al entrenador, se quedó 1 minuto más para decirle unas últimas palabras a su compañero.

-Recupérate pronto, que te necesssitaremosss contra los sssiguientesss no muertosss.

Después corrió en pos de sus compañeros. Allí esperaban las hordas de la oscuridad, mirándoles sin mirar con aquellas cuencas vacías que tenían por ojos. “Vas a morir…” Axltsa pensaba que hoy iba a volverse totalmente loco como eso no dejara de resonar en su cabeza. A pesar de todo, se preparó para el primer ataque. Por primera vez en la temporada, Los Guardianes de Sotek pudieron decidir cómo empezar, y decidieron el ataque como mejor alternativa. Se produjo el saque y, casi sin dar tiempo a que cayera el balón, los aficionados decidieron que esos malévolos zombis podrían acabar comiéndose al público, así que dejaron a uno inconsciente de una pedrada. Por si esto no fuese suficiente, con el balón ya en el suelo cerca de Uazltz, Tza-oatl dejó a otro KO de un placaje. Esto acababa de empezar y ya estaban en clara superioridad numérica, así que Uazltz cogió el balón y se lanzó hacia delante sin dudarlo. Una de las momias era derribada y pisoteada mientras tanto, cosa que sirvió para que a Axltsa se le pasara el miedo que había tenido a estos seres antes de empezar.

La respuesta de los cadáveres fue tímida y poco fructífera, sin capacidad de romper las líneas de los hombres lagarto. Esto lo aprovechó Uazyolt, dejando al último zombi en el suelo sin moverse, inconsciente. Por si esto no fuese poco, Oatlgorodon sacaba a un esqueleto del campo, éste no volvería a entrar. Uazltz se había resguardado en esa misma banda, detrás del mismo Oatlgorodon y de Oy del Sol, que casi sin darse cuenta se vio derribado por una de las momias. Pero en seguida se levantó cargando contra ella violentamente, y mandándola directamente a la enfermería. Casi no había pasado ni la décima parte del tiempo reglamentario y había cinco de esos viles seres fuera del campo. Axltsa había dejado de oír ese susurro en su cabeza, y lo último que oyó fue un agudo lamento, “¡¡¡Nooooooooooooooo!!!”, mientras se llevaban a la momia.

A pesar de la inferioridad, el entrenador de los no-muertos organizó muy bien a sus pupilos, haciendo que derribaran a Otlpita en medio de un intento de desmarque, y obligándoles a resistir los placajes reptilianos, de tal manera que el propio Oy del Sol cayó inconsciente al rebotar contra un tumulario. Parecía que Piños Torcidos, así se llamaba él, les daba las órdenes idóneas, ya que rompía la “caja” que protegía al portador del balón, dejando a Oatluaxtilt inconsciente también.

Pero Uazltz, como buen eslizón era demasiado listo y rápido, así que en un abrir y cerrar de ojos se había ido a la otra banda, que se encontraba vacía. El único rival que quedaba por allí era la otra momia, que resistía los pisotones como si estuviese hecha de piedra misma. Axltsa permanecía asombrado por tal resistencia, así que ni se dio cuenta de que por detrás venía un tumulario que lo golpeó a traición. Todo se volvió negro.

Cuando despertó, su entrenador le contó que Uazltz había anotado sin grandes problemas, a pesar de los últimos intentos del rival de obstruirle. Y que sus dos compañeros saurios se habían despertado antes que él, que habían permitido que el saque se realizara con una superioridad de diez hombres lagarto contra seis no-muertos. Esto parecía haber aburrido al público, que había tirado otro proyectil a un tumulario, mandándole a la enfermería a que recompusieran sus podridos huesos. Incluso su amigo Uazltz se había intentado lucir con un pase ante tal superioridad, pero lo había fallado.

El caso es que ahora todos los inconscientes habían despertado ya, y Axltsa pensó que empezar la segunda parte con el equipo al completo y contra siete rivales no podía ser muy difícil.

-Sssotek essstá contento hoy.- le decía a su compañero Uazltz justo antes de patear el balón.
-Sssí, ¡dessstruyamosss a la ossscuridad!- gritó éste mientras realizaba el saque.

El balón no llegó al otro campo, así que el árbitro se lo dio al necrófago más experimentado. Estos devoradores de cadáveres estaban aguantando en el campo a pesar de ser los más débiles de su equipo.

-Vamosss a hacerlesss que ssse coman a sssusss propiosss compañerosss. Decía Tza-oatl del Oro para animar a sus compañeros en primera línea. Aunque los no-muertos habían sido extremadamente rápidos en moverse durante el saque, no hubo problemas para que los saurios fueran adelantando posiciones, hasta llegar al lado del propio portador del balón. Oatlgorodon lo derribó sin miramientos cuando estaba a punto de escaparse, permitiendo que Axltsa lo recogiera del suelo.

-Ya esss mío.- Decía nuestro amigo.

Pero antes de que dijera la última “o” el necrófago se había levantado y se lo había robado. Lástima que uno de sus congéneres se chocará contra el rocoso Oatluaxtilt y cayera lesionado. “Essstosss cadáveresss deben de essstar realmente malditosss”, pensaba Axltsa al ver esto desde el suelo. Hoy no iba a ser su día ni mucho menos. Con los saurios ya reorganizados tras tanto movimiento, llegó el momento crucial del partido. Quetcuaqteinq cargó brutalmente contra el portador del balón y mandó al necrófago rodando varios metros por el suelo. “¡Nooooooooooooo!”, volvió a oír Axltsa en su cabeza. No se lo pensó y volvió a coger el balón, esta vez iba a marcar sin oposición. Pero, de repente, el árbitro pitaba el final, ¿cómo podía estar pitando tan pronto?, no lo podía entender, le estaba robando su momento de gloria. Pero en seguida lo comprendió, Piños Torcidos alzaba en sus manos una bandera blanca cubierto de lágrimas, una imagen que podía enternecer al eslizón, que le habría hecho derramar algo de líquido de sus ojos, si realmente los hombres lagarto tuvieran ese tipo de emociones. Como no era el caso, al único que se le vio acercándole un pañuelo a Piños Torcidos fue a Gabillas. Comprendía que esta humillación iba a destrozar el prestigio del entrenador.

-A pesar de la mala suerte con las lesiones, lo habéis hecho realmente bien.- Se le oía comentar.
-Ya, pero perdiendo cinco jugadores nada más empezar es literalmente imposible hacer nada.- Pudo articular Piños Torcidos cuando se calmaron sus sollozos.

Los no-muertos y su entrenador abandonaron cabizbajos el campo ante los abucheos de los aficionados, que tiraron unas cuantas piedras más, aunque sin mucho éxito.

Los comentaristas estaban encantados con esta masacre, así que habían decidido dar el premio de Mejor Jugador a los dos saurios más novatos, Oy del Sol y Uazyolt, que lo recibieron exultantes.

Axltsa estaba furioso porque le habían arrebatado la gloria de hacer el touchdown. Pero, en el fondo, estaba feliz. Las cosas volvían a estar de cara, y no habían tenido ninguna baja para el próximo partido, que sería contra un grupo de Funcionarios del Estado muertos hace mucho tiempo. ¿Volvería a escuchar ese susurro que a punto había estado de volverle loco? No lo sabía. “Sssotek es grande”, pensó.
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Mensaje  Keldorn78 Mar 22 Mar 2011, 18:29

Fantásticas crónicas. Como ves tus narradas hazañas han llegado a oidos de otros grupos de segunda. Espero poder leer las siguientes!

Un saludo

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Mensaje  GaBiLLaS Mar 22 Mar 2011, 20:29

Muchas gracias!
Me alegro de que gusten :) Mi tiempo me lleva hacerlas, y me das una gran alegría al decirme esto. Seguiré escribiéndolas, a ver cómo acaba esto jejeje.

Saludos :)
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Mensaje  Juaky1976 Sáb 26 Mar 2011, 14:49

GaBiLLaS escribió:Muchas gracias!
Me alegro de que gusten :) Mi tiempo me lleva hacerlas, y me das una gran alegría al decirme esto. Seguiré escribiéndolas, a ver cómo acaba esto jejeje.

Saludos :)
La verdad es que están muy curradas, ánimo y a seguir escribiendo.
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Mensaje  GaBiLLaS Dom 27 Mar 2011, 14:01

(Gracias también a Juaky, me alegro e que las leáis y os gusten)


Gabillas se acercó a Axltsa, que yacía tumbado al sol en las proximidades del campo de juego, donde acaban de machacar al equipo de no-muertos el día anterior. El entrenador les había dado un día libre para celebrar tan grande victoria, que les hacía soñar con el ascenso a Primera División, a pesar de tener que enfrentarse a uno de los mejores equipos la próxima semana, un grupo de funcionarios fallecidos hace ya mucho tiempo llamados Funcionarios Muy Animados, que iban en el segundo puesto de la clasificación.

-Axltsa, tengo que hablar contigo.
-¿Sssí?- Aunque no lo pareciera, el eslizón había estado esperándole.
-Necesito que reces por Oy del Sol, tengo planes específicos de entrenamiento para él, y voy a necesitar la ayuda de vuestro dios para que se cumplan.

Axltsa estaba asombrado, un humano parecía empezar a creer en el Gran Dios Sotek, y le pedía ayuda, aunque fuera indirectamente a través de él. Esto le colmó de felicidad y aceptó la propuesta de su entrenador. Dejó de tomar el sol y se puso en marcha hacia sus aposentos, donde tenía una estatua de su deidad siempre dispuesta para sus oraciones.

Esa semana la dedicó expresamente a rezar y entrenar en las jornadas intensivas que les había preparado Gabillas esos días. Todos entrenaron el doble de lo acostumbrado, excepto Oy del Sol. Al saurio le había preparado unas sesiones especiales de musculación al margen del resto de compañeros, aunque siempre le sobraba un rato para hacer parte del entrenamiento de grupo.

Llegó el día del partido, y todos acudieron a la misma hora al estadio, que iba a ser el mismo que la jornada anterior. Los augurios eran especialmente buenos para Axltsa: mismo estadio, el doble de entrenamiento y la voz que le había atormentado en el partido anterior no aparecía.

-Essstamosss muy fatigadosss, el entrenamiento ha sssido excesssivo.- Tza-oatl del Oro se dirigía a su entrenador desafiante.
-Creedme, que funcionará.- Dijo el entrenador.

Gabillas, quitándole importancia a los constantes retos del saurio partido tras partido, tranquilizaba a sus jugadores con estas palabras mientras daba palmaditas en la espalda a Oy del Sol. “Le veo distinto”, pensaba Axltsa. Si ya cuando llegó al equipo estaba por encima de la media, ahora el saurio abultaba casi el doble que sus compañeros, casi alcanzando a Kroqlantha en tamaño. Parecía que el plan de Gabillas había funcionado. Todos saltaron al campo con la moral alta a pesar de las dudas.

En el campo sólo esperaba el árbitro, pero pronto empezaron a llegar los rivales. Ese equipo no tenía nada que ver con el de la jornada anterior. El lugar de las momias lo ocupaban golems de carne, esos cadáveres andantes creados en malvados laboratorios. A Axltsa le sorprendió especialmente lo bien equipados que estaban, sobre todo Barrorompe, el necrófago conocido en toda la división por estar al frente de todas las tablas individuales de anotación, experiencia y yardas recorridas. Junto a él corría un tumulario que parecía más grande de lo normal. Ahora Axltsa empezaba a entender el porqué de tanto entrenamiento la semana anterior. Iban a jugar contra unos verdaderos profesionales.

Sorprendentemente el equipo rival, que tuvo la capacidad de elegir, decidió empezar defendiendo. Era un riesgo, pero esto ponía a los hombres lagarto en el difícil reto de anotar en igualdad numérica.

Tras el saque, los saurios y Kroqlantha, que se había podido recuperar de su lesión finalmente, derribaron sin problemas la primera línea rival. Así que Uazltz pudo coger el balón y avanzar hacia sus compañeros en el mediocampo sin problemas, así estaría bien protegido. El entrenador rival parecía haber detectado rápidamente el plan de Gabillas, así que ordenó a uno de sus hombres lobo derribar a Oy del Sol, pero el choque contra semejante muralla fue brutal. Es verdad que consiguió derribarle, pero en el intento fue al suelo sin asomo de vida, por lo que lo tuvieron que retirar del campo.

Pronto los hombres lagarto aprovecharon esta ventaja inesperada y el equipo se internó por la banda izquierda, dejando al otro hombre lobo inconsciente en el proceso. Quetcuaqteinq había aprendido a golpear de verdad tras tantas lesiones causadas en su temporada. Los necrófagos intentaban acorralar a Otlpita en esa misma banda, pero no debieron darse cuenta de que había demasiados rivales en esa zona, así que al final uno de ellos acabó fuera del campo empujado por Huan de la Desesperación. Más atrás, Uazyolt no perdía el tiempo y lesionaba a uno de esos golems de carne que tan grandes parecían. Esto parecía ir como el partido anterior, pero Axltsa no escuchaba ninguna voz en su cabeza, así que iba incluso mejor. Tal vez Sotek les estuviese protegiendo en esos momentos

Ante tanta superioridad, Otlpita decidió desmarcarse hacia el centro, pero fue rápidamente derribado. El rival se veía desbordado ante tan fulgurante inicio de los hombres lagarto y no conseguía frenar el avance, así que el touchdown era inminente. Ahora era Oatluaxtilt el que lesionaba a un zombi para hacer hueco por el centro, donde avanzó el resto del equipo sin más problemas.

-¡Nadie huir de Kroqlantha!- el kroxigor acababa de provocar la caída del necrófago que quedaba gracias a su gran cola prensil.

Ya nadie podía parar a Uazltz, que corrió y corrió para llegar a la esquina contraria, donde no había nadie en yardas a la redonda. Allí esperó junto a Otlpita a que sus compañeros machacaran al otro equipo. Rompieron la clavícula a un tumulario en un duro derribo de Oatluaxtilt, que hoy parecía estar disfrutando como un renacuajo. También pisotearon al necrófago y al otro tumulario hasta dejarlos inconscientes. Mientras, Axltsa observaba como el entrenador rival, Aenor, se tiraba de los pelos casi hasta quedarse calvo maldiciendo su mala suerte. Un rival teóricamente inferior le estaba machacando literalmente. “No comprende que sssomosss losss elegidosss de Sssotek.”, pensaba el eslizón mientras vio anotar el touchdown a Uazltz. ¡¡¡1-0!!!

Ya todo parecía que iba a ser un paseo, pero no habían contado con que estos engendros que tenía como rivales eran a veces capaces de curarse casi instantáneamente de las heridas más mortales, así que ahora tenían en frente a ocho rivales, en vez de los cinco ó seis esperados. Tanto fue así que antes del descanso casi lograron anotar el empate gracias a un saque defectuoso. Lesionaron del tobillo nuevamente a Adohigarit-qa, al que el entrenador le había dado paso para que jugara algo de tiempo. Si no llega ser por la intervención de Otlpita y Axltsa, y el gran esfuerzo realizado por Uazyolt acorralando al portador del balón, habría empatado. Dejaban patente que contra un equipo tan experimentado no se podía confiar nadie. Eso sí, hasta Oatlgorodon se estrenó lesionando a un zombi.

La segunda parte empezó mejor todavía, ya que ahora iban a jugar contra siete no muertos. Esta vez el saque no fue defectuoso, pero la táctica de los rivales iba a ser muy parecida, internarse por una banda. Un golem arrasó a Oatlgorodon.

-No ressspira.- decía Huan, que se encontraba a su lado cuando ocurrió todo.

Los médicos tuvieron que salir al campo a hacerle los primeros auxilios. Gracias a ello Oatlgorodon podría contarlo.

-No nosss podemosss confiar, la muerte essspera en cada rincón de essstosss camposss.- Axltsa trataba de alertar a todos, no quería perder más compañeros cuando todavía no había sido capaz de superar las muertes de Xliltz y de Qla de Itza, que Sotek los tenga en su gloria.

El hombre lobo que quedaba en el campo se internó por el hueco generado por sus compañeros. Estaba a pocas yardas de la zona de touchdown y Barrorompe ya tenía el balón en sus manos. Esto había que pararlo, así que Axltsa llamó a uno de sus compañeros eslizones para que le ayudara.

-¡Tenemosss que pararle, Otlpita!
-Essso essstá hecho.- le respondió éste.

Ambos rodearon como pudieron al sabueso, casi esquivando las babas que éste soltaba en sus cabezas. El resto de los saurios estaba tapado por una línea de zombis, excepto Tza-oatl del Oro, que decidió desafiar a su entrenador una vez más. Castigado siempre a estar en primera línea, se lanzó hacia atrás cargando contra el hombre lobo. Aunque el brutal esfuerzo realizado tuvo su recompensa con el rival en el suelo, Tza-oatl también acabó en el mismo sitio, y aturdido totalmente.

Ahora el portador del balón empezaba a avanzar por el lado contrario, bajo la cobertura de un golem. Ahora el que avanzaba era el gran tumulario, que parecía tener la fuerza de un saurio. Entonces Axltsa lo vio, mientras el hombre lobo se escapaba de su zona esquivándole y Quetcuaqteinq derribaba a un zombi que estorbaba a Oy del Sol en su avance. Sí, lo vio. Los resultados del entrenamiento específico sobre Oy del Sol. Éste se lanzó hacia el tumulario y lo empujó hacia atrás casi sin esfuerzo él solo.

-Sssotek me ha essscuchado.- murmuró Axltsa.
-¿Qué?- decía Tza-oatl desde el suelo, atontado.
-No te preocupesss…

Gran equipo este de los Funcionarios Muy Animados, seguían causando peligro a pesar de la superioridad arrolladora de los hombres lagarto. Ahora, con la ayuda de Barorrompe, el tumulario mandaba a Oy del Sol al suelo. El resto del equipo se dedicaba a tener a los saurios entretenidos. Ahora, aún con la ayuda de Uazyolt, el hombre lobo se les seguía escapando una y otra vez. Era muy complicado jugar contra este equipo.

Axltsa decidió acercarse hacia el portador del balón por si Oy del Sol necesitara ayuda, pero, antes de que llegara, el saurio derribó a éste haciéndole perder el balón. Rápidamente Uazltz y Otlpita se acercaron, pero fueron incapaces de cogerlo. A Barrorompe, que sabía mucho de esto, le dio tiempo a levantarse y apartar a Otlpita, para coger él el balón y apartarse de esa zona.

Se demostró que el entrenamiento intensivo del grupo había hecho efecto, y el primero en comprobarlo fue Tza-oatl del Oro, que logró derribar al hombre lobo gracias a los consejos que durante la semana le había dado su entrenador. ¿Acabaría esto con los constantes desafíos entre ambos? El caso es que Uazyolt quedó libre de todo estorbo y cargó contra el necrófago, aplicando también todos los consejos recibidos, y mandándolo al suelo nuevamente. Aenor alucinaba ante la efectividad de los saurios y acabó rindiéndose ante los acontecimientos volviendo a su asiento. Uazltz había recogido el balón ya y se lo había dado a Otlpita, que en un abrir y cerrar de ojos lo había llevado a la otra punta del campo. Al final se vio obligado a anotar antes de tiempo porque habían lesionado a Huan y derribado a otros dos saurios, lo que dejaba una pequeña vía de repliegue para el equipo rival, que clamaba contra el árbitro por haber a expulsado a un zombi por cometer falta. De todos es sabido que los zombis son odiados en todo el ancho mundo, y que es más fácil ver las malas acciones de estos que los sigilosos pisotones de los eslizones.

El marcador reflejaba 2-0 y ahora jugarían contra seis rivales nada más, porque los rivales inconscientes eran incapaces de salir de ese estado. No pasó nada importante en lo poco que se jugó de partido hasta el final, así que Axltsa lo dedicó a reflexionar. “¿Hemosss ganado por el acierto de Gabillasss durante toda la sssemana o graciasss a la ayuda de Sssotek?” Él pensaba que sería por ambas cosas, pero siempre le quedaría esa duda.

Los entrenadores se despidieron deseándose suerte con mucho respeto y proclamando admiración por los pupilos de cada uno, que estaban entre de lo mejorcito de su división.

Al parecer los comentaristas decidieron que este partido se había ganado gracias a las buenas e independientes decisiones tomadas por Tza-oatl del Oro, así que le dieron el trofeo a mejor jugador una vez más.

Habían ganado un nuevo partido, y ya optaban claramente al ascenso.

-Sssotek sssiempre essscucha.- se dijo a sí mismo Axltsa finalmente.

Pero, de repente, esa voz que ya casi había olvidado volvió: "Algun día volveréis a perder, y sufrirás, vuestro destino se desvanecerá ante vuestros propios ojos, y estareis perdidos."
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Guardianes de Sotek 2 - Brujas Malditas 1

Mensaje  GaBiLLaS Vie 01 Abr 2011, 22:20

Axltsa estaba encantado de volver al campo que tantas alegrías les estaba dando últimamente. Volvían a jugar en campo abierto, a plena luz del sol. Sol que hoy era especialmente brillante, tal vez podría cegar a más de una de esas amazonas a la hora de intentar un pase. Esas hijas de la selva eran especialmente ágiles y podría ser muy difícil pararlas, pero el eslizón estaba confiado. El entrenador, Gabillas, había aprendido a manejar el equipo a la perfección, incluso ya les había demostrado en el partido anterior que, ante su imposibilidad de hacerle aprender nada a Kroqlantha, había sido capaz de hacer de un saurio, en este caso Oy del Sol, algo tan fuerte como un kroxigor. Ahora eran un equipo temible, que haría temblar a cualquier rival.

-¿Tu creesss que essstasss “Brujasss Malditasss” ssson realmente brujasss?- le preguntaba Huan de la Desesperación a su compañero Uazltz.
-No sssé, pero en la ssselva haberlasss, haylasss.-le respondió éste.
-Entoncesss tendremosss que andarnosss con cuidado.- añadió Tza-oatl del Oro, mirando de reojo a su entrenador.

Gabillas trató de tranquilizar los ánimos en cuanto escuchó eso de boca del saurio:
-Tenéis talento de sobra para superar cualquier adversidad. Debéis confiar en vosotros mismos.
Axltsa no podía estar más de acuerdo con el entrenador, además hoy había tenido un sueño. En él, vencían a las amazonas y éstas lloraban desconsoladas. Entraron todos juntos al terreno de juego, donde esperaba ese grupo de mujeres, que miraban desafiantes sin mostrar ni un atisbo de miedo ante la enormidad de los saurios que allí en frente tenían. Ellas eligieron empezar atacando. Habría que defender con uñas y dientes desde el principio.

El saque que realizó Uazyolt quedó bastante cerca del mediocampo, así que, sin esperar un solo segundo, las amazonas empezaron a empujar a los saurios que por allí se encontraban. Aguantaron bien los hombres lagarto, excepto Huan, que se vio derribado y no pudo evitar que hasta dos amazonas se internaran por su banda mientras su compañera había cogido el balón y se había retrasado hacia su campo, con escasa cobertura. Uazyolt y Quetcuaqteinq no dudaron en frenar esa internada por la banda bajo la atenta mirada de Axltsa, que se preparaba para interceptar a cualquiera de ellas que intentara huir de los saurios. Para su grata sorpresa, Uazltz y Otlpita había aprovechado para presionar de cerca a la portadora del balón, que se veía acosada por dos pequeños eslizones sin casi haberlo visto venir.

-¿Cómo jugarssse a esssto?- Kroqlantha parecía haber olvidado todo en su corto período de inactividad por la lesión sufrida en partidos anteriores, y no se movía.

Al ver semejante presión, una amazona más acudió a ayudar a su compañera a librarse de los dos eslizones que la estaban hostigando, pero la portadora del balón fue incapaz de esquivarlos y se fue al suelo sin poder salir de allí. De haberlo conseguido, podría haber pasado a una de sus compañeras que estaba libre de marca en campo rival. “De buena nos hemosss librado”, pensó Axltsa. En cambio, las cosas se ponían de cara para el grupo de hombres lagarto. Huan, que ya se había recuperado del primer golpe, acudió a ayudar en la presión, mientras Oatluaxtilt sacaba a una rival del campo que, ante la paliza que le propinaron unos energúmenos del público, tuvo que ser sacada de las puertas del otro mundo por los eficaces médicos que su equipo tenía.

-¡Ya acordarme!-

Kroqlantha se acababa de acordar de su función en el campo, y partió la clavícula a la rival que tenía en frente, que se retiró del campo entre gritos de dolor. Axltsa pudo escuchar a su entrenador decir un “¡Sí!” bastante efusivo. El kroxigor lesionaba por primera vez en toda la temporada a un rival, y eso debía ser digno de celebrar. Todo esto iba pensando Axltsa mientras corría a tapar un hueco sin ni siquiera darse cuenta de mirar al suelo, así que tropezó accidentalmente yéndose de cabeza al suelo. Menos mal que sus compañeros aguantaron en pie, haciendo imposible que nadie cogiera el balón, hasta que llegó la ayuda de Tza-oatl del Oro, que en su embestida dejo inconsciente a una de las dos amazonas que quedaban en pie cerca. Los tres eslizones no tuvieron problemas para derribar a la otra. Puesto que la lucha en el mediocampo era encarnizada y no había rivales cerca, Huan de la Desesperación cogió el balón y corrió hacia la línea de touchdown, muy lejos del mediocampo, y acompañado por Otlpita. Seguro que iba a anotar. Axltsa trataba de tapar huecos para que nadie alcanzara a sus compañeros, pero fue imposible contener a las ágiles amazonas por mucho tiempo, así que Huan tuvo que anotar sin pensárselo.

El resultado de 1-0 daba aún más confianza a Axltsa, que veía en este partido una oportunidad para marcar muchos touchdowns. Nada más lejos de la realidad, entre el trabajo que los médicos habían hecho y los barriles de Nenas Bloodweiser que tenían esas “damas” iban a tener que jugar con superioridad de un solo jugador. Once contra diez, así que nada estaba decidido.

De repente, empezó a llover. “¿Cómo ssse puede passsar de un sssol tan brillante a esssta lluvia intensssa? Seguro que Sssotek tiene algo que ver en esssto.” Axltsa confiaba en que esta ayuda divina complicaría el juego de pase de las amazonas. Éstas volvieron a penetrar por la banda de Huan, que cayó inconsciente ante la acometida de una de sus blitzers. La jugada se repetía, pero ahora la lanzadora estaba mejor cubierta. Otra vez los saurios trataron de contener la incursión en la banda pero, esta vez, casi todo el equipo de hombres lagarto se volcó a defender esa banda. Tal cosa la aprovecharon las astutas amazonas para entrar por la banda contraria, donde sólo Otlpita y Tza-oatl pudieron contener a duras penas el avance, mientras iban llegando compañeros. Pero la ventaja que habían cogido las Brujas Malditas ya era incontenible, y por mucho que intentaron estorbar a todas, incluso rodeando a la portadora del balón, éstas se las arreglaron para hacer un pase lejos del alcance de Axltsa (nuestro amigo había intentado tapar una posible línea de pase), que acabó en las manos de su receptora, en la misma línea de touchdown. Las amazonas empataban casi al final de la primera parte y además Otlpita había quedado inconsciente en el proceso, aunque despertó rápidamente, así que pudo volver a entrar.

Hubo que hacer un saque intrascendente antes de terminar. Pero en Blood Bowl casi ninguna jugada es intrascendente, y menos si los aficionados deciden divertirse tirando piedras a los jugadores. En una lluvia de pedradas por parte de los mismos energúmenos de antes, una de las amazonas tuvo que ser retirada del campo por una gran brecha en la frente. Además, nada más sacar, Quetcuaqteinq rompió la clavícula de otro rival. “¿Qué tendrán essstasss chicasss en el hombro que ssse lesss rompe tan fácilmente?”, pensaba Axltsa mientras se retiraba junto con sus compañeros al descanso.

Su entrenador les animó a seguir en esa línea, si seguían retirando a amazonas del campo, ganaría con extrema facilidad. Huan ya había despertado, así que volvían a ser once, y ahora sólo quedaban en pie ocho amazonas.

Ellas sacaron muy profundamente y, aprovechando que todos los saurios miraban cómo volaba el balón, se reorganizaron defensivamente para evitar los golpes más fuertes del inicio. Kroqlantha no pareció entender muy bien la nueva situación y no hizo nada, pero Quetcuaqteinq golpeó sin pensárselo a la más cercana para dejarla inconsciente. Los golpes del saurio debían ser realmente dolorosos, porque ya había eliminado a varias rivales. Uazltz pudo coger el balón, justo a tiempo para ver cómo las rivales golpeaban violentamente a Oatlgorodon, dejándolo inconsciente también y abriendo un hueco por el que se colaron varias de ellas. Esto obligó a los compañeros de Axltsa a hacer una caja defensiva para proteger al portador del balón, que en un abrir y cerrar de ojos se había desplazado al mediocampo para dejar atrás la incursión rival.

Las amazonas habían tenido que arriesgar mucho para abrir el hueco, así que una de ellas se quedó indefensa en el borde del campo, dejando que Uazyolt la sacara del mismo de un empujón. Los saurios habían adoptado una vorágine de violencia pocas veces vista y ahora otra amazona caía inconsciente a manos de Tza-oatl del Oro. “Esssto essstá hecho.”, pensaba Axltsa, que de momento no había necesitado hacer nada importante. Hoy sus compañeros estaban realizando tan gran partido, que el eslizón se sentía innecesario. Las cinco amazonas que quedaban eran incapaces de frenar el avance rápido del rival, que se plantó con su formación intacta hasta la línea de touchdown rival.

-¡Esperad ahí!- ordenaba Gabillas desde la banda.

“El míssster debe querer asssegurar el resultado”. Axltsa se sentía ganador, todo lo contrario que sus rivales, que decidieron dedicar el tiempo a perseguir a los débiles eslizones. Otlpita fue cazado, y mandado a la enfermería, pero no sin que Quetcuaqteinq interceptara a una de las rivales dejándola inconsciente. Ahora fue Axltsa el perseguido, que no dudó en correr hacia sus compañeros para protegerse. Gracias a esto, se dio cuenta de que allí cerca una amazona esperaba en el suelo para intentar un último y desesperado intento por robar el balón, así que la pisó sin miramientos. Al árbitro no pareció gustarle, así que decidió echarle. Pero gracias a eso Uazltz pudo anotar sin ningún inconveniente. El marcador final iba a ser de 2-1, y habían machacado al equipo rival, que se vería obligado a reponer varias jugadoras.

“Eliminamosss las opcionesss de ellasss para aumentar lasss nuestrasss”, reflexionaba el eslizón mientras los entrenadores se despedían comentando los detalles del partido. A los comentaristas pareció gustarles el juego del omnipresente Otlpita, así que le premiaron con el trofeo a Mejor Jugador.

-¡Sssí!- exclamó el eslizón.

La temporada se aproximaba a su fin, y hoy el equipo había dado señales de ser imbatible. Axltsa admiraba el trabajo que estaba realizando Gabillas, un entrenador mediocre y desconocido en el que Sotek había depositado su confianza. Los designios de los dioses no dejaban de ser complejos. ¿Podrían cumplirse? ¿Conseguirían su objetivo Axltsa y sus compañeros?
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty BMX Snow Raiders 1 - Guardianes de Sotek 1

Mensaje  GaBiLLaS Sáb 09 Abr 2011, 23:49

-¿Va todo bien, missster?- Axltsa se dirigía a Gabillas tras haber observado la cara de preocupación de su entrenador.

-No te preocupes Axltsa, sal ahí y haz lo que sabes hacer.- respondió Gabillas sin demasiada convicción.

“El missster debe essstar preocupado por nuessstra falta de entrenamiento”, el eslizón llegó así a la conclusión de que la plaga de pequeñas lesiones que habían sufrido en los entrenamientos de esta semana les podría pasar factura en el encuentro que estaban a punto de disputar. Su amigo Uazltz parecía estar atento a la conversación, por eso se dirigió a él:

-Sssomosss muy sssuperioresss a ellosss, ya verásss.

Axltsa asintió con mucha serenidad, hoy conseguirían la victoria y su objetivo de subir a Primera División, estaba convencido de ello. Así que saltó al campo con el resto de sus compañeros, donde les esperaban esos salvajes nórdicos que tan bien jugaban al Blood Bowl.

-¡Pero sssi van casssi desssnudosss!- Quetcuaqteinq se frotaba las manos al decir esto.

La verdad es que jugar tan solo con un taparrabos, unas hombreras y un casco con cuernos no debía proteger mucho de las lesiones a unos seres humanos como esos. “Esos lujos sólo nos los podemos permitir los hombres lagarto, gracias a nuestras escamas”, pensaba Axltsa extrañado ante tal locura.

-¡Kroqlantha querer dessstrozarlesss!- el kroxigor no podía superar su corto historial de lesiones provocadas en rivales.

El hecho de haber lesionado un solo jugador en toda la temporada no debía dejar de martirizar la pequeña mente de Kroqlantha. Hoy se le presentaba una gran oportunidad para acabar con sus penas.

Con todos colocados, Oy del Sol realizó el saque, con tan mala suerte que, tras un mal golpeo, el balón no pasó ni del mediocampo. Así que los nórdicos no tuvieron problemas en organizarse para el ataque, yendo rápidamente hacia la banda izquierda y cogiendo posiciones muy ordenadas. Iba a ser muy difícil defenderlos, pero Axltsa sabía que los saurios eran capaces de reventar las líneas rivales en un abrir y cerrar de ojos. Estaba tranquilo. Se dedicó a esperar atrás junto con Uazyolt por si alguno de aquellos hombres superaba las líneas de saurios que, poco a poco, los iban acorralando hacia la banda por donde querían pasar. De hecho se vio como Otlpita dejaba inconsciente al más adelantado de ellos, con la ayuda de dos compañeros.

Algo había pasado inadvertido para Axltsa. En las filas rivales había dos ¡hombres lobo! De hecho, uno de ellos empezó a empujar a los eslizones hacía delante, para abrir hueco y ayudando a que el portador del balón y el resto del equipo avanzara poco a poco. Pero con Quetcuaqteinq en el campo, cualquier avance puede llegar a ser imposible. Mandó a uno de ellos a la enfermería directo, como venía siendo habitual en sus últimos partidos. Esto debió envalentonar a los eslizones, ya que, teniendo al hombre lobo acorralado contra la banda, un ligero empujón de Otlpita lo sacó del campo, dejándole en una encarnizada pelea contra los aficionados que habían aprovechado la ocasión para agredirle.

Parecía que las cosas iban bien, así que Axltsa no dudó en avanzar hacia la pelea, seguido también de Uazyolt. Llegaron a tiempo para ver cómo Oy del Sol derribaba al portador del balón, que salía fuera y era devuelto al campo justo al lado del otro hombre lobo, que había sido derribado por la cola prensil de Kroqlantha.

-¿Qué hacer balón ahí?

El kroxigor era incapaz de comprender lo que había pasado, así que dejó que el hombre lobo se levantara y derribara a Oatluaxtilt, que se había acercado a la zona para proteger el balón. Uno de los guerreros nórdicos pudo coger el balón sin problemas y volver hacia la banda otra vez. Por fin reaccionó Kroqlantha y le persiguió. La lástima es que, cuando Oy del Sol iba a volver a placarle lo hizo muy mal, y cayó al suelo, propiciando que avanzaran mucho más, y superaran las líneas defensivas de los hombres lagarto. En el proceso Uazltz había quedado inconsciente, así que Axltsa y el reto de eslizones se tuvieron que esforzar en volver sobre sus pasos y tapar huecos. Además, Uazyolt cargó contra el portador del balón y lo derribó. El balón volvió a salir fuera y fue devuelto muy cerca de la propia línea de touchdown. Otlpita tuvo que esforzarse en recogerlo y volver para dárselo a Axltsa, que parecía estar más protegido. Pero esto no deja de ser una quimera cuando te enfrentas a unos guerreros nórdicos perfectamente entrenados y capaces de escabullirse de cualquier situación para cargar contra el portador del balón, y mucho más si Tza-oatl del Oro cae al intentar abrirse paso entre sus enemigos. Y esto es lo que hizo uno de ellos, portador de un casco con un solo cuerno, que fue capaz de esquivar a dos saurios para cargar contra Axltsa y hacerle perder el balón, que quedó rodeado de hombres y lagartos. En mitad de la caída a Axltsa le pareció ver un par de orejas puntiagudas sobresalir por ese casco.

Parecía que el balón no se iba a mover de ahí, pero el empuje de los nórdicos amenazaba con lo contrario, a pesar de que Kroqlantha volvía a derribar a un rival con su cola prensil.

-Esssto ssser muy divertido.

Al kroxigor fue presa de un ataque de risa incontenible, por lo que quedó inutilizado. Al ver esto, Axltsa decidió que debía sacar el balón de allí como fuera, pero el nórdico de orejas puntiagudas le puso la zancadilla vilmente y le hizo caer al suelo frustrando el intento. “No passsa nada, esssto essstá lleno de compañerosss míossss.”, penasaba el eslizón. Huan de la Desesperación y varios saurios hacían casi imposible que nadie cogiera el balón. Pero ese guerrero tenía algo especial, estaba hecho de otra pasta. Cargó contra Huan, librándose del acoso de los saurios, le provocó una contusión que haría que no jugara más, el balón salió disparado hacia delante, lo cogió, y anotó. 0-1, las cosas se ponían feas. “Esss una máquina”, pensó Axltsa.

Para entonces, Uazltz ya había despertado y, gracias a la incorporación de Adohigarit-qa, podrían jugar once hombres lagarto contra ocho nórdicos.

-Debemosss machacarlesss indissscriminadamente para ganar.- Tza-oatl del Oro animaba así a sus compañeros.

La verdad es que Axltsa opinaba lo mismo, y decidió poner todo de su parte para dar la vuelta a la situación. Unos humanos en pelotas no podían ganarles, eso sería humillante. De ser así, perderían todo el apoyo de su dios Sotek, estaba convencido de ello. Los nórdicos sacaron, y pronto los saurios se pusieron manos a la obra, derribando a la primera línea rival. Otlpita y Uazltz no dudaron en desmarcarse en campo enemigo, mientras Axltsa cogía el balón. Adohigarit-qa aprovechó para pisotear con la ayuda de sus compañeros a uno de los rivales caídos y, aunque fue expulsado, ayudó obligando a retirar del campo al rival lesionado. Ya sólo quedaban siete. El desmarque de los eslizones los dejaba completamente indefensos. Otlpita fue rodeado, y Uazltz fue mandado directo a la enfermería. “Essstosss ssseresss nórdicosss no ssse andan con tonteríasss”, pensaba Axltsa al ver caer a su compañero. En el último momento intentó pasar a Otlpita, pero fue imposible conseguirlo entre tanto rival rodeándole. Tocaba irse al descanso perdiendo, y ahora sólo eran nueve hombres lagarto.

Al parecer varios de los rivales que habían caído inconscientes se habían despertado desorientados y enfurecidos, y decidieron irse a los alrededores del campo a cortar leña para centrarse y liberar sus confusas mentes. Esto ayudaba a Axltsa y sus compañeros, ya que iban a jugar contra siete rivales, podrían seguir machacándoles físicamente si no podían hacerlo tácticamente. El saque que realizaron los nórdicos fue casi perfecto, dejándolo casi al fondo del campo. Oatluaxtilt no dudó en atacar violentamente a uno de los líneas, dejándolo contusionado hasta tal punto, que tuvieron que retirarlo en camilla. Los saurios formaron una línea impenetrable en el mediocampo mientras Otlpita recogía el balón al fondo del mismo.
Algo raro empezó a pasar en el cielo, las nubes se movían violentamente en espiral. Los hombres lagarto no salían de su asombro cuando vieron cómo un relámpago bajaba del mismo cielo mandaba a Otlpita al suelo. Increíblemente el eslizón no sufrió ninguna herida, y podría continuar. Los hombres lagarto empezaron a sentir miedo. “Esss másss poderossso el diosss nórdico que Ssssotek? ¡No puede ssser!”, pensaba Axltsa presa de un miedo incontenible.

Pero el miedo no suele durarles mucho a los hombres lagarto, así que no dudó en colocarse detrás de Oatluaxtilt para avanzar un poco más, convencido de que Otlpita volvería a levantarse y coger el balón. Así lo hizo su compañero. Pero hoy Axltsa tendría pesadillas con el berserker nórdico de orejas puntiagudas, que cargó contra él, dejándolo dolorido hasta tal punto, que no pudo seguir. Edgy, el entrenador rival, parecía haberles dado órdenes claras de eliminar a todos los eslizones. Esta última lesión envalentono a los pocos rivales que quedaban, que avanzaron atravesando líneas defensivas, cosa que obligó a Otlpita a correr hacia el mediocampo en busca de la protección de los saurios, que taparon todos los huecos que pudieron. Pero el hombre lobo más atrasado se dio una carrera descomunal en su dirección que le dio la posibilidad de cargar contra él, haciéndole soltar el balón. Por suerte, no había rivales en disposición de cogerlo. El único que tenía alguna posibilidad quedó inconsciente al intentar esquivar a Tza-oatl del Oro y caer de cabeza al suelo. Los saurios, a base de golpes consiguieron controlar la situación mientras Otlpita reaccionaba lentamente.

Volvió a aparecer la figura del nórdico de orejas puntiagudas, que fue capaz de esquivar a los dos saurios que lo rodeaban y lanzarse a pisar a Otlpita. La imagen de la derrota se paseó por la cabeza de Axltsa cuando vio que su compañero había quedado inconsciente, pero Gabillas tenía otros planes.

-Despertadle.- le decía a los médicos.
-¿Cómo?- respondía el médico del equipo.
-Que lo despertéis.- insistió Gabillas.
-Pero… esto no es lo habitual…-el grupo de médicos parecía incrédulos ante la petición.
-¡Que lo despertéis!

El tono y la mirada de Gabillas no admitían más réplicas, así que el médico corrió hacia el campo para reanimar al eslizón que, poco a poco, pareció salir de la inconsciencia. Axltsa sintió que el susto se le empezaba a pasar al ver como los saurios volvían a controlar la situación a base de empujones y golpes. Los dos hombres lobo acababan de ser enviados al mundo de la inconsciencia.

-¡Dios mío!- exclamó Gabillas.

Tza-oatl del Oro, impaciente por la lentitud de Otlpita en salir del aturdimiento, no dudó en coger el balón y salir corriendo directo al touchdown.
-¿Cómo lo ha hecho?- Uazltz le preguntaba a Axltsa en el banquillo.

Axltsa no salía de su asombro, y se quedó largo rato con la boca abierta. Gabillas, emocionado, dijo:

-Este saurio no para de sorprenderme.

Parecía que la rivalidad existente entre jugador y entrenador iba a acabar ese mismo día. Al margen de todo esto, las intenciones del rival seguían siendo claras, eliminar al eslizón. El árbitro ya se cansó de tanto juego sucio y decidió expulsar al berserker nórdico cuando vio que insistía en los pisotones a Otlpita que, esta vez, aguantaba como podía.

-¿Dónde ir Tza-oatl con el balón?-Kroqlantha estaba conmocionado por la situación y no sabía qué hacer, miraba a su entrenador en busca de respuestas.

Tza–oatl del Oro no dudó en hacer el primer touchdown de su carrera y empatar el partido. Aún había tiempo para darle la vuelta al resultado y todos lo celebraron. Ahora eran ocho, pero sólo jugarían contra cinco rivales, y eso gracias a que los hombres lobo acababan de despertarse.

El saque volvió a ser lamentable, así que esta vez Edgy ordenó dárselo a un hombre lobo, que cargó por la banda contra Tza-oatl del Oro en busca de un hueco. Este saque iba a complicar cualquier intento de remontada, ahora tocaba defender el empate con uñas y dientes. “Essspero que el riesssgo corrido no nosss passse factura.”, pensaba Axltsa al ver el avance rival.

Menos mal que Kroqlantha no paraba de hacer estragos con su cola prensil, uno de los hombres lobo volvía a caer presa de ella y caía inconsciente, convirtiéndose en el tercero en la cuenta del kroxigor. Quizás hoy fuera su mejor partido de la temporada. La superioridad adquirida por los hombres lagarto se hizo ya patente cuando Tza-oatl del Oro derribó al otro hombre lobo, haciéndole perder el balón. Pero cuando Axltsa se pensaba que su equipo ya se había librado del guerrero nórdico de orejas puntiagudas, apareció otro. De repente otro de estos portadores de casco con un solo cuerno, salió del marcaje saurio, recogió el balón, y realizó un pase magistral a uno de sus compañeros, cubierto por Oy del Sol. Todo esto en un momento. Éste otro no tuvo problemas en esquivar al saurio y a punto estuvo de marcar, si no llega ser porque el resto de saurios cargó brutalmente contra él cerca de la línea de touchdown, frustrando el último ataque “élfico” de los nórdicos, que habían realizado un partido soberbio, a pesar de las bajas.

El árbitro pensó que ya había habido suficiente sangre derramada y pitó el final. Ambos equipos tendrían que conformarse con el empate.

Gabillas no dudó en felicitar a Edgy por el gran partido realizado ante la atenta mirada de Axltsa, que fue galardonado como Mejor Jugador por su entrega. Era la segunda vez que obtenía éste trofeo, y se prometió a sí mismo entrenar duramente para volver a tener otro.

Pero el relámpago que había aparecido en mitad del partido no dejaba de preocuparle al eslizón. ¿Qué clase de dios tenía tanto poder para hacer eso? Axltsa estaba convencido de que Sotek no podía permitir que otro dios se entrometiera en sus planes, y miró al cielo y pensó:

“Allí arriba debe essstar librándossse una gran batalla”.
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Los Guardianes de Sotek persiguen su destino Empty Godos of War 0 - Guardianes de Sotek 4

Mensaje  GaBiLLaS Vie 15 Abr 2011, 00:11

-¿En essste campo vamosss a jugar?- decía Tza-oatl del Oro a su entrenador con cara de pocos amigos.

Al parecer la organización les había reservado un campo de entrenamiento apartado del mundo para jugar el partido contra el equipo de enanos, que ya no se jugaban nada. Al saurio seguramente le habría gustado celebrar el fin de temporada a lo grande.

-Nos tendremos que conformar con esto chicos.-dijo Gabillas tranquilamente.

El saurio sonrió bajo la atenta mirada de Axltsa. El eslizón había observado que últimamente Tza-oatl se llevaba mejor con su entrenador y que las tensiones de inicio de temporada se habían rebajado casi totalmente. Siguieron andando todos juntos hacia el campo donde esperaba el equipo rival.

-¡Ah! Ya viene.-dijo, de repente, Gabillas.

Detrás de ellos, a lo lejos, se divisaba la pequeña silueta de un eslizón que corría a toda velocidad hacia ellos. En cuestión de segundos llegó a su altura, y la cara de sorpresa que se dibujó en la cara de Axltsa fue más que elocuente. Ambos eslizones se quedaron mirando unos segundos, hasta que Axltsa exclamó:

-¡Primo! ¿Qué hacesss tú aquí?

El eslizón sonrió abiertamente y dijo:

-Puesss… me enteré de que estabaisss sssalvando el mundo y no quería perdérmelo.- respondió este.

Ambos se quedaron mirando, sin moverse, ante la atenta mirada del grupo, que se dividía entre caras de incredulidad y alegría ante tal coincidencia. Entonces, Axltsa se dirigió a todos:

-Osss presssento a mi primo Axltlaqs.

Todos se aproximaron a saludarle y darle la bienvenida, encantados de que el primo del miembro más querido del equipo estuviese con ellos.

-¡Vamos! Que os están esperando…- interrumpió Gabillas, señalando hacia el campo de juego.

Todos fueron corriendo hacia allí sin más demora, y lo que encontraron no les dejó indiferentes. El equipo rival estaba compuesto de once enanos, algunos de ellos fuertemente acorazados, y también de un artefacto grande y extraño.

-¿Qué esss essso?-preguntaba Uazltz.

-A essso lo llaman apisssonadora.- le respondía Tza-oatl del Oro, que parecía haber estado informándose antes del partido.

-Esssa me la dejáisss a mí.- decía Oy del Sol, muy confiado de sus posibilidades.

Se colocaron ante los rugidos de esa máquina y la mirada audaz de los enanos, carentes de todo miedo ante los grandes saurios, que abultaban cinco veces más que ellos. El equipo de hombres lagarto eligió empezar atacando. Era muy importante coger la iniciativa en un partido que se preveía muy duro. El saque que hicieron los enanos fue muy corto, tanto que cayó en la banda derecha, justo entre Kroqlantha y Huan de la Desesperación. Los saurios rápidamente se pusieron manos a la obra, apartando a los enanos más cercanos. Pero Axltsa quedó impresionado ante la fuerza con que Oy del Sol golpeó al conductor de la apisonadora, dejándolo inconsciente. Nunca había visto nada igual.

La reacción del equipo rival fue inmediata: los médicos salieron a despertarle. “Deben de haber pensssado que sssin esssa máquina essstán perdidosss”, reflexionaba el eslizón. Otlpita se había acercado a la zona del balón para esperar a que Uazltz lo cogiera, pero éste fue incapaz. Los enanos no dudaron en avanzar masivamente hacia el mediocampo para presionar, pero Otlpita no se lo pensó más y fue él el que cogió el balón, para luego correr hacia atrás con él, lejos de la melee. Axltsa veía la situación clara: los enanos, que funcionaban como uno sólo, apoyándose unos a otros para derribar a los poderosos saurios, eran metódicos en su tarea, tanto, que descuidaban lo demás, proteger las internadas rivales. Así que no lo dudó, se desmarcó hacia el campo rival a la espera de que Otlpita avanzara para darle el balón.

Mientras tanto, Uazltz bailaba de un lado a otro para esquivar las acometidas de la apisonadora, que ya se había levantado, en el mediocampo. Tza-oatl del Oro era pisoteado por varios rivales y, ante la pasividad del árbitro, era retirado inconsciente. Entre tanto movimiento, a un enano le había dado tiempo a marcar a Axltsa. Viendo esto, su compañero Otlpita decidió darle el balón a Uazltz, que ya bailaba lejos de la apisonadora y pudo correr con él hacia la línea de touchdown rival sin oposición alguna, gracias a la cobertura de Axltsa y Huan de la Desesperación. Los saurios no paraban de caer al suelo, como escudos humanos.

-¿Dónde essstar balón?- Kroqlantha parecía estar mirando hacia todos lados en medio de ese caos formado en el mediocampo. Así estuvo un rato, sin hacer nada.

Axltsa fue capaz de volver loco a su marcador hasta tal punto, que se acabó cayendo sólo al suelo. Los golpes no paraban de sucederse, dejando otro inconsciente por el camino. Esta vez fue Oatlgorodon. Incluso la apisonadora fue expulsada por el árbitro cuando se la veía decidida a pasar por encima de un saurio en el suelo. Ante la situación, Uazltz no esperó más para marcar y atravesó la línea de touchdown. El 1-0 había llegado rápidamente.

Sólo Tza-oatl despertó de su letargo, así que Axltlaqs tuvo que salir para completar los once jugadores. Más velocidad no le vendría mal al equipo, viendo el daño que le había hecho esto a los enanos.

Se volvió a sacar, bastante cerca del mediocampo. Los hombres lagarto no dudaron en intentar penetrar la defensa de los enanos incluso antes de que estos reaccionaran. Cuando el rival empezó a moverse, los saurios ya estaban empujando y Uazltz se había colado en el campo rival. Todos habían ganado posiciones. Esto debió poner nerviosos a los enanos, porque uno de ellos hizo un placaje al límite contra Tza-oatl del Oro, tanto que el saurio pudo contrarrestarlo y enviarle al suelo. Esto permitió que los hombres lagarto abrieran más hueco. A pesar de ello, Uazltz falló en el momento de coger al balón. Gran cantidad de enanos empezaron a llegar a la altura del eslizón, que esquivaba los golpes como nadie. Pero los enanos seguían nerviosos, y ahora un blitzer salía rebotado en un placaje contra Oatluaxtilt.

Los empujones se sucedieron en torno al balón hasta que, de rebote, cayó en las manos de un corredor enano que, incapaz de salir de allí, fue derribado por Axltlaqs. Entre primos quedó la cosa, porque ahora el balón caía en las manos de Axltsa. A la desesperada intentaron placarle sin éxito, así que, en un abrir y cerrar de ojos, anotó el 2-0. Estos enanos eran incapaces de frenar a los veloces eslizones.

Esto no parecía hacerles gracia a los orgullosos enanos. Tanto era así, que una discusión de uno de ellos con Oatlgorodon, que ya había despertado, terminó en unos graves disturbios entre los pocos aficionados que había por allí, en aquel lejano campo de entrenamiento. Dio tiempo a una jugada de los enanos que, sólo aprovecharon para repartir más golpes, llevando de nuevo a Oatlgorodon, con el que la tenían tomada, al banquillo inconsciente.

Llegó el descanso y, para aquel entonces, el día tan caluroso que estaba haciendo había hecho estragos. Un enano y Oy del Sol eran incapaces de seguir, agotados por el esfuerzo. Necesitarían un descanso.

-No passsa nada, tenemosss cambiossss.- Adohigarit-qa estaba ansioso por salir a jugar.

Comenzó la segunda parte sin demora. El saque que hicieron al principio de la segunda parte salió fuera, así que el equipo enano no tuvo problemas en darle el balón a su corredor y rodearlo de enanos para protegerlo. Parecía imposible superar a tanto enano acorazado, así que fueron avanzando hacia una banda sin problema.

Adohigarit-qa iba a tener que retirarse muy pronto del Blood Bowl, ya que las lesiones habían perjudicado gravemente a su velocidad tanto que, corría poco más que un saurio, algo inusual en un eslizón. Pero los eslizones a veces tienen otra característica: son pequeños, incluso más que un enano. Precisamente uno de los enanos más llamativos, con una cresta en la cabeza, debía estar tan acostumbrado a mirar siempre para arriba, que no vio como Adohigarit-qa le ponía la zancadilla e impedía que cubriera al portador del balón.

-¡Muy bien Adohigarit-qa!

Esto le iba diciendo Uazyolt a su compañero mientras se lanzaba a por el portador del balón, empujándole hacia atrás pero sin derribarle. Pero el principal trabajo estaba hecho, el corredor enano ya no estaba protegido. A la desesperada corrió hacia la banda, poniéndose al alcance de Axltsa que, con ayuda, fue capaz de derribarle, haciendo salir el balón fuera. El mismo fue devuelto al campo detrás de la línea defensiva de los hombres lagarto. Otlpita, que estaba bastante cerca, lo recogió sin problemas y se alejó del barullo.

En el proceso, varios eslizones habían tenido que arriesgar defendiendo muy de cerca a los enanos, tanto que, Adohigarit-qa fue golpeado y quedó inconsciente. En cambio, el resto de sus compañeros aguantó los golpes. Axltsa, al ver todo esto, miró a su primo con temor, ya que no quería que en su primer partido saliese lesionado. Le miró y le dijo:

-Ven conmigo.

Juntos esquivaron a los enanos que les presionaban y corrieron a tapar huecos para facilitar el avance de Otlpita. Axltsa cayó inconsciente. Tardó en despertarse. Tanto que no pudo ver como Otlpita marcaba el 3-0. Pero pronto despertó, y observó como cinco enanos abandonaban el campo deshechos bajo sus armaduras por el calor abrasador. Ahora jugaban nueve hombres lagarto contra cinco enanos, ya que dos eslizones habían caído exhaustos entre tanta carrera.

Se veía al poco público que había impaciente, demasiado impaciente. Tanto lo estaba que, nada más sacar, algunos aficionados saltaron al campo a agredir a los jugadores, dejando en el suelo a un jugador de cada equipo. El saque había sido extremadamente corto, había caído justo en el mediocampo, en las manos de un defensa, que se las vio y se las deseó para cogerlo. El balón le quemaba en las manos, así que se lo dio a su corredor en un preciso pase. Casi no le dio tiempo a éste a mirarlo, ya que pronto tuvo a Quetcuaqteinq en sus narices, quien le golpeó duramente, mandándolo al banquillo totalmente inconsciente. Como el balón había quedado en el suelo y los torpes enanos no podían salir de los marcajes de los saurios, Otlpita pudo recogerlo y entregárselo a Axltsa, que no pudo cogerlo. El pobre aún no se había despertado del todo. Otlpita entonces volvió a cogerlo para marcar él el último touchdown de la temporada. Lo consiguió. Los hombres lagarto se despedían de la temporada con un contundente 4-0. Se demostraba que los enanos están indefensos ante la velocidad de un eslizón.

-Quería que tu marcarasss el último, Axltsa. Lo siento.- Otlpita se disculpaba así ante él.

-No passsa nada, tú te lo merecíasss mucho másss que yo. Has hecho un partidazo.- le respondió éste.

Al parecer los comentaristas opinaban de otra forma, ya que le dieron el Trofeo a Mejor Jugador a Huan de la Desesperación. Al parecer valoraban ante todo, la resistencia que había mostrado el eslizón a los golpes de los enanos. Huan, aún aturdido por el calor, recibió el trofeo sonriente.

El entrenador rival, Godo Fredo, no dudó en felicitar a Gabillas por su victoria, esperando verle de nuevo en un terreno de juego para luchar de nuevo limpiamente. Nacía una hermandad entre hombres lagarto y enanos. Ambos equipos habían sido capaces de terminar el partido limpiamente, sin causar la lesión de ningún rival. Las relaciones entre ambas razas mejorarían sensiblemente a partir de ahora.

Se despedía a lo grande la temporada, con una abultada victoria y el más que probable ascenso a Primera División. El primer paso del gran plan estaba dado. “Sssotek debe essstar rebosssante de felicidad.”, pensaba Axltsa mientras abandonaba el campo con sus compañeros. Todo el equipo iría a celebrarlo a Lustria, junto con su pueblo. Quatzlapok estaría orgulloso de ellos. Pero Axltsa no pensaba en Quatzlapok. Ahora estaba entregado por completo a la grandeza de Sotek. Abrió su alma extendiendo los brazos y mirando al cielo, dispuesto a sentir la felicidad de su dios y compartir su poder. Estuvo así un rato, entregado.

No sintió nada.
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Mensaje  Juaky1976 Vie 15 Abr 2011, 03:19

Como siempre, chapó por la crónica Gabillas. Sigue así y suerte en primera crack.
Saludos.
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Mensaje  GaBiLLaS Vie 15 Abr 2011, 10:10

Juaky1976 escribió:Como siempre, chapó por la crónica Gabillas. Sigue así y suerte en primera crack.
Saludos.
Gracias, otra vez. Veo q te mola leerlas, a ver si para la temporada q viene t animas a escribir, q ya verás como engancha ;)
En breve escribiré una pequeña despedida de temporada intelecto
Y suerte a tí también, que la próxima temporada subes seguro! quieto
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Mensaje  Juaky1976 Vie 15 Abr 2011, 12:29

GaBiLLaS escribió:
Juaky1976 escribió:Como siempre, chapó por la crónica Gabillas. Sigue así y suerte en primera crack.
Saludos.
Gracias, otra vez. Veo q te mola leerlas, a ver si para la temporada q viene t animas a escribir, q ya verás como engancha ;)
En breve escribiré una pequeña despedida de temporada intelecto
Y suerte a tí también, que la próxima temporada subes seguro! quieto
Pues si que puede que "intente" escribir algo para la próxima edición Sonrisa y gracias a ver si llegamos a vernos las caras de nuevo, y a ser posible, en primera :muy bueno:
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Mensaje  Invitado Lun 18 Abr 2011, 12:15

Muy buenas las cronicas Gabillas!! Me las he leido de cabo a rabo y me han encantado. Espero coincidir contigo en primera para ver con mis propios ojos a esos hijos de Sotek!!! Sonrisa
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